"Dos
jinetes salieron a cabalgar en las primeras horas de la mañana.
Uno de estos jinetes era ciego. Habiendo dejado caer su fusta, desmontó
y comenzó a buscarla a tientas alrededor. Había mucho frío
en el aire, y una víbora se había enroscado y dormía
en ese sitio. La criatura estaba rígida por el frío, de
modo que parecía como si fuera una fusta cuando el ciego la tocó
con su mano. Él la recogió, montó de nuevo, y se
emparejó con su camarada, quien le preguntó dónde
había estado. El jinete ciego le explicó que había
dejado caer su vieja fusta, pero que había encontrado una mejor,
tirada en el suelo. Su amigo le advirtió que su nueva fusta era
en realidad una víbora, pero el ciego se rehusó tercamente
a tirarla. Eventualmente el sol salió. El calor del sol despertó
a la criatura que infligió una mordida fatal al jinete ciego..."
¿No nos apegamos a actitudes y hábitos que
son tan peligrosos para nosotros como la fusta del jinete? ¿No
hemos cambiado conocimiento por ignorancia, fe por incredulidad, luz por
oscuridad, trabajo por pereza?
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