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Sección
de la Torá Balak, resúmen de los cap. 22 y 23
Balak,
el rey de Moab temió mucho ante el poderoso
pueblo de Israel que se acercaba a sus tierras y
mandó a llamar a Bilam para que maldiga a
Israel y de esa manera quizá lo podría vencer.
Ya que Balak sabía que a quién maldice Bilam,
este es maldecido, ya que su maldición surte
efecto y lo mismo a quién bendice, su bendición
surte efecto en tal persona o nación. Por tal
razón le envió a solicitar que maldiga al
pueblo de Israel.
Bilam
les dijo a los enviados que pasen la noche en su
casa y luego les responderá cual es la
voluntad de Hashem al respecto.
Esa
misma noche, se presenta Hashem a Bilam y le
pregunta "¿Quiénes son estos
hombres?".
Bilam
le responde: "Balak ben Beor, el rey de
Moab los envió hacia mi". Para que me
digan: "He aquí el pueblo que salió
de Egipto (Israel) cubrió la faz de la tierra
(de tantos que son). Ahora, ve y maldícelo,
quizá así pueda pelear con ellos y expulsarlos"
"Hashem
le respondió a Bilam: No vayas con ellos. No
maldigas al pueblo porque es bendito"
Por
la mañana, Bilam se levantó e informó a los
enviados de Balak la respuesta de Hashem. Estos
la transmitieron al rey y este envió emisarios
más honorables que los primeros. Estos le
solicitaron a Bilam que maldiga al pueblo de
Israel y Bilam contestó que "por más que
Balak me de su casa llena de oro y plata, no
puedo pasar por la palabra de Hashem". (Codiciaba
el dinero ajeno, ya que pensaba que al rey le
conviene pagarle mucho dinero, pues si decide
pelear por las suyas, debería contratar enormes
ejércitos que le saldría mucho dinero y con
todo eso, aun existe la duda si triunfará o no,
sin embargo con migo - pensó Bilam - seguro que
triunfa, así que le conviene pagarme mucho
dinero a cambio de mi trabajo)
Entonces,
les dijo que pasen la noche en su casa para ver
que le dice Hashem al respecto.
Ante
la rebelde insistencia de Bilam, Hashem enojado
le dice que vaya.
Finalmente,
llega a encontrarse con el rey de Moab, y le
solicitó animales para ofrendar a Hashem con la
intención que Este responda a sus peticiones en
contra del pueblo de Israel.
Bilam
pidió a Balak que le construya siete altares y
le pidió siete toros y siete ovejas. Realizó
las ofrendas y en vez de maldecir al pueblo de
Israel, Hashem hizo que salgan de su boca
bendiciones.
Balak
se quejó, pues le había solicitado que maldiga
al pueblo y Bilam lo bendijo. Y este respondió
que esas "las palabras que Hashem
pusiere en mi boca, eso hablaré".
Balak
lo llevó a otro lado y le dijo, "quizá
allí puedas maldecir al pueblo".
Así
dos veces lo llavó a otro lado y construyó
en ambas ocasiones para Bilam siete altares. Y
en ninguna de las tres ocasiones tuvo éxito en
maldecir a Israel, de su boca salían solo
palabras de bendición respecto al pueblo judío.
En
total tenemos que Balak construyó 21 altares y
dio para ofrecer a Hashem 42 animales.
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Debemos
ahora reflexionar acerca de esto que aconteció con el rey
de Moab: Balak. Es nuestro deber extraer de aquí una
enseñanza para nuestras vidas, y nuestros sabios nos
revelaron cual es el mensaje que este suceso nos deja:
Sabemos
que somos judíos, y que fuimos creados por el Creador del
universo, o sea Hashem. Y logicamente debemos esforzarnos
en hacer la voluntad de nuestro Creador.
Solo
que hay preceptos que nos fueron ordenados y nos cuesta
demasiado llevarlos a la práctica. Cada uno en su nivel,
por su puesto.
Hay
quienes no sienten en sus corazones la necesidad de
recitar la bendición de agradecimiento a Hashem antes de
comer un durazno.
Piensan, "¿Qué tengo que andar recitando
bendiciones?, ¡Yo hago lo que quiero, no necesito
agradecer a nadie por lo que como, me lo gané con el
sudor de mi frente, trabajando todo el día en mi negocio!".
Y
puede ser que esta misma persona piense: "También es
cierto que reconozco que existe Hashem y es el Creador del
mundo, pero ¿Tiene algún sentido realizar algo que no
siento?¿recitar la bendición antes de comer un durazno,
si en verdad pienso que es algo que me corresponde y me
gané con mi propio esfuerzo y no necesito agradecer a
nadie por ello?. ¿Tiene algún valor que actúe en contra
de lo que mi propio corazón me sugiere?.
Esto
es lo que debemos aprender de Bilam, a quién su corazón
le indicaba que debe vencer al pueblo judío porque esta
tierra la ganó legítimamante a través de su propio
esfuerzo y de el de sus antepasados (Sijón)
que la habían conquistado de manos del rey anterior.
Pese
a este pensamiento interior, ofrendó 42 animales y
construyó 21 altares para Hashem, como versa en el
Talmud, tratado de Sotá 47a:
Dijo
Rab Iehuda en nombre de Rab "Siempre debe ocuparse la
persona en la Torá y los preceptos, aunque no sea de
corazón pleno ("lishmá"), pues aunque ahora no
lo haga de corazón pleno, en el futuro si lo hará".
Y esto lo aprendemos de Balak, que en mérito a los 42
sacrificos que acercó a Hashem Balak, el rey de Moab, se
acreditó que le naciera Rut (la Moabita), que salió de
ella el rey Shelomó, que está escrito con respecto a él:
"Mil holocaustos elevará" (y estos holocaustos
que ofrecería el rey Shelomó, si fueron de todo corazón).
Así que en Balak se cumplió lo que dijimos: "Siempre
debe ocuparse la persona en la Torá y los preceptos,
aunque no sea de corazón pleno ("lishmá"),
pues aunque ahora no lo haga de corazón pleno, en el
futuro si lo hará"
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