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“Sección Esta es la bendición"

 "Zot ha berajá"

Parashat Hashabúa (la sección de la semana)

La importancia de los preceptos

Relizando actos positivos...

Devarim 33: 1: “Esta es la bendición con que bendijo Moshé, varón de Di’s a los hijos de Israel antes de perecer”.

Estas palabras fueron proferidas por Moshé momentos antes de su deceso,  y 1lo hizo en este preciso instante pues ‘Si no es ahora, ¿cuándo?’.

Debemos tener siempre presente y valorar cada instante que se nos permite permanecer con vida y salud, pues es la oportunidad que tenemos para acumular riquezas. En el aspecto terrenal, cuando trabajamos y ganamos dinero, tenemos la opción de retirar lo que necesitamos para vivir y demás gastos necesarios, y lo restante, podemos depositar en nuestra cuenta bancaria. Y si mantenemos esta actitud, y la ejecutamos con frecuencia, al cabo de varios años podremos apreciar los frutos obtenidos a causa de nuestro esfuerzo, comprobaremos que hemos logrado atesorar una buena suma que nos permitirá disfrutar de nuestra ancianidad sin pasar apremios ni sobresaltos económicos. Pero que quede claro, en el momento que decidimos hacer uso de las utilidades, recordaremos cuanto nos costó ahorrar centavo tras centavo. Rememoraremos aquel día que en vez de ir a ver el cantante más popular de la época, quién se presentó en la ciudad, nos quedamos en casa y depositamos ese dinero en la cuenta. O aquella ocasión en la que nos privamos de cambiar el auto por ahorrar el dinero. O cuando todos los amigos fueron a veranear a las sierras, y nosotros decidimos quedarnos, pues pensamos ¿Si no guardo algo ahora, qué será de mi en la vejez?. Todo lo que tenemos ahora y nos permite vivir dignamente fue producto del esfuerzo derramado en la juventud y de las privaciones. Pero en este momento nos damos cuenta que valió la pena, que si no fuera por ese tremendo control que ejercimos sobre nosotros mismos cada vez que aparecía un estímulo para tentarnos a gastar el dinero, ahora no podríamos disfrutar de todo este bienestar.

Esto es en el plano meramente material, y de la misma manera funciona con el espiritual, pues de cada acto que ejecutamos podemos obtener ganancias y depositarlas. Es decir, si con esa acción realizada hemos cumplido la voluntad de Hashem, habremos generado utilidades que se incorporarán a nuestra cuenta bancaria de preceptos cumplidos. Y si frecuentemente hacemos esto, al cabo de unos años habremos logrado atesorar una suma importante de actos buenos que nos permitirán disfrutar de una excelente vida eterna en el Jardín del Eden sin apremios. 

Por esto debemos valorar y aprovechar cada instante de nuestra vida y esforzarnos en hacer la voluntad del Creador.

El gran sabio Hilel mencionó: 2“Si no me preocupo por mi ¿quién lo hará?. Y cuando me preocupo solo por mi ¿qué soy?. Y si no es ahora ¿cuándo?”.

Con esta última enseñanza el erudito pretende que tomemos conciencia acerca del valor de cada instante, el cual pasa y ya no torna, y ¿quién sabe si tendremos más tiempo para realizar lo que postergamos?.

Es exactamente la misma interpretación que transcribimos respecto a la resolución que tomó Moshé, de bendecir ahora el pueblo y no postergar esto para otra ocasión, ‘porque si no es ahora ¿Cuándo?’.

Y es algo que debemos mantener presente a cada instante, ya que desconocemos cual será nuestro último momento, ¿quién sabe si existiremos en el próximo?. Ahora es cuando debemos actuar y de ninguna manera posponer nuestra buena obra que está al alcance de nuestras manos ejecutar.

Y sepamos además,  que cada precepto tiene un valor asignado, solo que lo desconocemos. Tenemos entonces, que cada vez que realizamos un acto positivo, estaremos invirtiendo en un billete de lotería, y con el incentivo que aquí todos los números tienen premio. Y ¿qué pasa si justo el precepto que realizamos corresponde al primer premio?. Nos habremos acreditado el derecho de habitar en el mundo venidero y disfrutar del jardín del Eden solo por esa acción, ya que el premio es tan grande que saldó todas nuestras deudas y encima nos quedó una diferencia. Es decir, todas las posibles infracciones  que hayamos cometido, fueron superadas por un solo acto bueno que hicimos. Y pese a que toda la vida nos hemos conducido de manera inapropiada, con esta pequeña acción superamos a personas que desde su niñez se esforzaron, y con todo eso no les alcanzó para llegar a donde nosotros lo hicimos. ¿Y todo por qué?, por haber realizado un acto que obtuvo el primer premio.

Si tomamos conciencia de lo expuesto, lograremos el estímulo necesario para esforzarnos en intentar realizar cuanto precepto esté a nuestro alcance, sea pequeño a nuestros ojos o grande, ya que desconocemos su valor, el cual puede ser muy alto, así que vale la pena no dejarlo pasar.

3En el Talmud se relata acerca de un individuo llamado “Ben Durdaia”, quién llevaba una vida repudiable. Visitaba mujeres indecentes a más no poder, a tal punto que conocía a todas las de la zona. Cierto día se enteró de una señora ‘de su estilo’ que aun no había tenido el placer de conocer, y le informan que para ello debía disponer de una alta suma de dinero y además cruzar siete ríos para llegar a destino. Nada de eso sirvió de impedimento a este individuo. Emprendió la marcha con decisión, atravesó todos los obstáculos y llegó hasta el lugar.

Una vez allí, comenzó a dialogar con la mujer y llegó a cometer con ella  actos impúdicos. En un determinado momento, el cuerpo de la señora despide una exhalación inferior, y esta proclama: “Así como esta exhalación ya no regresará a su sitio de origen, del mismo modo a Elazar ben Durdaia no le aceptarán (en el sitio de origen de su alma) su arrepentimiento”.

Se retiró el hombre y se sentó entre dos montes y colinas. Les suplicó: “Montes y colinas:  ‘Rueguen para que (del 4Cielo) se apiaden de mi’. Le respondieron: ‘Debemos pedir por nosotros mismos, pues versa (Iashaia 52: 10): “Los montes colapsarán (a causa de movimientos sísmicos, pese a su fuerte estructura), y las colinas caerán debilitadas (pues su sostén son los montes)”.

Se dirigió entonces a los cielos y la tierra. Les pidió: ‘Rueguen para que (del Cielo) se apiaden de mi’. Le respondieron: ‘Antes de pedir por ti, debemos suplicar por nosotros mismos, pues versa (Iashaia 51: 6): “Los cielos como el humo se consumirán, y la tierra como las ropas se desgastará”.

Dijo: ‘sol y luna: rueguen para que (del Cielo) se apiaden de mi’. Le respondieron: ‘Debemos pedir por nosotros mismos, pues versa (Iashaia 24: 23): “Será debilitada la luz de la luna y el sol avergonzado (al ser disminuido su poder)”

Solicitó a las estrellas y astros: ‘Rueguen para que (del Cielo) se apiaden de mi’. Le respondieron: ‘Debemos pedir por nosotros mismos, pues versa (Iashaia 34: 4): “Se fundirán todos los ejércitos de los cielos”.

Dijo a si mismo: ‘Todo depende sola y exclusivamente de mi!’. Colocó el rostro entre sus rodillas y estalló en estremecedor llanto, y permaneció gimiendo hasta que finalmente su alma se desprendió del cuerpo.

Se escuchó una voz proveniente del Cielo que decía: “Rabí Elazar ben Durdaia está invitado a vivir en el mundo venidero”.

Tras este relato lloró Rabí Iehuda (el compilador de los tratados de la Mishná) y manifestó: “Existe aquel que adquiere su mundo (venidero) en varios años, y quién lo hace en solo un instante”. También agregó: “¿No basta a los que se arrepienten en que son aceptados por la corte celestial, sino que encima los llaman ‘Rabí’?”. (En alusión a la voz que pronunció: Rabí ben Durdaia).

Nos queda de este mensaje, que un solo acto realizado por este hombre pudo contra todas las infracciones realizadas durante su vida, las cuales no fueron pocas. Debe ser un aliciente a que valoremos cada ocasión propicia para realizar algún acto de bien, y no la dejemos pasar.

Tenemos que ser conscientes que el jardín del Eden debe ser la meta a donde todos debemos proponernos llegar, ya que si nos toca como destino el purgatorio (“Gueinom”), allí la temperatura es demasiado elevada y poco propicias para nuestra sensibilidad humana. Mejor ir a donde el estado climático es placentero.

De todos modos, es propicio saber, que no todo termina en llegar al Jardín del Eden. Una vez que nos acreditemos el derecho a acceder al mismo, podremos disfrutar de sus beneficios, eso nadie nos lo podrá quitar, pero sepamos que existen sitios interiores que son más confortables que otros, y donde se disfrutan mayores deleites.

5El jardín del Eden está compuesto de siete secciones habitables: la primera se acredita residir frente al Rey y ve Su rostro. La segunda, habita en el palacio. La tercera, sube el monte para recibir a Su majestad. La cuarta habita en el patio lindante al palacio. La quinta vive en la residencia que se halla más lejos, pero pertenece al palacio. La sexta lo hace en el monte donde se sitúa la residencia. La séptima sección habita en una zona más alejada, pero que también pertenece al Rey.

Son comparaciones simbólicas que nos fueron legadas en términos que podamos captar a través de nuestro alcance mental y representativo de acuerdo al mundo en que vivimos. Pero debemos comprender que cada uno de los sectores es netamente superior al siguiente y las bondades de esa superioridad son espirituales, las cuales podremos apreciar solo cuando estemos allí.

Pero al ser este un tema abstracto, intentaremos graficarlo de modo que pueda ser comprendido por todos.

El Rabí de Gur emprendió un viaje con intenciones de visitar al Rabí de Kotzk. Tratándose de la temporada invernal, los caminos se encontraban dañados, por las precipitaciones caídas, y en reiteradas ocasiones sufrieron averías las ruedas de la diligencia que lo transportaba. Razón por la cual la travesía demandó más tiempo del estipulado, a tal punto que entrada la mañana del día viernes, vísperas de Shabat, aun se hallaban a varias millas de distancia del destino final. El Rabí de Gur se afligió enormemente por este percance, ya que no estaba habituado a viajar en vísperas de Shabat, y ya había resonado en su mente la idea de desistir sobre la idea de pasar el Shabat en Kotzk, y hacerlo en una de las aldeas próximas a donde se hallaban ahora.

También los discípulos del Rabí se consternaron ante las adversidades de la travesía, y no sabían que hacer.

El Rabí de Gur pregunta al conductor de la diligencia si existe la posibilidad de llegar a destino, aunque sea algunas horas antes de la caída del sol, y le explicó que es algo muy importante para él pasar el Shabat en Kotzk y si se esfuerza en lograr esto podrá disfrutar mucho allí.

El conductor del transporte escuchó la gran trascendencia que tiene para el Rabí llegar a donde pactaron, y proclamó que hará todo el esfuerzo posible para que su deseo se haga realidad.

El conductor azuzó a sus caballos y pese al estado del terreno, transitaba los caminos a alta velocidad. Pero al llegar a la mitad del trayecto, causa de la fatiga cayó uno de los animales y ya no se reincorporó.

Cuando el Rabí de Gur vio esto, se afligió en gran manera y decidió celebrar el Shabat en el camino.

Sin embargo, el conductor de la diligencia, insistió en que desea proseguir la marcha, y expresó que es para él de tremenda importancia, más aun que todo tesoro que haya en el mundo, satisfacer el anhelo del Rabí. Y mencionó que tiene total certeza que llegarán a destino antes de la caída de la tarde.

El Rabí de Gur oyó sus palabras y prosiguieron la marcha. Finalmente llegan a Kotzk siendo aun de día, pero a causa del esfuerzo, durante la noche del Shabat cae el segundo caballo y al igual que su compañero que se desmoronó en la travesía, ya tampoco volvió a ponerse de pie.

Inmediatamente después de escuchar la noticia, el Rabí de Gur envió le informen al conductor de la diligencia que no se haga ningún problema, porque ni bien termine el Shabat, sus discípulos le conseguirán el dinero necesario para adquirir dos nuevos buenos caballos.

Sin embargo la aflicción llegó a lo más profundo del corazón del conductor de la diligencia, y esta fue la causa por la que también él cayó desvanecido y ya no volvería a ver la luz del día.

Mencionó el Rabí de Gur que cuando llegó el conductor de la diligencia al Tribunal Supremo que hay en el Cielo para rendir cuentas por la gestión que tuvo durante su estadía en la tierra, se acrecentaron los acusadores, resultando ser mayoría, lo que provocaba que debía ser condenado y enviado al purgatorio. Esto porque fue una persona simple y no tenía a su favor muchos actos buenos en su cuenta.

Sin embargo, se presenta un ángel defensor, acotando que este hombre, en su vida, hizo una acción que puede contra todas las acusaciones que hasta ahora indicaban su condena. Es que por causa de guardar el Sagrado día Shabat perdió todo su capital, y luego de eso también su propia vida. Y se esforzó enormemente en dar cumplimiento al deseo de otros para que puedan llegar a destino, quienes tenían como meta principal deleitarse allí durante el Sagrado Shabat.

La Corte Celestial se sorprendió y sentenció: “Traigan los ángeles que fueron creados por su acción con la diligencia. Traigan los que se originaron por los caballos caídos. Los que se generaron al dar a los viajeros la felicidad de llegar a destino y poder deleitarse en Shabat”. Con todo eso, la balanza de a poco se fue inclinando hacia el lado del bien, pero aun faltaba bastante. Entonces pidieron: “Traigan los ángeles que se crearon al entregar su propia vida para hacer la voluntad de un Rabí de Israel, traigan los que se formaron cada vez que se dañaban las ruedas y con el último esfuerzo las reparaba mientras era bañado por el sudor que se deslizaba sobre su rostro,  traigan los que se crearon cada vez que azuzaba a sus caballos cruelmente, pese al cariño que sentía por ellos, por las tantas travesías que recorrieron juntos, y todo para hacer que un Rabí y sus alumnos estén alegres”. Trajeron  lo solicitado y ya el platillo de la balanza de los actos buenos casi llegaba a emparejar al otro. Pero aun faltaba, muy poco, pero no era suficiente para liberarlo de ir al purgatorio. Indican entonces: “Traigan los ángeles que se crearon cuando quitó con sus manos el barro donde se habían quedado las ruedas de la diligencia atascadas y los caballos no podían sacarla adelante”. Trajeron a estos y se desniveló el platillo de la balanza hacia el lado del bien y fue revocada la sentencia, resultando que en mérito al Shabat, ya que todo fue a causa del Shabat, sería liberado de todas las acusaciones anteriores.

Pero con todo eso, otorgarle el Jardín del Eden espiritual, tampoco era factible, pues estaba vacío de toda buena obra, excepto la que mencionamos. Y una persona que en su vida no conoció el placer por realizar los preceptos. Cuando se eligen las ramas para cubrir la “cabaña” que se construye en la fiesta de Sucot, cuando tras un largo razonamiento, finalmente llegamos a la conclusión de que tal versículo de la Torá nos pretende enseñar tal cosa. Alguien que jamás conoció de estos beneficios, ¿De qué le sirve ahora ingresar a un lugar donde la elevación espiritual es muy alta?.

Por esto decidieron que le sería otorgado un lugar pero en un mundo especial, donde sentiría una sensación como que vive en este mundo terrenal y posee cuatro espléndidos caballos que tiran de una magnífica carroza, la cual transita permanentemente por caminos amplios y libres de obstáculos sin hallar tropiezo. Y esto será para él más placentero que todos los deleites que se le pudieran dar en planos espirituales, los cuales no podrían ser valorados ni aprovechados por él.

Ahora, explica el Rabí de Gur podemos comprender lo que enseña el Talmud: - Lloró Rabí Iehuda y manifestó: “Existe aquel que adquiere su mundo (venidero) en varios años, y quién lo hace en solo un instante”

Y los intérpretes se preguntan: ¿Por qué lloró Rabí?, a la inversa, debería haberse alegrado porque en un solo instante es posible adquirir el mundo venidero!.

La respuesta es que Rabí Iehuda lloró por aquel individuo mencionado en el Talmud porque se asemeja a este de nuestro caso, el conductor de la diligencia, quién carecía de actos buenos, pero al realizar una gran acción, se acredita a través de la misma el derecho a habitar en el mundo venidero. Pero a causa de imposibilidad para percibir las bondades del premio, no es posible darle sino placeres similares a los de este mundo, que son solo momentáneos. A esto se llama “adquirir su mundo en un instante”, es decir, “su mundo (venidero) puede ser solo como un instante de este mundo”.

Y sobre un caso como el descripto lloró Rabí, ya que hay niveles mucho más altos por alcanzar, solo que esto depende del esfuerzo personal de cada uno, el cual debe estar orientado fundamentalmente a participar de las charlas, disertaciones seminarios y cursos que tienen lugar en las casas de estudio, Sinagogas y demás centros de reunión judíos. Pues si uno sabe cuales son los preceptos que existen y se pueden cumplir, tendrá la oportunidad de llevarlos a la práctica. Y ¿quién sabe si ese que ejecutan ahora no es el que obtiene el primer premio y otorga el derecho a habitar en el Jardín del Eden?. 

Tengan todos un muy buen año, y sea la voluntad de Hashem que puedan disfrutar y alegrarse en esta fiesta de “Simjat Torá”, que tiene lugar tras la finalización de “Sucot” (“la fiesta de las cabañas”) durante la cual se culmina la lectura de la Torá y se comienza nuevamente, enlazando el final con el inicio. Y tengamos presentes para aplicar durante todo el año que la última letra de la Torá es “lamed” (“k“) y la primera “bet” (“c“), formándose entonces al culminar y dar nuevamente comienzo a la lectura de la Torá, la palabra “leb” (“ck“) que significa “corazón”. Así que tengamos en cuenta lo principal de la unificación del principio con el final, llegar a tener un buen corazón, que nos ayude a comprender a los demás y no entrar en ningún tipo de disputas, sino “Amar al prójimo como a uno mismo” y estar siempre alegres como durante esta festividad de “Simjat Torá”.

1 – Rashi.

2 – Pirkei Abot 1: 14

3 – Avodá Zará 17a.

4 – Cielo es uno de los seudónimos por los que es conocido Hashem, el Creador del universo.

5 – Ver Talmud Ierushalmi, tratado de Jaguigá perek 2. También Vaikrá Rabá 30; Midrash Tehilim 11: 6; Ialkut sipurim seder Devarim 107: 4.