ÁNGEL.- ¿No te
sabes otra canción?
DIABLO.- Sí, claro, sé muchas.
Tararea nuevamente en un bote de vela. Bailan. Los observan dos policías
POLICÍA 1.- ¡Par de maricas! ¡Degenerados, homosexuales!
POLICÍA 2.- ¡Pirujos, trasvestis, puñales, putos de
mierda!
POLICÍA 1.- ¡Pulpos, púgiles, pulseras, púberes!
DIABLO.- Para tu carro que estás frente a una autoridad.
ÁNGEL.- A dos autoridades.
POLICÍA 2.- ¡Par de mariscos ojetes!
DIABLO.- ¡Cuide su vocabulario!
POLICÍA 1.- ¡Moviéndose!
DIABLO.- (Digno) ¡Me marcho!
Comienza a caminar muy digno. Los dos policías corren a agarrarlo,
lo toman de los brazos. Ambos se queman, gritan de dolor, salen corriendo.
ÁNGEL.- ¡Los quemaste!
DIABLO.- (Sensual). El que se acerca a mí...arde.
ÁNGEL.- (Suspira). Oh...
DIABLO.- Vamos con los peregrinos. (Ambos salen) .
Aparecen los presos en las letrinas de la cárcel. Están
de pie, muy dignos, frente a los excusados.
POLICÍA.- ¡Qué queden muy limpios!
ERNESTO.- Eso, jamás.
POLICÍA.- Se obedece o se obedece.
SERAFÍN.- Pónganos a hacer cualquier cosa, no esto.
POLICÍA.- Qué queden rechinando de limpios.
MARÍA.- (Se asoma a un excusado). Fúchila, están
llenos de caca.
POLICÍA.- Hubiéramos querido llenarlos de dátiles,
de nueces. Perdón.
LILA.- No hemos hecho nada.
POLICÍA.- Por eso, para que hagan algo. ¡A limpiar!
EUGENIO.- ¿Por qué nos tratan así?
POLICÍA.- Y digan que les va bien. A los narcos...
ENRIQUETA.- ¿Cuánto tiempo vamos a estar aquí?
POLICÍA.- (Sonríe). Lo mejor es olvidar que existe el tiempo.
MARÍA.- Déjenos hablar por teléfono.
POLICÍA.-¡ Las tazas deben estar limpias en 15 minutos. Ni
uno más!
SERAFÍN.- ¿Con qué limpiamos?
POLICÍA.- Con las manos. (Ríe). Si no terminan no hay comida.
LILA.- No nos hable de comida que me muero.
POLICÍA.- (Saliendo) ¡Quince minutos!
SERAFÍN.- (A las mujeres). Ya ven, ustedes son las que pidieron
venir a la capital. María que dizque a ver la catedral, Enriqueta
que a comer mariscos, Lila que a Chapultepec. (Señala los excusados).
Ahí están sus mariscos.
EUGENIO.- Lo peor es que lo tenemos que hacer. Guácala. (SE hinca,
mete la mano el excusado. Lo mismo harán todos, eso sí,
con asco).
ERNESTO.- (Saca su mano que estará embarrada). En ésta hay
cacas de todos colores.
LILA.- (Saca un mojón). Este tiene hasta lombrices.
MARÍA.- A ustedes les fue bien, en este excusado alguien se vino
a guacarear. (Le dan ganas de vomitar pero no puede).
SERAFÍN.- ¿Y si nos negamos a limpiarlos?
LILA.- Ya oyeron lo que dijo el policía." Nada de comida"
ERNESTO.- Pues ni modo. (Mete el brazo, lo mueve en círculos como
si fuera licuadora) .
EUGENIO.- Siquiera hubiera agua. Aquí hay una caca muy dura que
va a tapar el excusado.
MARÍA.- En cambio aquí todas son aguadas.
SERAFÍN.- (Saca una caca y la muestra). Miren, está llena
de elotes. ¡Qué desperdicio!
ERNESTO.- (Vuelve a mover en círculos el brazo). Si hacen como
licuadora se va más rápido.
EUGENIO.- ¡Qué brutos! Miren esta. (Saca una gran caca).
Cómo le haría su dueño para que pasara. Está
rete gruesa.
POLICÍA.- (Entra). ¿Ya terminaron?
LILA.- Ya casi.
POLICÍA.- Déjenlo, tienen visita.
MARÍA.- Si nadie sabe que estamos presos.
ERNESTO.- Debe ser el ángel.
ENRIQUETA.- ¿Dónde nos podemos lavar las manos?
POLICÍA.- No hay agua.
ENRIQUETA.- ¿Entonces?
POLICÍA.- Ustedes sabrán.
Los peregrinos tratan de limpiar sus manos en el piso, en la suela de
sus zapatos, en las paredes, en su ropa. Lo hacen con asco. Entran el
ángel y el diablo. Al verlos corren los peregrinos a abrazarlos.
Aprovechan para limpiarse las manos en las espaldas de los dos
ÁNGEL.- Llamé a nuestro querido amigo Satán para
que les ayude a salir de aquí.
MARÍA.- ¿Lo lograrás?
DIABLO.- Bueno, haré todo lo que esté en mis manos; ya moví
alguna palanca, me entrevisté con la gente idónea, entregué
algo de dinero, hice algún adelanto verbal...
EUGENIO.- ¿Cuándo saldremos?
DIABLO.- Pronto. Primero estamos arreglando lo del auto.
SERAFÍN.- No te preocupes por él, está asegurado.
DIABLO.- Me preocupo por mi regalo. Después vuelvo.
Sale ante el desconcierto de los pastores. El Ángel corre tras
del diablo. Los pastores agotados se sientan o acuestan en el piso.
MARÍA.- Nunca vamos a salir.
ERNESTO.- Nuestro destino será limpiar cacas todos los días.
Dormitan unos momentos. Entra nuevamente el diablo seguido por el Ángel.
DIABLO.- Prepárense que ya nos vamos.
MARÍA.- ¿De verdad?
DIABLO.- Yo nunca digo mentiras. Encontramos el auto y el regalo.
ÁNGEL.- El auto se quedó en el corralón.
PEREGRINOS.- (Saltan de gusto). ¡Somos libres, somos libres!
DIABLO.- Falta una hora para el nacimiento. ¡Apúrense!
LILA.- ¿Dónde será?
DIABLO.- En la esquina de Belén con Nazaret, Colonia Nacimiento.
Allá nos vemos. (Trae el Regalo). ¡Y no se les vuelva a olvidar
mi regalo!
Salen todos. Se hace un oscuro. Se escuchan cánticos navideños
antes de que regresa la luz. Aparece la Virgen que está adornando
un árbol de Navidad con esferas y series de foquitos. San José
coloca un compact disc en un aparato, el niño Jesús está
sacando filo a un palo con una navaja de resorte. La Virgen y San José
mascan chicle. La Virgen deja de adornar para ir a beber directamente
de una botella de tequila, se la pasa a San José que hace lo mismo.
El niño se limpia la nariz con el dedo
VIRGEN.- ¿A qué hora llegarán?
SAN JOSÉ.- Ya deberían estar aquí.
VIRGEN.- ¡Pinches peregrinos! Como si una no tuviera otras cosas
que hacer.
SAN JOSÉ.- Te vienen a adorar y tú todavía protestas.
¿Quién entiende a las viejas?
VIRGEN.- Al que vienen a adorar no es a mí, es al güerco éste.
SAN JOSÉ.- También a nosotros.
VIRGEN.- Con que no empiecen con sus preguntitas como los del otro día.
(Imitando.)
“¿Qué se siente ser madre de Dios? ¿Por qué
no se casó aunque fuera por lo civil? ¿El parto fue profiláctico?
¿Con qué se va a controlar después, con el dispositivo?
¿ Qué si es cierto eso de la paloma, que si no sería
mas bien un pájaro? ¿Qué si lo voy a amamantar?”
¡Qué les importa todo esto. Son cosas mías.
SAN JOSÉ.- No te preguntarán nada.
VIRGEN.- ¿Eso crees? Es que no los conoces.
SAN JOSÉ.- ¿Dónde está el compact donde Raphael
canta el Niño del Tambor?
VIRGEN.- ¿Vas a poner esa cursilería? Pon Noche de Paz con
Bing Crosby. Es la clásica.
SAN JOSÉ.- Los oigo venir, vamos colocándonos.
|