DECLARACIÓN FINAL  DOCUMENTOS  PERFILES  PROGRAMA  CRÉDITOS  AFICHE




Ensayo 1

Democracia: Demagogia Disfrazada o Participación
Daniel Oviedo Sotelo
filosofía, Facultad de Filosofía UNA

¿Guaraní o español? nos preguntamos los paraguayos. Comunicarse es el principio de la participación; y en nuestro país –"gracias a Dios"- canales no nos faltan.

Importante espacio para nuestras raíces –las olvidadas- conquistamos con la Constitución de 1992, que al reconocer a un idioma autóctono como oficial –único caso en América- nos abre el camino a pasos gigantescos. Y abrir caminos para el bilingüismo es abrir camino al conocimiento, pues, cada idioma constituye un horizonte o mundo de comprensión. Es también abrir camino a la participación y contra la segregación cultural.

Al relacionar el tema de la participación con nuestra "Léi Guasu", podemos fijarnos en algunos artículos significativos (véase también el "contraste complementario" entre las dos versiones de la Carta Magna):

Así, comienza nuestra Constitución Nacional. Así, comienzan nuestras contradicciones: ¿democracia representativa y a la vez participativa?; bueno, esta tontería se debe sino a una mala concepción por parte de los "ciudadanos constitucionales" de lo que democracia participativa significa, al deseo de expresar su "supuesta" buena voluntad como clase política 1, o a ambas cosas. Obviamente, ellos ni se aproximaron ni desearon hacerlo -en sus visiones o pretensiones- a lo que realmente implica, sobre todo en Latinoamérica –en donde abundan ejemplos de este sistema-. Demostraciones como los presupuestos participativos de Porto Alegre, en donde el pueblo decide a qué se destinará una parte considerable del erario a través de Asambleas Populares; la Revolución Bolivariana que establece mecanismos especiales para la participación del pueblo en el gobierno, incluso pudiendo revocar mandatos; el caso de Atyra, donde el pueblo decidió tomar las "riendas de su destino"; el pensamiento de intelectuales como Heinz Dieterich, James Petras, Frei Betto o Arno Peters que abogan por el Nuevo Proyecto Histórico o Democracia Directa, el cooperativismo menonita y la Pedagogía de la Liberación de Paulo Freire (educación participativa).

Merced al artículo precedente ya no requerimos siquiera demostrar por qué nos urge una reforma constitucional y por qué decimos que la Carta Magna se contradice a sí misma. En una auténtica democracia el voto o sufra(gio) no puede ser la única manera de participación ciudadana; "se dice que somos ciudadanos porque votamos" 2, apunta Pérez Esquivel -ganador del Premio Nóbel de la Paz en 1980-; y votar empero, casi nunca entraña una verdadera decisión personal (sobre todo si el hambre apremia o la propaganda abunda y abruma).

Más de una vez se dijo: -y bueno, por lo menos vamos a votar al menos malo; ¿no le ha llevado esta frase a plantearse que si siempre tenemos que votar al menos malo, nunca lograremos gobernantes para o por el pueblo?, ¿no es hora de pensar en buscar no sólo al menos peor?, ¿no pensamos que la opción al "que roba y encima no hace nada" no es "el que roba pero hace algo" sino "el que no roba y no deja de hacer"?; ¿estamos tan decepcionados que hasta dejamos de creer en nuestros sueños?. Respondo a esta última pregunta con: no lo creo, creo que nada más no conquistamos aún los mecanismos de participación real y que si nos vemos ante la realidad de que parte considerable del pueblo cree añorar antiguos regímenes y rechaza a la "democracia", es porque en realidad nunca tuvo la ocasión de conocerla. 3

Quizás es urgente ya una democracia participativa, ella es sencillamente "la capacidad real de la mayoría de la ciudadanía de decidir sobre los principales asuntos públicos de la nación" 4. Consideremos también en nuestra defensa que si hace bastante tiempo postularon: "el hombre es el arquitecto de su propio destino" 5 podríamos cuestionarnos: ¿por qué las sociedades no deberían también serlo?

Democracia participativa, no es un concepto nuevo; ya desde la antigua Grecia podemos citar experiencias al respecto; allí, la Asamblea de Ciudadanos tomaba las principales decisiones en multitudinarias reuniones; allí, era más importante presentar buenas tesis y respaldarlas con argumentos sólidos que votar por "alguien que nos represente"; claro que existían gobernantes, pero circunscriptos a los mandatos populares; claro que los esclavos y las mujeres no eran ciudadanos y tampoco votaban o decidían en consecuencia, pero este problema ya ha sido casi totalmente resuelto en nuestras sociedades. También existieron experiencias similares como el consensualismo guaraní, las reducciones jesuíticas, la Comuna de París y los pueblos anarquistas en España.

Tras un análisis burdo de lo anteriormente expuesto y si para trabar nuestro derecho a que "gobierne el pueblo" 6 nos argumentan la existencia actual de megalópolis 7 y estados con millones de ciudadanos, respondamos que: no tenemos más que permitir a las computadoras hacer el trabajo que les compete.

En el plano local, hoy, la participación saltó a la fama luego del impopular y hasta inclusive vergonzoso rechazo que pretendiera hacer el Parlamento a la primera Iniciativa Popular (figura contemplada desde hace diez años en la Carta Magna y recién ahora utilizada)8, de la cual, aunque el papeleo se originó en un novel movimiento político, sabemos es una reivindicación popular y ciudadana de larga data (la mayoría de los firmantes comulgan con esto, y obraron en consecuencia). De alli que sorprenda considerablemente el silencio de las organizaciones sociales, sobre todo las estudiantiles 9 y gremiales; también notorio es el caso del "Congreso Democrático del Pueblo" que enfrascado en su propia estructuración y en el proceso de salvataje a esta nación -"para que no se hunda"- no se ha planteado todavía que el barco para llegar a puerto no sólo necesita tapar sus grietas, sino también avanzar en la dirección que deseamos (un gran, histórico y meritorio logro fue salvar a los monopolios estatales (Telefónica y otros) –desde una perspectiva del NPH-, además de las otras conquistas; pero no sólo debemos curar los males, sino también destruir añejas estructuras antipopulares); aunque, así como le va, la consecuencia lógica es que su próximo paso por un futuro mejor sea justamente buscar más participación y control ciudadano del gobierno (y su descentralización).

Deberíamos proponernos romper una de las tantas ataduras que nos engañan; no sería provechoso permitir que el hecho de la "apropiación" por parte de un movimiento político de una necesidad nacional nos impida pelear por algo que "es justo y necesario" 10; deberíamos lograr la eliminación del sistema de listas cerradas para nosotros y todos los paraguayos, como antesala de otros mejores logros; no deben contarse réditos políticos cuando preocupa más el destino nacional-. Si podemos leer: "no se puede seguir votando listas sábanas... porque hasta ahora los pueblos somos espectadores y no protagonistas... la estructura que se dio con estas democracias representativas finalizaron, no representan a nadie" 11, es porque hasta ahora el sistema de elección de los "representantes" está librado al azar y a la voluntad de los líderes de los partidos políticos. ¿A quién representa alguien que no fue votado directamente?, ¿a quién debe rendir cuentas?

Como botones 12, prestemos especial atención a los municipios pequeños y medianos del país, en muchos de cuyos casos se han logrado buenas y honestas administraciones, Atyra, Chore y Paraguari son ejemplos claros, y es más ejemplo bueno aún: San Juan Bautista, en este último caso, la participación ciudadana ha logrado cambiar la ciudad pese a la inicial dejadía municipal; en la contrapartida –o democracia no formal- también hallamos municipios en los cuales todo el pueblo solicitó y se movilizó por destituciones a raíz de corrupción y esto sólo se pudo impedir en el Congreso Nacional, en donde trabajan los que parece son nada más que "representantes de sí mismos y amigos". Quizás los casos mencionados –y otros- comprueben cómo una elección directa permite a los ciudadanos un mayor control. En una democracia participativa (o real) los legisladores y autoridades gubernamentales estarían expuestos a no ser reelectos o lo que es peor, a revocatorias de mandatos.

En cuánto a métodos, es la educación el mejor canal para lograr los cambios, no es camino a corto plazo, pero sí el más viable e imprescindible como uno de los métodos. ¿Cómo lograr ciudadanos honestos, interesados en los demás y tolerantes sin una educación adecuada?.

Como excusa para esta pretensión educativa, además, podemos valernos de la Reforma Educativa que toma a la Democracia Participativa como uno de sus objetivos principales. 13 De hecho, la verdadera democracia se ejerce empezando por las aulas; a través de la participación de los estudiantes: en su formación y capacitación, en centros de estudiantes, en federaciones estudiantiles y en actividades u organizaciones sociales para el bien público; a través de la participación, trabajo y diálogo con los padres; a través de la educación para la democracia, cooperación, participación y desarrollo sustentable; a través del ejemplo de los maestros.

Finalmente, la Democracia Participativa no es sólo una opción, es el mejor camino con el cual contamos hoy, y depende de cada uno de nosotros transitarlo o no –más de lo que realmente nos imaginamos depende de todos y cada uno-. Es de mi opinión que mientras algo no se intenta no se puede realmente saber sobre su factibilidad, utilidad y conveniencia en forma suficiente. Además en este caso aparentemente hay muy poco que perder.

Es evidente que en este estado de "decepción" el país no logrará la necesaria reactivación económica y social; por eso, debemos recuperar la fe en la política como el "arte de gobernar" para el provecho de los demás –incluyéndonos a nosotros mismos dentro de ese "los demás"-. Una manera de recuperar el interés en esta ciencia es valernos de los ejemplos, que si hoy no abundan, sí lo hicieron ayer; del Dr. Francia (patriotismo, servicio, honestidad, igualdad social) como modelo político en sus puntos positivos, y otros grandes estadistas y políticos (Eligio Ayala, Cecilio Báez –filósofo al poder- 14, Carlos Antonio López, Obdulio Barthe, etc.)

Nuestra prioridad debería ser que los mal llamados "políticos" del presente se conviertan en un mal recuerdo mañana, en un pasado que fue como condición necesaria solamente dialéctica.
 
 
 

1 Ver Constitución Nacional del Paraguay. Artículos 1, 2, 3, 117, 121 y 123.

2 Diálogo con Adolfo Pérez Esquivel. Entrevista de Antonio Pecci para el Correo Semanal, 27-28/07/2002.

3 En la última encuesta al respecto, el 38% de los paraguayos dijeron preferir una vuelta a la dictadura contra la democracia (mayor porcentaje en la encuesta a escala latinoamericana)

4 Dieterich, Heinz. Bases de la Democracia Participativa. Editorial 21 s.r.l., 2° edición, junio del 2001; a cargo de la Alcaldía de Páez de la República Bolivariana de Venezuela.

5 José Ingenieros.

6 Del griego: DEMO/pueblo, KRATOS/gobierno.

7 Ciudades o áreas urbanas con varias de ellas unidas, que poseen grandes concentraciones de habitantes, superando varios millones.

8 Constitución Nacional del Paraguay. Artículos 1, 2, 121 y 122. (Nótese en el último, que cita a las "elecciones generales, departamentales y municipales" como que no podrán ser objetos de referéndum, y no a las leyes sobre las elecciones; además se habla de referéndum y no de iniciativa popular).

9 No obstante, ya desde su propia reestructuración o renacimiento, en junio del año pasado, la FEUNA (Federación de Estudiantes de la Universidad Nacional de Asunción) y también otras organizaciones se habían pronunciado contra las "listas cerradas" antes de la presentación del proyecto de ley. La FEUNA, expresó en su Comunicado # 1: "Exigimos: La modificación del sistema de elección, estableciendo listas abiertas; de tal manera a que los gobernantes y legisladores respondan al pueblo que los eligió y no a las cúpulas partidarias o intereses particulares".

10 Reconozco que para esta frase me inspiré en mi niñez católica.

11 Adolfo Pérez Esquivel, op. cit.

12 Que valen como muestras.

13 Objetivos Generales de la Educación Paraguaya: g-Generar y promover una democracia participativa, constituida en solidaridad, respeto mutuo, diálogo, colaboración y bienestar.

14 Platón (en el siglo IV A.C., decía que si los filósofos (sabios) no son gobernantes, había que volver filósofos a los que ya gobiernan.


Resúmenes de Ponencias

Presentación del libro: La Escuela Activa II
sobre Ramón Indalecio Cardozo

La editora, Fundación En Alianza, se siente honrada de poder reeditar los libros del gran maestro Ramón Indalecio Cardozo (!877-1943), verdadero pionero del pensamiento pedagógico del Paraguay.

Por la importancia que tienen para la educación paraguaya, se inició este trabajo con la reedición de l libro LA PEDAGOGÍA DE LA ESCUELA ACTIVA TOMO I, y hoy del libro  LA ESCUELA ACTIVA APLICADA TOMO II.

Este libro permitirá a los estudiosos de la educación documentarse sobre el plan de acción para la aplicación de la escuela activa adaptada a las condiciones nacionales propuestas por él. Según dice el autor: "el presente libro contiene, en muchas de sus páginas, el evangelio de nuestra vida de maestros. Los preceptos, reglas, fórmulas prácticas y sugestiones encerradas en sus líneas, no son reflejos de lecturas de última hora; son pensamientos que nos agitan desde antaño, durante nuestro cuarenta y dos años de magisterio".

EL pensamiento de Ramón Indalecio Cardozo, es de aquellos que no pasan con el tiempo, porque es fruto de una práctica docente vivencial y reflexiva de nuestra realidad.

Fue uno de los primeros estudiosos del desarrollo del niño en nuestro país y su importancia en el aprendizaje. Destaca en sus libros la necesidad del niño de "amar y ser amado" y que "solamente con el amor se puede hacer el milagro de la educación".

Escritor de libros de textos de escuela primaria, historiador e investigador por excelencia, marca un momento muy importante en la historia de la educación paraguaya.
 
 
 

El guaraní impopular
s.j. Bartomeu Melià

Lengua de un pueblo, el carácter popular del guaraní no debería dejar lugar a dudas. Ahora bien, hay una lengua guaraní en el Paraguay que ha logrado –triste mérito- hacerse impopular. ¿Por qué caminos esa Luna ha llegado a las fauces del Tigre Azul que la quiere devorar y eclipsar?

En principio paraguayos y paraguayas no están en contra del guaraní y en teoría ni siquiera a su uso en la escuela. Su impopularidad proviene del modo como está impuesto desde ciertas instancias de la educación formal. Es el guaraní que se enseña y el modo que lo hacen impopular. Algunos han llegado a decir que es el “terror” para los niños y niñas –y para sus familias-.

En todo el primer ciclo de la Educación Básica (los tres primeros cursos), según mi modesto entender, no habría que enseñar ni una palabra que exceda el vocabulario básico que traen los chicos. Hay que acabar con la enseñanza de listas de palabras. Ninguna lengua se aprende con esa metodología; profesores de inglés y francés lo saben perfectamente.

Si se enseñan las palabras del guaraní en contextos proverbiales –ñe’ênga-, poéticos o narrativos, adquieren una profundidad de vida y un resplandor simbólico que despiertan la admiración. Buena poesía guaraní no falta y hay libros con excelente prosa narrativa.

Recuperar lo recuperable del guaraní antiguo puede ser una de las tareas de la escuela, con tal que se haga de modo gradual y prudente. Que se tenga que consultar alguna vez el diccionario no va contra el principio de lo tradicional. El palacio de la memoria lingüística tiene muchas cámaras y recámaras, salones noble, cocinas y retretes, y el dueño no conoce necesariamente todos los recovecos de su castillo. Descubrir la lengua es apasionante.

¿Cuándo nos convenceremos de que una lengua se aprende más como juego de la calle que como tarea impuesta? En la casa y en la calle aprendimos a ser bilingües; que la escuela no separe lo que la gente supo unir.
 
 
 

Salvemos al Guaraní
Félix de Guarania

La oficialización del guaraní, en vez de abrir las puertas para el desarrollo aún más pujante de nuestro idioma, permitió la aparición de grandes profetas que, al mismo tiempo de augurar al guaraní "un futuro luminoso", entráronle a saco y machete. La implementación de la enseñanza del guaraní trajo consigo el nacimiento de una nueva y lucrativa profesión: la de enseñadores del idioma guaraní, que cobró rápido impulso en todo el país. (Aclaro y reconozco que existen personas e instituciones que han hecho y están haciendo mucho por el guaraní, aunque al no hacerse posible el debate, el intercambio, al cerrar los oídos a lo que otros dicen, los ojos a lo que otros hacen fuera de sus círculos, al imponer normas y conclusiones desde posiciones de privilegio, logradas coyunturalmente o casualmente, impiden que se llegue a resultados conforme a la verdadera naturaleza del idioma y a las verdaderas necesidades de la enseñanza).

¿Qué enseñan los enseñadores?. Es imposible tener una idea clara acerca de eso. Por lo que hemos visto y oído, cada "enseñador" enseña su propio guaraní, utilizando su propio vocabulario. Cada semana aparece un texto nuevo, una nueva manera de enfocar la enseñanza del guaraní, una nueva explicación científica de la estructura del idioma y, sobre todo, nuevos aportes a la modernización de la "dulce y pobre lengua de la raza ausente", a fin de "ponerla en condiciones" de servir eficientemente a la modernidad.

La ausencia de un cuerpo de autoridades hace que surjan o proliferen "etimólogos" y fabricantes de vocablos embarcados en la tarea de "modernizar" al idioma, poner a tono con estos tiempos de tan avanzada tecnología (perdón, dicen que hay que decir "ñe’êrekorapé"), de tan increíble democratización de las ciencias y las artes, al punto que la terminología empleada en las mismas (que no discuto en absoluto) se ha vuelto común, dicen, y que traducidas al guaraní por los albañiles de la lingüística, han invadido los textos escolares y materiales de educación, ante la asombrada mirada de los padres de familia que no pueden ayudar a sus hijos en sus tareas, y de los poetas y escritores que se encuentran ante la disyuntiva de escoger o seguir con lo natural y tradicional, o empezar a estructurar sus obras con la nueva materia prima disponible: ese galimatías artificial, rebuscado que está convirtiendo a nuestra hermosa lengua en un conjunto anárquico de voces extrañas a nuestro ser.

Me parece que los primero que hay que hacer es investigar en la lengua viva, estar atento al propio genio del hablante, al mismo tiempo de investigar en los documentos antiguos, insuficientemente conocidos y estudiados. El problema no lo tiene el guaraní, lo tenemos nosotros que hemos olvidado la lengua, la hemos dejado indefensa para ser invadida por elementos extraños.

La creación de una Secretaría de la Lengua Guaraní, dependiente del Viceministerio de Cultura o del Parlamento, es prioritaria de primera prioridad. Estamos ante el inminente peligro de la desaparición, de la extinción sin pena ni gloria de nuestra lengua aborigen. Ya se ha conseguido alarmar a los padres de familia que ven a sus hijos aterrorizados ante los exámenes de guaraní.
 



Volver a la página principal