Decimotercera Estación

Con María, a la espera del  Espíritu

ESPAÑOL

DÉCIMOQUINTA JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD - GMG 2000 - Roma

Introducción


Primera Estación
  Jesús resucita de la muerte

Segunda Estación
  Los discípulos encontraron
  el sepulcro vacío

Tercera Estación
  El Resucitado se manifiesta
  a la Magdalena

Cuarta Estación
  El Resucitado en el camino
  de Emaùs

Quinta Estación
  El Resucitado se manifiesta
  al partir el pan

Siesta Estación
  El Resucitado se presenta vivo
  ante los discípulos

Séptima Estación
  El Resucitado da el poder
  de perdonar los pecados

Octava Estación
  El  resucitado confirma la fe
  de Tomás

Novena Estación
  El Resucitado encuentra a los
  suyos en el  lago de Tiberíades

Décima Estación
  El  Resucitado confiere
  el primado a Pedro

Undecima Estación
  El Resucitado le confía a los
  discípulos la misión universal

Duodécima Estación
  El  Resucitado  sube  al  cielo

Decimotercera Estación
  Con María, a la espera del  Espíritu

Decimocuarta Estación
  El Resucitado envía a los discípulos   
  el Espíritu Santo prometido

Conclusión
Bendición solemne


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P. Te adoramos, oh Cristo resucitado, y te bendecimos.
T. Porque con tu Pascua has dado la vida al mundo

1L. De los Hechos de los Apóstoles (Hechos 1, 12-14)
Después de subir Jesús al cielo, los apóstoles se volvieron a Jerusalén, desde el monte que llaman de los Olivos, que dista de Jerusalén lo que se permite caminar en sábado. Llegados a casa, subieron a la sala, donde se alojaban: Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago el de Alfeo, Simón el Celotes y Judas el de Santiago. Todos ellos se dedicaban a la oración en común, junto con algunas mujeres, entre ellas María, la madre de Jesús, y con sus hermanos.

2L. Un  cenáculo,  una  madre.
"Todo reside en estar listos", dice Shakespeare. El Resucitado indica a sus seguidores de prepararse al evento prometido que completa los eventos: la Pentecostés. La madre de Jesús, presente desde el inizio no puede ser ausente al momento culminante. María, la señora de la pascua, la belleza no ofuscada de Dios. En el Magnificat había cantado el Dios de la pascua que finalmente a la historia dava un aspecto humano : " Ha rechazado a los ricos, ha depuesto a los poderosos, ha puesto en el centro a los pobres, ha elevado a los humildes." ¿ No es este el Dios que está haciendo grandes cosas ?
Esta joven mujer, cantautora de la canción juvenil, el Magnificat, ahora espera con los amigos de Jesús el inicio de una nueva aurora.
Tambien los jóvenes son en espera, con Maria, la eterna joven. Ella los enseña a tener las manos juntas para saber tener las manos abiertas, las manos que se ofrecen. Las manos impias, las manos heridas del amor, como aquellas del Resucitado.
Manos juntas : los jóvenes que oran son los jóvenes que se salvan, y que salvan.
En el cenáculo es afirmada la belleza de la juventud, mas está demostrado que el que quiere ser joven puede ser alegre.
Nosotros somos gente pascual. Y la alegria es nuestra canción.

T. Alégrate, Virgen Madre: Cristo ha resucitado.¡Aleluya!

P. Roguemos. Jesús resucitado de la muerte, siempre presente en la comunidad pascual, infunde en nosotros, por intercesión de Maria, todavía hoy, aquí, tu Espíritu santo y el de tu Padre amado: el Espíritu de la vida, el Espíritu de la felicidad, el Espíritu de la paz, el Espíritu de la fuerza, el Espíritu del amor, el Espíritu de la Pascua. 

T. Amén

Canto

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