O´DONOGHUE
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Lough Lean, en Irlanda, se llama ahora el lago de Killarney, y es la patria de O´Donoghue, que regía en un tiempo sobre la tierra que le rodeaba. Echó a andar un día sobre la superficie del lago, mientras le contemplaban todos los miembros de su corte, y se sumergió lentamente en sus profundidades para reclamar su nuevo reino. Todas las mañanasdel primero de mayo sale de su magnífico palacio que se dice reposa sobre el fondo del lago, y va a visitar sus antiguos dominios. hace ya algunos años que hizo su última aparición. Ese día, cuenta T. Crofton Croker en sus Leyendas y Tradiciones de las Hadas del Sur de Irlanda, los primeros rayos de sol naciente comenzaban a dorar la altiva cima del Glenaa, cuando las aguas próximas a la orilla oriental del lago empezaron a agitarse repentina y violentamente. |
Un instante después, una ola espumosa inició su avance y, como un soberbio caballo de guerra de alto penacho, jubiloso de fuerza, corrió a través del lago en dirección a las montañas de Toomies. Tras esta ola, apareció un imponente guerrero totalmente armado, montado en un corcel blanco como la nieve; su nevado plumero ondeaba airosamente en el casco de pulido acero, y a su espalda flameaba una ligera bufanda azul. El caballo, gozoso al parecer de su noble carga, brincaba tras la ola sobre las aguas, que le sostenían como tierra firme, mientras a cada salto se alzaban cascadas de espuma que relucían vivamente al sol.
El guerrero era O´Donoghue y seguían su estela un grupo de jóvenes deslizándose sobre el agua, enlazados por guirnaldas de flores de primavera, al compás de una dulce música sobrenatural. Casi había alcanzado ya la orilla occidental del lago cuando O´Donoghue hizo volverse a su corcel hacia la orilla de Glenaa, orlada del bosque, seguido de su séquito de acompañantes. Entonces, desaparecieron lentamente en la bruma que cubría el lago, se desvanecieron poco a poco los mágicos acordes de su música y los oyentes se despertaron como de un sueño feliz.
