El visitante
La lucha lo convoca. Ya no llega a casa, solo la visita; y es realmente
un extraño
por estas tierras, porque de ellas ya no conoce nada. Sus inquietudes son superiores
a las necesidades de sus parientes; no los considera para nada. La soledad y
su ausencia a su madre afectan, las confesiones y los comentarios ya no unen
a los hermanos, a sus amigos ya no visita, su mujer ya olvido. ¿Que sueños
furtivos bañaran los pasillos de su mente?, ¿Con que accionar nos
golpeará nuevamente?… nadie lo sabe, ni el mismo visitante
sabe.
Ahora declaro que el visitante no existe. El ruido de sus botas no anuncia
su llegada, porque su visita no es su visita, es su partida. Recorriendo
las alturas
de Machu Pichu se divisó a su silueta… corriendo… soñando… viviendo.