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El
milagro de la Misa
El
acto penitencial
Ya en presencia de la
Santísima Trinidad damos un segundo paso: pedir perdón, implorar la
misericordia de Dios por los pecados cometidos. Es el acto penitencial.
Cristo nos invita a la Santa Misa
Recordemos la parábola de los invitados a las bodas: Un rey organiza un
gran banquete al que invita a gran cantidad de gente. Algunos no pueden
ir, no obstante, la sala se va llenando. En un momento dado, ese rey se
da cuenta que uno de los invitados no está preparado para estar en su
banquete, no tiene el vestido limpio, y entonces el rey le pide salir,y
dejar el banquete.
Cristo nos invita a la Santa Misa. Cristo nos llama pero somos nosotros
quienes nos debemos poner el vestido correcto, debemos llevar el vestido
limpio, es decir, la pureza debe vestir nuestra alma.
No somos dignos de recibir al Dios
Algunas veces sentimos que no somos dignos de recibir a Dios, que no
somos dignos de su perdón y, es cierto. Nunca, nunca la persona humana
podrá ser digna de todo un Dios. Es Dios quien nos hace dignos con su
perdón.
En este momento de la Santa Misa todos nuestros pecados veniales quedan
perdonados para ser dignos de recibir a Cristo en la eucaristía.
Sabemos, por la doctrina de la Iglesia, que los pecados mortales sólo
se perdonan en el sacramento de la reconciliación, pero todas nuestras
imperfecciones, todas nuestras debilidades y todos los pecados veniales
quedan perdonados, quedan absueltos en este momento del acto
penitencial. Las palabras que dice el sacerdote, son claras: “Dios
todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y
nos lleve a la vida eterna”. El sacerdote después de rezar el Yo
confieso con todo el pueblo, pide a Dios que otorgue su perdón a todos
los fieles que participan en esa santa misa.
Frutos del acto penitencial
¿Cuáles son los frutos de este acto penitencial? En primer lugar, como
hemos mencionado, perdona los pecados veniales. En segundo lugar, nos
hace dignos de poder estar ante el Señor, de poder recibir la comunión.
Y como consecuencia de estos dos frutos, y es lo que más tenemos que
valorar, nos ayuda a mantenernos en una continua limpieza de nuestra
alma. Transforma y regresa nuestra alma a su estado puro del día del
bautismo o de la primera comunión. El alma que cada día hace con
conciencia este acto penitencial es un alma totalmente entregada,
totalmente encauzada y enfocada a Dios nuestro Señor.
Cuentan, en broma, que un señor tenía un coche muy antiguo con gran
cantidad de kilómetros recorridos. Quería venderlo pero nadie se lo
compraba. Un amigo suyo le sugiere que recorra, marcha atrás, todos los
kilómetros hasta que el medidor marque cero y entonces lo podrá vender
como nuevo. El señor se animó y siguió todas las instrucciones. Después
de algunos meses se encontró nuevamente con su amigo quien le preguntó
si pudo vender el coche. Y el señor le contestó: “¿para qué lo voy
a vender, si me quedó como nuevo? mejor lo sigo usando yo”.
Esto, por supuesto, es una broma pero nos puede ayudar a entender lo que
pasa en nuestra alma después de cada acto penitencial. Cada día
volvemos a ser como nuevos, cada día nuestro corazón vuelve a estar
totalmente limpio, totalmente enfocado, totalmente dedicado a Dios
nuestro Señor.
No restes importancia a este acto, no estés distraído, no lo veas como
simple requisito al inicio de la misa o para hacer después las
lecturas. Valora el fruto, el gran milagro que se obra en esos momentos
en tu alma cuando con sinceridad pones tus faltas en manos de Dios,
cuando reconoces esas actitudes desviadas que Dios no quiere para ti.
Ten la certeza de que Él te perdona, y de que sales de la santa misa
con el alma totalmente limpia de tal manera que te mantienes con la
integridad de tu bautismo, de la primera comunión. Habrá habido malas
experiencias, habrá habido caídas el día anterior pero tu alma vuelve
a encontrarse como nueva ante Dios nuestro Señor, digna de poder
recibir a Cristo.
1-Acto
Penitencial
2-Liturgia
de la Palabra
3-Ofertorio
4-Prefacio
Eucarístico
5-Consagración
6-Las
Peticiones 7-La
Aclamación Cristológica 8-Preparación
para la Comunión 9-La
Comunión Vivencia
de la Santa Misa Ordinario
de la Misa |