tos criminales han sido cometidos en todos los conventos y establecimientos de los Hermanos Franciscanos de Renania y Westfalia..." al caso Coblenza le siguieron otros tantos, en conventos e internados, la mayoría inventados, otros exagerados y escasísimos casos individuales que apenas pudieron confirmarse ocuparon un espacio privilegiado en los medios. Parte de la manipulación consistía en acusar a sujetos que alguna vez habían pertenecido a una asociación religiosa como miembro activo de la Iglesia; tal el caso del Hermano Remigious que había sido expulsado del Karl -Realschule unos meses antes, o el caso de un tal Schülle en Baden a quien se lo acusaba también de inmoral sindicándolo como jefe de las juventudes católicas cuando resultaba ser apenas un alumno más de la escuela secundaria. Otro caso ocurrió en el Instituto Monage, en Bélgica en un correccional dirigido por los "Frères de la Charite" donde además había ocurrido un asesinato ¿Quién podría haber sido sino un religioso? La editorial del Schwarze Korps no se hizo esperar y con toda insidia preguntaba: "¡Huele hasta el cielo!: ¿Cuánto habrá sucedido tras los muros de conventos y entre las filas de las hermandades de Roma, qué jamás llegó a conocimiento del público y que jamás fue sancionado por los tribunales seculares?¿Cuánto les habrá sido posible esconder a los círculos eclesiásticos?" más aún, en esos términos se obligó a difundir la noticia a través de los diarios anteriormente católicos. Meses más tarde cuando finalmente se descubrió que el asesino era un simple empleado de limpieza que trabajaba en el Instituto desde hacía poco tiempo, apenas mereció unas líneas. Y nuevamente el 28 de mayo de 1937 será el Dr. Goebbels quién se encargaría de poner la frutilla al postre; en mensaje radial transmitido en cadena: "Procesos sexuales están tramitándose contra un sinnúmero de miembros del clero católico...Lamentablemente no se trata solo de casos individuales, sino de una decadencia moral colectiva como la historia cultural de la humanidad no ha conocido jamás en tan espantosas e irritantes dimensiones...hasta ahora no se le ha ocurrido a ninguna otra clase social amparar tales inmundicias...desde que existe el mundo de nuestra cultura, ninguna clase social se ha entregado jamás de tal manera y colectivamente a excesos sexuales monstruosos y a toda clase de bajezas, como lo ha hecho el clero católico alemán..."

Para 1937, sobre 21.461 sacerdotes seculares, solo 49 fueron acusados, 21 fueron hallados culpables y otros 28 casos fueron suspendidos. Sobre 4.174 religiosos, 9

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