El Profeta consuela a su sirviente Thawbán
El noble Mensajero tenía un sirviente llamado Thawbán, quien lo amaba
tiernamente. Thawbán palideció de ansiedad cuando pensó: "Si alguna vez dejara de ver al bendito Mensajero, no podría soportar la separación. Él es el Jefe de los Profetas en el Día de la Resurrección. Su estación en el Paraíso está ciertamente muy arriba de la mía.
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Si hemos de estar separados allá, ¿qué será de mí entonces?"
Viendo a Thawbán en esta condición, el bendito Mensajero le dijo: "Estás pálido y lánguido, Thawbán ¿estás enfermo?"
Thawbán lloró mientras le contaba al Mensajero lo que le estaba afligiendo. Entonces nuestro Maestro recitó el noble versículo:
"Los que obedecen a Al-láh y al Mensajero, están con aquellos a quienes Al-láh ha bendecido, los Profetas, los veraces, los mártires y los rectos; ¡ellos son la mejor compañía! Tal es la generosidad de Al-láh, Al-láh es suficiente como el Uno que Conoce."