LA ESCUADRA ESPAÑA

Comandada por Abel Guidez

El embajador de España en París, Juan Francisco de Cárdenas, presionó al Primer Ministro León Blum para forzar una intervención armada francesa. León Blum,  dado su carácter pacifista, rechazó la opción de la intervención armada, pero cedió a los republicanos una veintena de bombarderos Potez 54, de fabricación reciente y que aún no habían sido entregados a la Armada del Aire francesa.

Dadas las protestas de los sectores de derecha, el Ministro del Aire Pierre Cot tuvo que defender la legalidad de esta medida ante el Consejo de Ministros, en virtud de un tratado franco-español firmado a principios de año. Al fin se obtuvo la autorización pero con una limitación: los aviones serian enviados sin armamento y sin lanzabombas (indispensables para un avión de guerra). Algunos fabricantes de armas, la mayoría de Paris, llegaron a un acuerdo con la embajada de España para poder equipar adecuadamente estos aviones, pero el material no llegó nunca a su destino, perdido durante el transporte. No se pudo explicar lo que pasó, dado el desorden que reinaba en la zona Republicana en esas fechas. Así pues los Potez 54 actuaron sin lanzabombas, y los proyectiles se tuvieron que lanzar durante varias semanas por las puertas del avión sobre el objetivo con la consiguiente escasa efectividad.

También se exigió firmemente que ningún piloto militar perteneciente a la armada en activo se pusiera a disposición de los Republicanos.

Mientras todo esto ocurría, el embajador Cárdenas, de tendencias nacionalistas, fue sustituido por Fernando de los Rios, amigo personal de Indalecio Prieto. De los Rios actuó rápidamente y convirtió la embajada de España en París en un centro de reclutamiento de pilotos voluntarios y de compra de material de guerra. Se encargó a André Malraux (miembro del Comité Mundial Antifascista) la organización administrativa y financiera de los servicios de reclutamiento del personal, ya que el gobierno de Francia tenía que practicar públicamente la política de no-intervención. André Malraux tuvo noticias de lo que acababa de ocurrir en España el mismo sábado 18 de julio de 1936 y en el curso de los días siguientes se entrevistó en varias ocasiones con Pierre Cot, y en una de ellas se ofrece para desplazarse él mismo a España y ver sobre el terreno lo que estaba ocurriendo, ante la confusión producida por el cúmulo de noticias contradictorias. Le bastaría con que Cot le proporcionara un avión y él mismo se encargaría de conseguir el piloto, Édouard Corniglion-Molinier. Su candidatura para la misión se presentaba con todos los visos de solidez, ya que en su reciente viaje a Madrid, Malraux había conocido al presidente Manuel Azaña en persona, a varios ministros y a algunos diputados importantes. Malraux realizó el viaje acompañado de su mujer Clara y cuando llegan a Madrid encuentran una ciudad en plena efervescencia: las armas se habían distribuido entre el pueblo y los altavoces constantemente difundían noticias, la circulación se reducía a camiones llenos de soldados. Según Curtis Cate, Malraux "por primera vez vivía realmente lo que había imaginado y descrito con tanta fuerza en sus novelas, lo que había leído en Michelet y en Taine", pero esta vez de verdad. El 26 de julio Malraux fue recibido por el presidente Azaña y dos días más tarde, el 28, El Socialista daba la noticia de su llegada y saludaba a tan ilustre visitante.

Pierre Cot encargó a su jefe de gabinete, Jean Moulin, que ayudara a los republicanos, siempre y cuando las decisiones que tomara entraran dentro de las directrices fijadas por él mismo. Así pues los servicios del Ministerio del Aire censaron los aparatos disponibles construidos  para fines militares o que estuvieran en fabricación, para así ser considerados como disponibles y ser vendidos por las sociedades de construcción en acuerdo con El Ministerio. De esta forma solo se pudo encontrar una veintena de Potez 54, algunos prototipos del caza Loire 46 y Spad 91/6 y un bimotor Bréguet de reconocimiento (el Bréguet BR.460 “Vultur”). Los Loire 46 se enviaron a España simulando un pedido para el Emirato Árabe de Hedjaz, más adelante se utilizó también esta estratagema para enviar dos Dewoitine D.510.

 

André Malraux y Abel Guidez, Detrás se puede ver el motor Lorraine Petrel de un Potez 542

 

 

También se acordó con el gobierno Lituano, que había hecho un pedido de 14 Dewoitines D.372, cambiar estos aparatos por 14 D.510 monoplanos por el mismo precio pero aún no construidos. De esta forma pudieron ser vendidos  a la República. También se vendieron los 10  primeros Dewoitines D.371 que salieron de fábrica y que aún no habían sido entregados a la Armada del Aire. La Sociedad Air France aceptó ceder a los Republicanos ocho aviones de transporte Latécoère 28, ya viejos.  Además de estas acciones oficiales, se desarrolló una intensa actividad civil privada de venta de material aéreo animado por el diputado radical de París Lucien Bossoutrot.

 

Foto de André Malraux tomada desde la torreta delantera de un Potez 54. Dedicada a Bernard Soukoff, miembro de la escuadrilla. Pese al desconocimiento que Malraux tenia de la aviación, participó en algunas misiones,   incluso le hirieron ligeramente en Medellín. Después sufrió heridas más graves durante un accidente en un aterrizaje el 27 de diciembre de 1936 en Manises. Según Hugh Tomas, Malraux nunca fue herido en la guerra civil española, pero su biógrafo Curtis Cate dice que lo fue en dos ocasiones, aunque de forma leve: en el regreso de los ataques a Medellín, en el mes de septiembre, en que Junkers 52 dispararon contra el fuselaje del Potez en el que iba Malraux, que resultó ligermanete herido en el brazo; y la segunda vez, en una de las últimas misiones de la Escuadra, el 27 de diciembre Malraux estaba entre los tripulantes del Potez pilotado por Darry, que se partió al aterrizar sobre un campo y salió casi ileso, con rasguños en la nariz, el cuello y el pecho.

 

Respecto a los pilotos, gracias a Jean Moulin, se proporcionó a la embajada una lista de los pilotos reservistas entre los cuales se podía encontrar voluntarios. Otra solución consistía en aceptar sin problemas las solicitudes de permisos sin sueldo. Según señala Curtis Cate, el apartamento de Malraux en Paris " se encontró así transformado de un día para otro en un anejo de la Embajada de España y en una oficina de reclutamiento oficioso". Malraux reclutó pilotos de la aviación comercial que en aquellos momentos atravesaba una larga crisis, entre ellos también se encontraban hombres que habían tomado parte en la Gran Guerra y aviadores de fortuna que regresaban de las guerras de Abisinia, China o del Chaco. Pero los primeros pilotos que reclutó Malraux fueron todos profesionales: Abel Guidez (que comandará la Escuadra), Darry (adjunto de Guidez), Victor Véniel (quien a veces tomaba la comandancia interina operacional de la Escuadra cuando no estaba Abel Guidez ni su adjunto Darry), Jean Labitte, Adrien Matheron, Castaneda di Campo, François Poulain, François Bourgeois, Gontcharov, Ivanof, Klein y René Issart. Con estos hombres se firmaban contratos en los cuales se les asignaban a algunos un sueldo de 50.000 francos por un mes, pagaderos en dinero español y un seguro de vida y accidente por 500.000 pesetas. A principio de agosto, la Escuadra España ya disponía de su primer núcleo en Barcelona desde donde se trasladó a Madrid el 16 de agosto de 1936.

 Cuando la Escuadra España llegó a su destino  descubrió que el Estado Mayor de la República no veía con buenos ojos a estos mercenarios bien pagados y casi independientes, así que solo pusieron inicialmente a su disposición cinco Potez 54 (sobre los que Malraux hizo pintar las letras E, S, P, A y Ñ) y algunos viejos cazas Hispano-Nieuport 52, insuficientes para aportar nada decisivo a la contienda. Luego recibieron también cazas Dewoitine, que fueron armados con viejas ametralladoras Vickers de 7.7 mm (sólo disparaban 400 balas por minuto) instaladas sobre las alas que permitían una o dos ráfagas de fuego antes de que su sistema de puesta en marcha se detuviera. Solo consiguieron obtener un Loire 46 (el nº 6 de série y que llevaba la matrícula francesa N-093) muy apreciado entre los pilotos franceses de la Escuadra y que fue pilotado solamente por Véniel y Guidez; este Loire 46 fue destruido, junto a otros aviones, durante un bombardeo efectuado hacia el fin del mes de octubre de 1936 por Junkers Ju-52 nacionalistas en el aeródromo de Getafe. A finales de septiembre también recibieron un prototipo de caza proveniente del programa “Jockey”, el Spad 91/6 “Léger”. También recibieron el único Boeing P-26 que había en España pero fue devuelto unos días después.

Victor Véniel a bordo del Dewoitine nº 12 en Cuatro Vientos en los primeros días de agosto de 1936.

 

 

La Escuadra España se dedicó desde el inicio a  subir la moral de los combatientes y a efectuar algunas misiones espectaculares, especialmente la del bombardeo del Estado Mayor de Franco en Talavera de la Reina.  La Escuadra se encargó de patrullar o realizar escoltas sobre las Sierras, así como de interceptar aviones enemigos. Las intervenciones realizadas por aviones de la Escuadra en los primeros días de la segunda quincena de agosto tuvieron reflejo en la novela de Malraux "L´ espoir". 

André Malraux, pálido y visiblemente fatigado, después de participar en una misión de guerra.

 

 

 

 

 A veces se encargaban de algunas misiones algo más fuera de lo ordinario como por ejemplo el llevar un Junkers F.13 enemigo que se posó por error en el aeródromo de Barajas a Barcelona.  Victor Véniel recibió el encargo de llevarlo al aeropuerto de Barcelona-El Prat de Llobregat, donde había escasez de transporte. Durante este accidentado viaje, tuvo que sufrir los disparos que efectuaban los soldados republicanos cada vez que pasaba a sobre una posición republicana (volaba a baja altura para evitar cazas enemigos), lo que extrañaba a Véniel, porque la silueta del Junkers F.13 no era entonces muy conocida. Cuando llegó a Barcelona le esperaba un pelotón de soldados. Victor Véniel descubrió entonces que los mecánicos no habían cubierto con los colores republicanos la parte inferior del avión debido a que era un avión muy bajo; así pues había ido desde Madrid a Barcelona, volando a baja altura y con las insignias rebeldes en las superficies inferiores del avión.

Victor Véniel junto al Loire 46 nº6 en Barajas ; el avión lleva aún su matrícula de la Armada del Aire francesa N093 bajo el ala. Septiembre de 1936.

 

 

El cronista ruso Mikhail Koltsov adjudicó diez victorias para Guidez, esto es una exageración, sin duda para responder a los delirantes comunicados de la aviación enemiga que afirmaba que en dos días habían derribado la mitad de los aviones republicanos. Según Victor Véniel  afirma que seguramente las victorias de Guidez fueron cuatro y cinco y que Gouinet, Darry, Matheron y el checo Jan Ferak consiguieron alguna.

El 14 de agosto, los pilotos Darry y Gouinet (que eran ex-oficiales de la Armada del aire francesa) reivindicaron el derribo de dos Bréguet 19 nacionalistas en los alrededores de Madrid. Esto es falso, pues ese día los nacionalistas no registraron ninguna pérdida, además, en esa época no se acercaron a Madrid, limitando sus misiones a objetivos de la zona de las Sierras.

Los últimos días de agosto no fueron muy buenos para la Escuadra España, el 23 de ese mes los nacionales bombardearon el aeródromo de Cuatro Vientos, donde estaban los cazas de Abel Guidez; realizaron una segunda visita y estropearon unos cuantos más. El 28 fue un día nefasto, según cuenta Curtis Cate: uno de los aviones de la escuadrilla disparó a unos soldados que escoltaban un grupo de prisioneros, tomándolos por soldados republicanos capturados, pero cual no sería sorpresa del piloto al comprobar que eran soldados nacionales capturados por milicianos.

El 1 de septiembre el grupo de Malraux ataca por sorpresa una pista secreta de los nacionales cerca de Olmedo, episodio que será parcialmente narrado en la novela de Malraux, en la cual un campesino vuela en uno de los aviones para indicar la situación de la pista secreta. Al volver de un viaje a París, Malraux se encuentra con que la Escuadra ha perdido a uno de sus pilotos, a Hantz, en un momento de gran actividad de la escuadrilla. Sobre Talavera hubo dos acciones, una llevada con éxito y otra que se saldó con la pérdida del viejo Lioré et Olivier 213, cuya tripulación, de forma casi milagrosa, regresó unos días después. el 7 de septiembre una escuadrilla de Junkers 52 atacaron el aeródromo de Cuatro Vientos, destruyendo tres Dewoitine 37, tres Nieuport 52 y averiando otros aviones, lo cual hizo que la escuadrilla permaneciera inactiva durante parte del mes de septiembre. A finales de septiembre se produjo la pérdida del Potez E, derribado en la sierra de Guadarrama, y si bien es cierto que el piloto (Deshuis) salió indemne, tres miembros de la tripulación resultaron muertos, y otros tres, que sobrevivieron, fueron declarados inaptos para continuar en servicio activo. Cuando los llegaron los primeros internacionales a Albacete a mediados de octubre, Malraux se desplazó hasta esta ciudad para ver si podía encontrar obreros con experiencia en fábricas de aviones franceses. Desde Albacete marchó a París para averiguar el compromiso de ayuda de los soviéticos había hecho variar las posiciones de no-intervención del gobierno de Blum, Cuando Indalecio Prieto creó el Estado Mayor del ejército del Aire, se tomó la decisión de trasladar algunos aviones desde Barajas a Albacete (Los Llanos), desde donde despegaron Abel Guidez, Victor Véniel y Jean Darry para efectuar un exitoso ataque nocturno sobre Talavera de la Reina. Según Curtis Cate, este fue la última gran victoria de la Escuadra España. Más tarde llegaron las represalias, una docena de Junkers 52, escoltados por cazas Fiat, bombardearon Barajas, destruyendo 5 Dewoitine y haciendo explotar el depósito de combustible.

Una vez que Alcalá de Henares se convirtió en una base enteramente soviética, la escuadrilla de Malraux fue desplazada a Albacete, y de ahí a la Señera-Chiva, a unos treinta kilómetros al oeste de Valencia. Desde estas bases efectuaban misiones menores, ya que la aviación soviética se encargaba ahora de la defensa de Madrid. A partir de estos momentos, según Curtis Cate, eran los consejeros militares soviéticos  los que tomaban las decisiones, y convencieron al subsecretario del Aire de entonces, Antonio de Camacho, de disolver la Escuadra España, que pasaría a incorporarse al ejército español del Aire, y en cuanto a Malraux, se integraría con el grado de teniente coronel, y los demás pilotos pasarían a cobrar lo mismo que sus homólogos españoles. La escuadrilla fue rebautizada con el nombre de "Aviación antifascista André Malraux".

Cuando hacia mediados de diciembre, la XIII Brigada Internacional inició una ofensiva en la región de Teruel, los Potez de la escuadrilla de Malraux tuvieron que bombardear la ciudad de Teruel y sus alrededores. El 27 de diciembre se perdieron dos aviones, uno pilotado por Jean Darry,  que con un motor averiado se vio obligado a aterrizar sobre un campo, destrozando el avión en el aterrizaje y otro abatido por cazas Heinkel 51 que cayó en la zona de Mora de Rubielos, a 40 km. al sudeste de Teruel.  El argelino Jean Belaïdi murió, y varios miembros de la tripulación resultaron gravemente heridos. Malraux y sus hombres, que estaban en la base de la Señera, consiguieron averiguar el lugar de la caída y fueron a rescatar a los supervivientes. La pérdida de estos dos Potez redujo la capacidad operativa de la escuadrilla, y según Curtis Cate " las autoridades españolas estuvieron cargados de razón al estimar que el ilustre novelista sería más útil a la causa de la república ocupándose de otra cosa, lo que de algún modo hizo Malraux después de su regreso a París en el mes de Enero.

Algunos Ni-52 de la Escuadra España fueron destinados a Tabernas, cerca de Almería, estos aparatos estaban en franca inferioridad ante los Heinkel He-51 y Fiat CR.32 con los que contaban sus adversarios.

Respecto al número de aviones que componían la Escuadra, Curtis Cate dice en su libro que Pierre Cot envió a España un número de aviones que oscilaría entre los cincuenta y sesenta, de los cuales solo unos pocos podrían considerarse aparatos modernos, la mayor parte de ellos eran modelos antiguos. Pero independientemente de este número, la escuadrilla de Malraux no contaría nunca con más de seis aparatos en vuelo simultáneo, nunca con más de nueve en condiciones de volar y nunca con más de veinte en total, según señala Hugh Tomas en "L´Illusion Lyrique: Espagne, 1936". Según Salas Larrazábal, durante la reunión del gobierno francés del 8 de agosto se conoció la salida de Francia de los últimos trece Dewoitine, que completaban los cuarenta o cincuenta aviones de que podían disponer por el momento y se decidió a poner en marcha la No Intervención. El mismo Salas Larrazábal, utilizando como fuente la novela "L´Espoir", deduce once bombarderos, pero su número tuvo que ser mayor, pues dice que en Barcelona reconstruyeron seis, y cita otros cuatro que se perdieron (dos en la sierra, uno en Getafe y uno en Valdelinares).

El ataque a Medellín

Según  el detallado estudio de Walter G. Langlois sobre este episodio, las fuentes consultadas sitúan este episodio unas el día 17, y otras como dos ataques diferentes, uno el día 16 y otro el día 20 (Según Curtis Cate). En la novela de Malraux, estos episodios están situados el 14 de agosto por razones meramente de estrategia narrativa y novelística. Esta intervención retrasó la marcha de la columna del coronel Castejón durante un día.

El bombardeo del Estado Mayor de Franco en Talavera de la Reina.

Esta acción tuvo lugar el 27 de octubre de 1936, en una época en que las fuerzas aéreas de la República eran escasas, tres Potez 54 despegaron de noche pilotados por Abel Guidez, René Darry y Victor Véniel.  A pesar de que las tripulaciones de estos Potez eran muy heterogéneas y no todos se entendían, la operación fue todo un éxito. Los Potez llegaron sobre el aeródromo de Talavera y bombardearon tranquilamente todas las barracas y instalaciones visibles, además, el Potez tripulado por Darry dañó la pista de aterrizaje. Durante la vuelta, un poco antes de llegar a zona Republicana, un grupo de cazas enemigos divisó  los Potez y se lanzaron en su persecución, y cuando ya los tenían casi a tiro, los 3 Dewoitine D.372 con los que contaba entonces la Escuadra España aparecieron para escoltarlos. Esta operación, junto  con la dispersión de las columnas enemigas en Medellín el 16 de agosto fueron las más exitosas de la Escuadra.

Las críticas de Hidalgo de Cisneros (jefe de la Aviación Republicana)

Creo que es bastante esclarecedor lo que él mismo nos cuenta:

"En aviación, la única adquisición que logramos en los cuatro primeros meses de guerra fueron 12 Dewoitine de caza y 6 Potez de bombardeo. Tanto los Dewoitine como los Potez eran de modelo bastante anticuado y llegaron sin armamento.

Estos aviones pudimos traerlos de Francia a España por sorpresa, pero en cuanto se enteró nuestro "amigo" Leon Blum, jefe del gobierno francés, puso el grito en el cielo y ordenó una vigilancia especial y severísima en la frontera. El resultado fue que las autoridades francesas se incautaron del armamento de estos aviones, que nos lo mandaban por tierra. A pesar de las mil gestiones que hicimos para que nos lo devolviesen, pues en aquellos momentos era vital para nosotros poder armar aquellos aparatos, no conseguimos ablandar al señor Blum. Pasaron tres años, perdimos la guerra y aquel armamento continuaba en poder de las autoridades francesas.

Con estos aviones llegaron 12 ó 14 pilotos franceses, dirigidos por el escritor André Malraux.

Yo no puedo decir que Malraux en aquella época no fuese, a su manera, un hombre progresista, ni que no viniese a España de buena fe para ayudar a los republicanos, tal vez ilusionado con el pensamiento de hacer en nuestro país el papel de lord Byron en Grecia. Lo que sí puedo y debo decir es que Malraux, que por su personalidad como escritor podía habernos sido útil, se anuló él mismo al pretender hacerse jefe de una escuadrilla, sin haber visto en su vida un avión, sin tener la menor idea de lo que es la aviación, y sin darse cuenta de que no se puede jugar a los aviadores sin serlo, y mucho menos en una guerra.

En cuanto se refiere al grupo de aviadores que vinieron con Malraux, siento mucho tener que desilusionar a los muchos franceses que vieron en ellos a unos héroes románticos y amantes de la libertad, cuya actuación a favor de los republicanos españoles podía compensar en parte las canalladas que cometieron con la República española los gobernantes franceses durante nuestra guerra.

Salvo tres o cuatro que eran verdaderamente antifascistas, que vinieron a España por un ideal y se portaron heroicamente, los demás aviadores de Malraux eran unos aventureros a los que les tenía sin cuidado nuestra lucha. Unos auténticos mercenarios, atraídos por el fantástico sueldo que se les pagaba (50.000 francos mensuales en aquella época), que durante su permanencia en nuestro país nunca hicieron nada de provecho, y en cambio nos dieron muchos quebraderos de cabeza.

Malraux, como no sabía nada de aviación, tuvo que ponerse en sus manos, y es fácil comprender las faenas que podían hacer estos aventureros, sin un jefe capaz de frenarlos. Más que una ayuda, fueron para nosotros una carga.

En varias ocasiones intenté licenciarlos, pero el gobierno se oponía, alegando la mala impresión que produciría en Francia cuando se supiese que habíamos tenido que echar de España, por inútiles y sinvergüenzas, a estos aviadores que una falsa propaganda había convertido en "heroicos defensores de la libertad".

Y para terminar con Malraux y sus aviadores, quiero dejar bien sentado que los representantes del pueblo francés no fueron ellos."

El final de La Escuadra España

Desde la llegada de las fuerzas soviéticas en octubre, la Escuadra España perdió buena parte de su importancia, pues sus escasos efectivos humanos (llegó a tener trescientos hombres entre pilotos y otro personal así como medio centenar de aviones) y su material, deteriorado por los combates y los bombardeos alemanes, no le permitían efectuar acciones efectivas. También hubo casos graves de indisciplina  que obligaron a Malraux en noviembre de 1936 a prescindir de los aviadores mercenarios (a excepción de Jean Darry, que mantuvo su antiguo estatuto), licenciándolos en tanto que los que quisieron quedarse eran asimilados a la aviación republicana en igualdad de condiciones y sueldos. De esta forma se quedó prácticamente sin pilotos e intentó encontrar  voluntarios en las Brigadas Internacionales. La Escuadra pasó a Alcantarilla y aún intervino durante la batalla de Málaga. 

Fue disuelta en febrero de 1937.

 

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