MARILANDIA


Buscad primero su Reino y todas las cosas se os darán por añadidura"                                                   
                                 Mateo 6,33.

Estimados señores: Esta es una propiedad privada.

Aquí se adora a Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo a la sombra de la Santísima Virgen y de la Iglesia católica.
       *  Amamos la justicia, la libertad y la paz.
       *  Respetamos la vida, la honra y los derechos ajenos.
       *  Porque creemos en Dios confiamos en ustedes.
       
          ¿ Les gustaría a ustedes hacer lo mismo?
          ¡ Sean bienvenidos! cuiden las aguas, cuiden la vegetación,         
          respeten a los vecinos, no contaminen.
       
                            Que Dios los bendiga" 1.


SUS ORIGENES

Creo que fue en el año de 1963; cierto día, llegaron a mi oficina de abogado dos sujetos, para contratar mis servicios: una señora muy elegante, con figura y traje de andaluza y un caballero serio. Eran doña Ana Julia Prieto de Prieto, esposa del entonces novillero, Luis Alfonso Prieto Alfonso, integrante de la cuadrilla de Joselito de Colombia, según me lo manifestaron, y, Manolo Páramo, su apoderado.

En ese tiempo, mi nombre hacia noticia (puede consultarse la prensa) 2; por eso me buscaron, para defender al novillero de algo que no había cometido. Gracias a Dios, probé su inocencia. Era realmente inocente. A partir de entonces, se convirtió en cliente permanente y llegó a ser uno de mis mejores amigos, casi un hermano. Sus parientes, entre ellos su cuñado Wenceslao Nieto, (un comerciante próspero), también han requerido mis servicios, cuando los han necesitado y todos ellos me favorecen con su amistad. Prieto, gracias a su tenacidad en el trabajo, que en esto es casi un maniático, ha hecho una fortuna de significación. Tiene varias fincas, la mayoría con ganado de casta, en diferentes sitios y climas del país, y negocios de compraventa de carros y chatarras.

Él, en muchas ocasiones, desde hacía más de quince años, entonces, venía insistiendo en regalarme un lote  de tierra, en cualquiera de sus fincas: en la que yo escogiera; pero nunca me interesó su oferta, tal vez por una especie de trauma en materia de posesión de bienes raíces 3.

Sin embargo dos meses antes de la Semana Santa de 1987, mi amigo fue citado al Juzgado Promiscuo Municipal de Chipaque, en cuya jurisdicción está su finca Córcega. Por ser su abogado fui con él, en compañía de Myriam mi mujer.

Como nos sobraba tiempo para llegar al Juzgado y, él tenía que hacer algo en su finca, entramos a ella, por Usme 4.

Cuando  llegamos al Alto de la Mana, que está en el dorso de la cordillera Oriental, y empezamos a descender, dentro de la finca, de repente, deteniendo su jeep frente a un lote cercado con  alambre de púas, me dijo: -"Doctor Lino: 5  hace tiempo vengo queriendo regalarle un pedazo de tierra y usted no me ha puesto cuidado. Mire: este lote, si le interesa, en este mismo instante se lo entrego". Por estar mi mujer con nosotros, no me opuse; pero le fijé una condición: lo aceptaba, si me permitía colocar una imagen de la Santísima Virgen en una loma situada al frente de ese terreno. Él aceptó mi condición.

Así, en esa forma,  quedé en posesión material de ese terreno, el cual tiene una vista hermosa, pero carece de agua.

Días después, volvimos a la finca; también estaba mi mujer. Prieto, me dijo en esa oportunidad: "He resuelto encimarle la loma, para que le construya todo lo que quiera a la Virgen".

La parte que me encimó es bastante grande y tiene una linda y exuberante vegetación de páramo. Realmente nos gustó. Comencé a pensar un nombre que tuviese relación con la Virgen. El que me satisfizo fue: "MARILANDIA", vocablo que es una degeneración caprichosa del anglicismo "Maryland" (Tierra de María). En ese sitio, pues, en la parte alta de la cordillera, nació MARILANDIA, por donación que me hizo Luis Alfonso Prieto Alfonso.

Para el Miércoles Santo de ese mismo año (1987), Prieto recibió una nueva citación del Juzgado de Chipaque. Yo le dije, cuando llegó a pedirme que lo acompañara:"En semana santa no trabajan los juzgados y no creo que lo atiendan." Pero, como me mostró el telegrama mediante el cual lo citaban, fui a acompañarlo.

Esta vez íbamos: él, dos de sus hijos: Alfonso y Lucerito, y tres de los míos: Pedro Enrique, Mercedes Margarita y Flor de María. El Juzgado estaba cerrado, como se lo había dicho. Prieto me dijo entonces:

- Aprovechemos la oportunidad para entrar a la finca por otro lado.

Eso hicimos, desviando por donde ahora se entra, que es un ramal desprendido de la carretera a Villavicencio, el cual conduce a Une 6. En ese tiempo, era un camino destapado; hoy, es una carretera pavimentada.

A dos kilómetros y medio de la entrada, dejamos el jeep y seguimos a pie, trepando por una trocha transitada, desde tiempos inmemoriales, por bestias de carga. Por esa trocha se entraba a las fincas del sector, entre ellas, a la Cabaña, de Héctor María Peñuela Hernández y, a Córcega, ya citada, las cuales son colindantes. Ese día entré, por primera vez, por aquel sitio. Cuando, a poco más de dos kilómetros, llegamos a la parte baja de la finca, él, me dijo: "Esta es la mejor parte de la finca; aquí hay mucha agua y muchos árboles, como usted ve; si lo prefiere, le cambio lo de arriba, por una porción  aquí".

A sus hijos y a los míos les pareció bien. Casi al unísono y a grandes voces dejaron notar su complacencia. Así, sin proponérmelo, ese día, seguramente señalado por Dios mismo, tomé posesión material de una porción de aquella tierra, trasladando la propiedad, juntamente con el nombre. Yo no escogí a "Marilandia"; fue Dios, quien la escogió. Así lo creo, dadas las circunstancias episódicas narradas sobre su adquisición.

Al día siguiente, Jueves Santo, Prieto y sus mismos hijos, llegaron a mi casa para invitarme a ir a la finca. En mi corazón desaprobé la idea; pero, pensé inmediatamente: "Es posible que, si no voy, ni ellos ni los míos participen, hoy, de los actos religiosos; pero, si voy, creo que, allá, oraremos juntos.

Con mi mujer, con nuestros hijos, y con Manuel Antonio, mi nieto, subimos y oramos. Entramos por Usme y, Prieto me dijo: "quiero que observe mucho; si le gusta la tierra que le di en principio, se la dejo; si le gusta la que le permuté ayer, se la dejo, y, si prefiere otra, se la cambio. Observe, en el recorrido, y vea qué le conviene".

Descendimos en el jeep, hasta donde fue posible; luego seguimos a pie. Me mostró varios sectores y, cuando nos aproximamos, por el lado de Usme, a donde hoy está "Marilandia", me mostró un paraje muy bello, diciéndome: " Si le gusta, se lo encimo a lo del día anterior." En esa forma, "Marilandia" quedó ubicada, ese Jueves Santo, donde ahora se encuentra. Por primera vez oramos, en la tarde de ese mismo día, en el bosque situado un poco más arriba de donde está la estatua de la Virgen de Lourdes.     
     
Meses después, negocié con don Héctor María Peñuela Hernández, la porción que va desde la quebrada hasta el Alto de la Esperanza,  así llamado por mí , donde hoy están, la casa, la Capilla y el Templete.

Con posterioridad, compré al Mayor José Joaquín Avila Mora 7, tres fanegadas, aproximadamente, dentro de las tierras colindantes, compradas por él, a Luis Acosta y, este último, a Prieto. Estas son pues, las tierras de "Marilandia" y éstos son también sus orígenes.

Hasta el 18 de noviembre de 1991, la vereda, donde se encuentra, se llamaba la Caldera; a partir de entonces, mediante acuerdo Nº 014 8 emanado del Concejo Municipal de Chipaque, sancionado, en esa fecha, por la Alcaldía del mismo Municipio, pasó a llamarse "Marilandia" y abarca una especie de círculo, circunscrito por las crestas de la cordillera.

Sobre "Marilandia" y sobre mí, se han tejido muchas leyendas: unas en pro, otras en contra; pero la historia real, en cuanto a sus orígenes, es ésta, y puede ser consultada no sólo en las fuentes que doy sino con los vecinos del lugar. Además, existen las escrituras.

Los propietarios que la rodean son, en forma taxativa : Catherine Demidoff de Jacob y Beatriz Padilla de Quiroz, cuyas propiedades derivan de la Cabaña, por compras hechas a Héctor María Peñuela Hernández 9; Jairo Molano Barona, Isadora Vega Cardozo, Jaime Ferro, Salomón Delgado, Comunidad de madres Agustinas recoletas, Raymond Jacob, Lucy de García, Inés Raicovich, Viviana Molina, Carlos Hernán Sánchez 10, Beatriz Eugenia de Arcila, Alicia Tobar de Olarte y Myriam Sánchez, po            r compras hechas al mayor José Joaquín Avila Mora, en  la finca llamada Bonaire, derivada de Córcega, en el sector que, aquel, compró a Luis Acosta.

Peñuela Hernández, a su vez, sigue colindando con Marilandia, en el sector comprendido entre las propiedades de Catherine y Beatriz, frente al Templete. El mayor Avila Mora, colinda también junto a las tierras de las agustinas. En esta forma está totalmente rodeada por propietarios que la circunscriben. Es como un corazón abrazado por un círculo de amigos. Y como se ha dicho que es una tierra robada por mí a una viuda, a quien dizque tengo muriendo de hambre, yo, con mucho humor, suelo decir a las tres personas, de quienes ella procede -Prieto, Peñuela y Avila- que ellos, son las viudas estafadas por mí. Se ha dicho también que he comprado muchas tierras y que estoy vendiendo con grandísimas ganancias. Sin embargo, no he vendido un metro de lo que poseo y, quienes han adquirido, en el sector, no me han comprado a mí, sino a las personas que acabo de nombrar. Todo es constatable. Así quedan claros sus orígenes.

                                                                 SU  EVOLUCIÓN

Estatua de la Virgen de Lourdes:
Su compra e instalación:


Lo primero que pensé colocar en "Marilandia" fue una estatua de la Santísima Virgen, pero no había decidido bajo qué advocación. Marlene Hoffmann supo el hecho y, generosamente, me ofreció donarla. Los tres: Marlene, Myriam (mujer) y yo, fuimos a buscarla en los almacenes de la carrera sexta, donde encontramos la que ahora está en "Marilandia". Estaba arrinconada y cubierta de polvo, como en la rima de Bécquer. Myriam, a quien le llamó la atención desde el principio, insistía en hacérnosla notar hasta que decidimos observarla. Cuando la observamos, nos cautivó y no tuvimos vacilación en adquirirla. En "Marilandia", estaba determinado el sitio para colocarla: una piedra grande, ubicada en medio de la quebrada Puente Tierra, como una isla, que se convirtió en su pedestal. Transportar y colocar la imagen fue una odisea; pero se hizo.

Mi colindante, quien compró a Prieto, en esos tiempos estaba en malas relaciones con aquél; por eso, a consecuencia de nuestra amistad, ( de Prieto y yo ), me hizo, sin ningún fundamento,  objeto de su animadversión.

Esa animadversión la transmitió a José, su mayordomo, quien se mostró terriblemente hostil y prevenido. No obstante, cuando se llevó la imagen, ese mayordomo, esforzadamente, en asocio con Hilda, la mujer de Saulo, el mayordomo de Peñuela, la transportó en sus espaldas y contribuyó eficazmente a su colocación. También colaboraron eficazmente José Franco y Ricardo, su hijo, hallándose presentes, Pepita y Mónica, mujer e hija respectivamente de José Franco, quienes nos acompañaban en esos tiempos y cuya cooperación y amistad fueron de invaluable significación para la evolución inicial de "Marilandia".
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                       Padre       FERNANDO OREJUELA OSORIO
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