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Euskal Herria en la Edad ModernaDesde el siglo XVI los territorios vascos peninsulares basculaban entre sus aportaciones al poder central (cargos para la administración, contribuciones económicas y humanas para las guerras y colonización de América, construcción de buques para la marina...) y las tensiones con el mismo (defensa de los derechos forales). A pesar de mantenerse los Fueros, que aseguran una cierta soberanía en algunos ámbitos (fiscalidad, servicio militar...) se asiste a un proceso de centralización. La economía experimentó un desarrollo con algunos factores novedosos como la aceptación de nuevos cultivos (maíz); auge de la pesca (pesquerías en Terranova) y navegación; modernas técnicas para la fundición del hierro (extensión de las ferrerías); construcción naval y comercio internacional (exportación siderúrgica vasca y paso de la lana castellana hacia Europa, importación de textiles y productos coloniales, creación de los Consulados de Bilbao y San Sebastián, Consejo de Comercio de Baiona y empresas como la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas). Son los siglos del inicio de la presencia vasca en otros continentes, sobre todo en América donde se participa en su conquista y colonización. Durante los siglos XVI al XIX se sucedieron conflictos sociales en toda Euskal Herria. Entre sus causas estuvieron la presión fiscal de las monarquías española y francesa; intentos de menguar el sistema foral, esfuerzos de la nobleza por mantener sus prerrogativas medievales; control sobre la vida política y social de la minoría con cargos administrativos; y la implantación del sistema económico del libre mercado con consecuencias para muchos sectores de la población. A parte de la represión de los Tribunales de la Inquisición (procesos contra la "brujería" y opciones religiosas distintas a la católica), algunas de las revueltas fueron las habidas en Navarra contra los abusos señoriales (XVII), el motín del estanco de la sal en Bizkaia (1631-34), las protestas populares en Baiona contra los impuestos (1590, 1641 y 1655), varios motines en Lapurdi por los nombramientos para cargos efectuados por el monarca francés que derivaron en luchas civiles, las levas forzosas de marineros para la armada francesa y nuevos impuestos (XVII y XVIII) y el levantamiento habido en Zuberoa, dirigido por el ajusticiado Bernard de Goyhenetche "Matalas", contra el poder señorial (1661). A principios del XVIII se produce en España la Guerra de Sucesión saldada con el entronamiento de los Borbones. El apoyo de los territorios vascos al Borbón Felipe de Anjou permitió la conservación de los Fueros. No obstante, en 1717 se ordenó el traslado de las aduanas terrestres sitas en los límites de los territorios vascos con Castilla hacia la costa cantábrica y los Pirineos, medida revocada en 1722 tras las protestas habidas en Nafarroa y la "matxinada" en Bizkaia y Gipuzkoa (1718). Otras protestas fueron las protagonizadas por comerciantes y capas populares contra los cargos municipales en Vitoria (1738), la matxinada en Gipuzkoa contra la especulación con productos de primera necesidad (1766), revueltas con mujeres en Lapurdi contra el monopolio del tabaco por parte de la administración (1773 y 1784) y la "Zamakolada" de Bizkaia con distintos intereses económico-comerciales (1804). En el siglo XVIII llegan al País Vasco las corrientes ilustradoras. Sus antecedentes a nivel educativo eran la Universidad de Oñati (abierta en 1540 y cerrada en el XIX), la Universidad de Iratxe (funcionó entre 1597 y 1824) y Universidad de Santigo de Pamplona (creada en 1619 y clausurada en 1771). Ahora se crea la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País (1765) que impulsó los estudios superiores y las investigaciones científicas y técnicas con un relieve internacional. De la crisis del Antiguo Régimen a la Época contemporáneaLa suerte de los territorios vasco-continentales quedó ligada a la Revolución Francesa (1789). Entre las reformas habidas la suprimirse las instituciones del Antiguo Régimen se procedió a una reorganización administrativa. Los territorios vascos, pese a las peticiones de construir una entidad propia, fueron englobados en 1790 junto con el Bearn en el Departamento de los Bajos Pirineos. De esta época data la deportación forzosa temporal de poblaciones de varias localidades vascas a otras partes del Estado francés. En la primera mitad del siglo XIX la crisis económica y las guerras, entre otros factores, conllevaron una difícil coyuntura que generó la emigración hacia otras partes de América y Francia. En el resto del XIX mejoró parcialmente la situación por el efecto del trazado del ferrocarril, la aparición de los primeros centros industriales modernos y el arranque del turismo en la costa. En lo político, al igual que en otras zonas de Francia, el enfrentamiento polarizó a los monárquicos y a los republicanos, representados ambos por sectores de la burguesía industrial y terrateniente. La integración de los vasco-continentales en la vida política y administrativa francesa fue reforzada durante la I Guerra Mundial, dominando durante varias décadas a nivel electoral las opciones conservadoras. Al lo largo del siglo XIX y principios del XX acometen profundas transformaciones en todos los órdenes del País Vasco Peninsular, que significan el paso del Antiguo Régimen a la Euskal Herria Contempóranea. Aspectos más sobresalientes del polifacético proceso son: acelerado crecimiento económico e industrialización; transformaciones sociales; incremento demográfico e inmigración desde otras zonas del Estado español (aporte como fuerza de trabajo e impacto socio-cultural); formación del movimiento obrero y organizaciones sindicales; abolición foral que abre una profunda crisis política; gestación de nuevos planteamientos ideológicos y movimientos políticos (socialismo y nacionalismo vasco). La primera industrialización contemporánea y desarrollo del capitalismo se desarrolla a principios del siglo XIX. A ello contribuyen el auge del Liberalismo tras la I Guerra Carlista; el traslado de las aduanas interiores de Euskal Herria a la costa y los Pirineos y la integración de aquella en el sistema institucional del Estado español; la reforma de los sectores económicos tradicionales, introducción de técnicas extractivas y productivas (que afectan al hierro, abundante y de calidad) y la creación de empresas en las industrias sídero-metalúrgica (altos hornos), papelera, armera, textil, naval, eléctrica, etc; formación de la marina mercante; creación del sistema financiero, bancos, aseguradora y Bolsa de Bilbao; afluencia de inversiones extranjeras; y red de comunicaciones, ferrocarriles y ampliación de los puertos marítimos. El principal foco de concentración fabril es la Ría de Bilbao, secundada por otros puntos de resto del País. De esta manera el País Vasco Peninsular (sobre todo Bizkaia y Gipuzkoa) se convierte en una sociedad industrial, entrando en el siglo XX con los tres cuartos de su población activa dedicada a los sectores industrial y servicios. Durante la I Guerra Mundial la economía vasca aprovechó las condiciones para un nuevo impulso. Otra vertiente de lo señalado son las Guerras Carlistas. Si en ellas se dirime la cuestión dinástica española, en el País Vasco suponen el agravamiento de las tensiones al sistema foral. Aspectos del conflicto ya se entrevieron en la guerra de la Convención (1793-1795) y Guerras Napoleónicas (1808-13) entre la España conservadora y la Francia revolucionaria con la división habida en el País Vasco entre los sectores liberales y reformistas y los opuestos a los mismos. Tras la I Guerra Carlista (1833-39) se dictó la Ley del 25 de Octubre de 1839 en la que se garantizaban los Fueros vascos pero con arreglo a la unidad constitucional. En 1841 se decretó el traslado de las aduanas vascas a la costa y el Pirineo, es decir hasta las fronteras formales del Estado español y se aprobó la Ley Paccionada para Navarra por la que la autonomía Navarra quedaba restringida a los aspectos económico y administrativo y desaparecía en el terreno político. Al concluir la II Guerra Carlista (1872-76) se dictó la Ley del 21 de julio de 1876 aboliendo el Régimen Foral en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa. La recaudación de impuestos por las Diputaciones Vascongadas y el pago del cupo a la Hacienda estatal se formalizó a través de sucesivos Conciertos económicos, a la par que se estableció la obligatoriedad para los vascos de prestar el servicio militar en el Ejército español. Además de los sectores políticos ya existentes (liberales, conservadores, carlistas, fueristas, integristas, republicanos...), entre finales del XIX y principios del XX se estructuraron organizativamente el socialismo (más tarde también el comunismo) y el nacionalismo vasco. Se conformaron varias centrales sindicales de orientación socialista, anarco-sindicalista y nacionalista vasca. La crisis del sistema político ya existentes (liberales, conservadores, carlistas, fueristas, integristas, republicanos...), entre el finales del XIX y pricipios del XX se estructuraron organizativamente el socialismo (más tarde también el comunismo) y el nacionalismo vasco. Se conformaron varias centrales sindicales de orientación socialista, anarco-sindicalista y nacionalista vasca. La crisis del sistema político de la Restauración en el Estado español culminó a principios de los veinte con la implantación de la dictadura primorriverista (1923-30). Tras su fracaso, en 1931 fue proclamada la II República española. |