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dísticas de las elecciones políticas del 30 de enero de 1933 y también de las del 5 de marzo del mismo año, se desprende de modo evidente que la casi totalidad de los católicos había permanecido fiel al partido cristiano, el «Zentrum» -nacido en la época de Bismarck, como instrumento decisivo para poner fin a su "Kulturkampf" -, notoriamente opuesto al partido Nazi.
Nos dice el P. Gumpel que la secretaria de Pio XII, sor Pascalina y otros testigos, afirman que el entonces joven Secretario de Estado Pacelli (ex nuncio en Alemania hasta 1929), decía de Hitler: «Este hombre está completamente exaltado; todo lo que dice y escribe lleva la marca de su egocentrismo; es capaz de pisotear cadáveres y eliminar todo lo que le sea un obstáculo. No llego a comprender cómo hay tantas personas en Alemania que no lo entienden y no saben sacar conclusiones de lo que dice o escribe. ¿Quién de éstos al menos ha leído su espeluznante "Mein kampf"?» De los 44 discursos pronunciados por el futuro Pio XII siendo nuncio en Alemania; 40 contenían enérgicas condenas al comunismo y al nacionalsocialismo.
Mientras tanto el Führer afirmaba:"La nueva Iglesia de Alemania debe ser eso, una Iglesia alemana, debe ser una iglesia aria. No debe ser como la Iglesia católica, una iglesia universal; debe ser una iglesia estrictamente alemana. Nosotros no queremos tener otro Dios que Alemania; el fanatismo en nuestra fe, en nuestra esperanza y en nuestro amor por Alemania, solo eso es nuestra religión."
Más explicito, su ídolo e íntimo colaborador el Mariscal Ludendorff, ex líder de los Stalhelm advertía "En la Iglesia Católica encontramos nuestro más peligroso enemigo. El peligro negro en Alemania es más grande que el peligro rojo"
Y por si a alguien le quedaban dudas Rosenberg coronaba: "La principal influencia extranjera proviene del cristianismo eclesiástico, síntesis de corrupción sirio-judaico-etrusca. Las doctrinas de la Iglesia Católica, en la medida en que no son un remedo del pueblo germánico, no son sino trasposiciones bastardas de algunos mitos sirios y persas; pero los herejes han sido en todos los tiempos los nobles defensores de la raza y de la civiliza
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