Historia de Maracaibo-Fundación

HISTORIA DE MARACAIBO
D
E S D E   S U   F U N D A C I Ó N

 

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I
Los Primeros Habitantes


II
Fundación (1529-1569)


III
Desarrollo y Crecimiento (1569-1785)

IV
Lucha Independentista (1785-1824)


I
Los Primeros Habitantes

  

     Primeros Habitantes
     A principios del siglo XVI habitaban la región diversas comunidades indígenas descendientes de emigrantes de origen arawak y caribe, llegados al lugar a lo largo de 11.000 años.

     La Palabra "Maracaibo"
     Muchos son los historiadores que han escrito sobre esa palabra. Muchas han sido las fantasías que se han tejido alrededor de ese nombre. La verdad es que nadie puede dar con su verdadero nombre.

     Cuando Ambrosio Alfínger llegó a la parte oeste del lago en el transcurso de los meses de julio y agosto de 1529, ya existía una ranchería aborigen conocida con el nombre de Maracaybo. Fue allí donde Alfínger construyó su caserío y de donde emprendió sus giras para comerciar con los quiriquires en el sur y con los zaparas y guajiros en el norte. En las páginas de historia que se conservan de esa época, se le da el nombre de Maracaybo a esa población fundada por Alfínger.

     La pintoresca fantasía de Tomás Michelena en su bello capítulo "El Lago", nos pinta al cacique Caibo como novio de Mara, la india voluptuosa que que se volviera loca de desesperación antes de caer en los brazos de Alonso de Ojeda.

     Otros clásicos nos dicen que Mara era el cacique que vivía en una bella isla, la misma que ahora se nombra "La Providencia", y que al ser vencido por los castellanos, las voces triunfales de éstos repetían sobre las cubiertas de los navíos hispanos "Mara cayó" ...formándose así el sonoro nombre de "Maracaibo".

     También se cree que "Maracaybo" era el nombre propio de un señor muy poderoso que junto a este lago vivía y que señoreaba y mandaba la mayoría de las gentes que allí habitaban.

     Los motilones llaman a Dios "Maruta", los guajiros "Maraygua", los chimilas "Marayajna" y otras tribus con nombres que tienen la misma raíz "mar". Entonces, ¿No sería posible que "Mara" fuera el nombre dado a Dios por los aborígenes que vivían en la ribera del lago?

     El caribe llama al tigre "Maracayar" y puede haber sucedido que Maracaibo fuera anteriormente bebedero de tigres, por ser una de las partes bajas del lago. El padre Aguado en su "Historia de Venezuela" dice, que los tigres que en esta provincia había —en Maracaibo—  andaban encarnizados y cebados que hicieron muy grandes daños...

     Maracaibo es también una palabra guaraní que significa "Río de loros", según el historiador Juan de O'Leary.

     Pero no importa cuál sea la verdad histórica sobre el origen de la palabra Maracaibo. Lo importante es el destino grandioso que recibió de la naturaleza, para convertirse en lo que es hoy, una ciudad inmensamente adorable, llena de ensoñación, con la idolatría de su propia gente, de su pueblo, el encanto de sus leyendas, historias y fantasías, la contagiante alegría de sus habitantes y el ambiente siempre festivo que invita a conocerla, sentirla y quererla con afectos muy profundos.

 

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II
Fundación (1529-1569)

     Fundación
     Fue fundada en 1529 por la expedición de Micer Ambrosio Alfínger, conquistador y administrador colonial alemán, primer gobernador y capitán general de la provincia de Venezuela. Miembro de la familia Ehinger (apellido que, deformado por los cronistas, devino en Alfinger), originaria de la ciudad de Ulm, que se asoció en 1517 con los Welser para representar sus intereses en los territorios españoles. Su hermano Enrique firmó en 1528 un contrato con el emperador Carlos V (rey español Carlos I) para poblar parte de Tierra Firme. Con el cargo de gobernador y capitán general de la recién creada provincia de Venezuela, Ambrosio salió de la isla de La Española y llegó a Coro en marzo del año siguiente. Desde allí partió a la búsqueda de El Dorado, fundando Maracaibo en agosto de 1529 y navegando el lago homónimo.

     Refundación
     Refundada entre junio y julio de 1569 como Ciudad Rodrigo por el capitán Alonso Pacheco y despoblada en 1573. Finalmente en 1574 Pedro Maldonado la volvió a fundar con el nombre de Nueva Zamora, con funciones de puerto lacustre y marítimo; conserva aún restos del periodo colonial.

 

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III
Desarrollo y Crecimiento (1569-1785)

     El Ataque de Los Piratas
     Aunque durante el siglo XVII fue atacada en numerosas ocasiones por los piratas, consiguió prosperar hasta asumir el control hegemónico del occidente venezolano. Posteriormente vivió un periodo de decadencia —pese a que en el siglo XIX ejerció un importante papel como centro exportador del café proveniente de los Andes venezolanos y colombianos— que se prolongó hasta 1917, fecha en que se descubrió petróleo en sus proximidades.

     Con el crecimiento de Nueva Zamora o Maracaibo, también creció Gibraltar a sur del Lago, centro de prósperas haciendas de cacao, caña y tabaco, además de carne que salía hacia España. Estos pueblos tenían fama de ricos, despertando la codicia de los piratas que consideraron las riberas del Lago como buena presa. El primer ataque lo hizo el Capitán Pirata William Jackson, trayendo éste una autorización de la junta de gobierno de Londres, que ordenaba atacar y saquear las poblaciones del Lago de Maracaibo. En diciembre de 1642, este pirata desoló a Maracaibo, asesinando y cargando con todo lo de valor, incluyendo hasta las campanas de la iglesia. El año siguiente se acercó a Gibraltar, pero no la atacó.

     Juan Manuel Nan, alias El Olonés, pirata francés, cayó sobre Maracaibo en 1665, y durante quince días cometió las mayores crueldades y vejámenes contra la población. Se llevaron los ornamentos y demolieron las iglesias, las campanas y las cruces que coronaban las torres.

     El pirata español Miguel "El Vascongado" azotó a Maracaibo en 1667.

     Luego Maracaibo sufrió a manos del pirata Henry Morgan (en la figura), el cual prosiguió la secuencia de terror de la piratería de la época.

     Uno de los últimos piratas fue Francisco Grammont, quien durante más de seis meses sembró el pánico entre Maracaibo y Gibraltar.

     La Aparición de La Virgen de Chiquinquirá
     En una humilde casa en las riberas del Lago, una lavandera había consiguió una tablita en las orillas del Coquivacoa (así se llamaba el Lago de Maracaibo) que tenía plasmada la imagen de La Virgen de Chiquinquirá, que posiblemente había caído de algún buque trasatlántico o de otra nave. Esta anciana colgó dicha tablita en una pared de su vivienda, y el 18 de noviembre de 1709, sintiendo los golpes que hacía esta madera con la pared, la anciana vio como se iluminaba perfectamente la imagen de nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, igual a la que se veneraba en el pueblo de su nombre en Colombia, saliendo a la calle gritando "¡Milagro! ¡Milagro!", lo cual atrajo a los vecinos y personas circulantes alrededor del sitio. La calle donde vivía la anciana pasó a ser calle del Milagro (hoy, avenida El Milagro). La virgen fue coronada el 18 de noviembre de 1942, y la tablita con su altar se encuentran en la Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá, conocida antes como Iglesia San Juan de Dios.

     Maracaibo Comercial
     Para mediados de 1785 Maracaibo era una aldea grande, con aproximadamente 8 mil habitantes, con bellas casa de arquitectura muy regular, adornadas con bellísimos balcones, además de una gran iglesia parroquial, un hospital y cuatro conventos, de los cuales el más famoso era el de San Francisco. Tenía 2 cafés, 9 boticas, 6 barberías, 30 carpinterías, 2 ebanisterías, 26 alambiques, 10 herrerías, 24 alfarerías, 2 imprentas, 5 latonerías, 20 platerías, 15 sastrerías, 9 panaderías, 2 tonelerías, una fábrica de sombreros, 28 zapaterías, 10 jabonerías, 8 tenerías, una fábrica de fósforos, 6 almacenes de marina, 3 quincallerías, 20 casas de comercio por mayor, 8 de consignación, 30 bodegas y 340 ventorrillos.

     El Tráfico Lacustre
     El tráfico lacustre era intenso, calculándose para la época 300 mil embarques y desembarques al año. El
tráfico dentro del Lago se hacía por pequeños buques de vela, chatos en el fondo, llamados "piraguas". La navegación a vapor consistía de dos buques, ambos traficando entre Maracaibo y Curazao.

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IV
Lucha Independentista (1785-1824)

     Comienza la lucha
     Desde 1799, las embarcaciones realistas y patriotas navegaban las costas de Venezuela y en especial las del Lago, donde comenzaba a formarse un ingente grupo de personas deseosas de revolución independentista.

     Para el año 1801 ya habían sido introducidos en Maracaibo las publicaciones revolucionarias europeas como "Los Derechos del Hombre", "La Carmañola Americana" y otras que inflamaban el sentimiento de libertad. Estas publicaciones eran repartidas sigilosamente en las misas, enardeciendo los ánimos de la población.

     En 1808, la población de la ciudad se congregó en el puerto para leer una hoja anónima firmada por "Los Hijos de Maracaibo" y la cual insufló de ardor patriótico a toda la nación. Un nutrido grupo de habitantes fue a prisión.

     Corría el año de 1810, el país hervía por la agitación del pueblo en procura de libertad y aquí en Maracaibo los resultados fueron negativos y el movimiento revolucionario iniciado por Domingo Briceño y Briceño dio al traste y éste tuvo que huir hacia Trujillo. Muchos revolucionarios fueron encarcelados.

     Muchos patriotas seguían siendo encarcelados. Para el año 1812, el espíritu de rebeldía del pueblo maracaibero está en su punto culminante, incluso, sacerdotes encaran todos los riesgos  y dan ejemplo de patriotismo a la población. Precisamente, en la Iglesia Santa Ana se funda un Centro Católico, bajo el nombre de "Escuela de Cristo", cuya verdadera misión era la de trabajar incansablemente por la independencia. Allí se hicieron presentes muchos patriotas, que producían una plena identificación de ideales y propósitos a la ciudadanía. Cuando todo parecía encaminarse bien, surge un acto infame y miserable del traidor Servando García y el gobernador, don Pedro Porras, abriendo inmediatamente las cárceles, llenándolas de estas gentes y sometiéndolas a crueles castigos.

     El 28 de enero de 1821, los patriotas de Maracaibo, junto con el General Rafael Urdaneta (en la figura), quien se hallaba en Trujillo, proclaman la independencia. Con una orden fingida del General La Torre, despacharon la delegación española para Coro.

     El Libertador, Simón Bolívar
     El Libertador Simón Bolívar estuvo dos veces en Maracaibo: en 1821, la noche del 29 de agosto y permaneció hasta el 18 de septiembre, desde donde siguió a Cúcuta para juramentarse como presidente de La Gran Colombia y el 16 de diciembre de 1826, permaneciendo sólo tres días en la ciudad. Entró al Lago por la Vía de San Carlos, en el viaje inaugural del Steamboat, el primer barco de vapor de carga y pasajeros puesto al servicio del público entre Maracaibo y los puertos del sur.

     Batalla Naval del Lago
    
El día 7 de mayo de 1823, el almirante José Padilla, Comandante Supremo de la escuadra patriótica, se formó para enfrentar a los realistas. La flota patriota la integraban 3 bergantines, 1 goleta y embarcaciones menores. Luego se unieron otras goletas. La escuadra realista la comandaba don Ángel Laborde, con 1 bergantín, 2 bergantín-goleta, 10 goletas y 2 pailebotes.

     Después de algunas escaramuzas, el 24 de de julio las dos fuerzas navales se encontraron. La suerte estaba echada y el final de nuestra independencia empezó a escribirse sobre el piélago azul de nuestro Lago de Maracaibo. La flota realista, poderosa, superior y casi invencible, fondeó frente a Capitán Chico. Valor y sacrificio era la enseña sublime de aquellos hombre de la gesta patriótica que preferían la muerte antes que el vasallaje y la esclavitud. Eran las 3 y 17 minutos de la tarde cuando Padilla dio la orden de abordaje, y a las 3 y 45 minutos las fuerzas realistas abrieron fuego. En este episodio de nuestra historia republicana, se perdieron 8 oficiales, 36 marinos y soldados muertos y 105 heridos. Este es el saldo de héroes que ofrendaron sus vidas por la causa de nuestra independencia. Más de 800 muertos y heridos fue el balance de los realistas.

     Una descripción de la época dice: "...El General Morales a caballo, rodeado de todo su estado mayor, presenció la destrucción de su Escuadra, desde la playa "La Cotorrera", mientras que el General Montilla era testigo del memorable triunfo de los nuestros desde Los Puertos de Altagracia". 

En un recinto, hoy histórico, el General español Francisco Tomás Morales, en representación de la corona española, firmó el Acta de Capitulación el día 3 de agosto de 1823, dando fin así a un mandato esclavizante, de vandalismo y terror, de violación a los más elementales derechos del ser humano. El 15 de agosto abandona Maracaibo hacia la isla de Cuba.

     La figura de la derecha es un óleo que representa esta heroica batalla. Del este, la flota patriótica y desde Maracaibo, la flota realista.

 

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Así es Maracaibo

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