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ANÁLISIS COMENTARIO Y DEMÁS |
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Y DEMÁS/Obituario
Dilo en voz alta: soy James Brown Enorme leyenda del funk, del soul y de la música disco, James Brown deja un legado musical enorme que no siempre le fue reconocido DICIEMBRE, 2006. James Brown era de esos personajes que parecía que siempre estarían entre nosotros. Se le veía inmutable, como Bob Dylan y Mick Jagger. Pero en la tarde del domingo 24 fue hospitalizado luego de sentirse mal. Horas después aseguró que lo suyo "no era serio" y que recibiría el 2007 en un centro nocturno de Nueva York. Sin embargo en la madrugada dejó de existir quien fue, sin duda, una de las más grandes leyendas de la música pop norteamericana; el funk, la música disco, los primeros rap, la combinación de géneros... todo ello se debió a este personaje que se antojaba inmortal. Brown fue también de los primeros artistas negros en reflejar la problemática social de la población negra de los sesenta a través de sus canciones. En 1968 y en medio de enormes tensiones raciales, Brown lanzó el tema "Say it Loud I'm black and I'm proud" (Dilo en voz alta, soy negro y me enorgullezco de ello), algo que luego serviría de inspiración para otros intérpretes, como Marvin Gaye, quien en su álbum What's Going On reflejaba lo que Brown había escrito un par de años antes. "James Brown pensaba que la letra de una canción sí podía conseguir importantes cambios raciales", escribió el crítico Anthony DeCurtis en Rolling Stone hace algunos años, "y con 'Say It Loud' lo consiguió. Hay quienes piensan que se trata de una tarea inútil, pero en los sesenta vimos que no era así". Para el rappero Chuck D, Brown poseía un legado imperecedero: "Es el padrino del soul, pero también del funk, no ha habido otro como él. Las letras que nosotros escribimos son un reflejo de lo que él empezó". "En cierto sentido James Brown continuó la tradición de Chuck Berry de no someterse a las reglas que le querían imponer otros", dijo alguna vez John Cougar, quien considera al recién fallecido artista una de sus más grandes influencias, "En la música es un síntoma saludable, pero como filosofía de vida le ha traído muchos problemas". De eso no caben dudas. Cuando era adolescente, Brown pasó tres años en una correccional juvenil de California por robo de autos. Ni la fama, el dinero ni el desarrollo de su talento lo alejaron totalmente d e sus problemas con la ley. Luego de varios años de encontrarse fuera de escena, Brown retornó en grande a mediados de los 80 luego que el "Living in America", una canción parte del soundtrack de Rocky, entró al Top Ten en 1986. Sin embargo pronto aparecieron los problemas. Su esposa Adrianne, cansada de que la autoridad no hiciera caso a sus denuncias de abuso sicológico y físico por parte del cantante, vendió unas fotos al tabloide National Enquirer donde aparecía con los enormes moretones que le había propinado. Su esposa agregó que Brown "entraba en tremendos accesos de furia tras consumir drogas". En 1988 el cantante irrumpió en un seminario con una pistola en mano furioso porque, alegó, alguien había utilizado su baño "exclusivo" de un edificio contiguo de su propiedad. Al llegar la policía Brown trató de escapar al mejor estilo de O.J. Simpson pero finalmente se le detuvo tras disparársele a las llantas de su vehículo. Fue condenado a tres años de prisión acusado de huir de la autoridad y de poseer PCP, una droga "recreativa", aunque sus abogados consiguieron sacarlo 15 meses después. A partir de entonces Brown mantuvo un perfil más discreto. Ingresó al Salón de la Fama del Rock and Roll, se presentó varias veces en Las Vegas y pareció tranquilizarse al llegar los nietos. Ya había visitado el hospital varias veces aunque su energía parecía no disminuir. "¡Me siento bien!" fue el grito en una de sus canciones más famosas. Lo mismo sucedió con los millones de personas que alrededor del mundo bailaron con sus canciones. Y lo mismo ocurrirá con todos aquellos que escuchen. |
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