El mundo vegetal
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Zuhaitz onak, itzal ona

"Buen árbol, buena sombra"

Las plantas-Landareak y su importancia en la cultura vasca.

Algunas plantas reciben una especial reverencia en la cultura tradicional, además de ser utilizadas como remedio medicinal. A este respecto, hay que recordar que en Zuberoa al brujo se le llama belhagilea -literalmente herborista-.

Entre los árboles, robles y hayas -pago- han sido siempre especiales. Ya hemos mencionado como en una época las asambleas se hacían bajo un roble; el roble, además es fundamento de otros ritos.

Algunas hayas tienen nombre propio, a menudo ligado a una historia. En Bergara (Gipuzkoa) estaba la llamada Pagobedeinkatu "haya bendita". En ella ponía la gente una cruz todos los años, cuando subían con el cura a bendecir los campos.

En el monte Aizkorri (Gipuzkoa), la pradera en la que hay un hermoso dolmen lleva el nombre de Pagobakoitza "haya sola". Casos parecidos hay en Larrazañe (Zuberoa) Bagozabalaga justo en el lugar en donde hay dos dólmenes y en el camino de Larrañe Bagargi con otro dolmen. En el monte Aralar, en Intzezelai, estaba la famosa haya Pagomari, hoy en día seca. De esta haya se contaba lo siguiente:

"En una época no se podían dejar las ovejas solas en el monte porque andaban lobos. Y cuando los hombre debían trabajar en el pueblo, en sus casas, las mujeres se ocupaban del pastoreo. Una vez, una chica llamada Mari andaba de pastora en Intzezelai. Unos jóvenes de Gipuzkoa, que estudiaban para cura, al ir a San Miguel, vieron a la chica. Estando los dos de pastores empezó a tronar y se refugiaron bajo una gran haya de Intzezelai. Desde entonces esa haya tiene el nombre de Pagomari".

En el pueblo de Muxica (Bizkaia) hay dos castaños llamados Peru y Mari. Mari está seco y caído hace tiempo. Por lo que cuentan, antiguamente se celebraban las bodas ante estos dos árboles y las compraventas acordadas en el mercado de Gernika eran pagadas ante ellos, tomando a ambos por testigos.

En la región de Garazi (Nafarroa Beherea) existía la creencia de que, al vender un bosque, éste se enfadaba y que, en consecuencia, un árbol se dejaba caer sobre un hombre aplastándolo. En Idiazabal (Gipuzkoa), contaban cómo un leñador pedía perdón al árbol antes de talarlo diciendo: "Te vamos a talar y nos vas a perdonar", "Guk botako zaitugu eta parkatu iguzu".

En algunos lugares pensaban que el fresno -lizar- era buen protector contra el rayo, por eso lo plantaban en torno a muchas bordas.

En Sara (Lapurdi), para sanar la herida hecha por un espino negro -elorri beltz-, se le pedía perdón a la planta.

También existía la creencia de que quien hallase un trébol -irusta- de cuatro hojas sería feliz.

Una costumbre muy extendida era la de decir: "Dios, en tu nombre" (Nafarroa), "Jainkoa, zure izenean" antes de comer cualquier fruto que fuese el primero del año.

En los cuentos, las plantas aparecen con frecuencia como hablantes. En el valle de Araitz (Nafarroa), las hierbas decían a las ovejas: "adelante mejor, adelante mejor" y éstas les contestaban "aquí mismo bien, aquí mismo bien". Según muchos, a las plantas se les olvidó hablar al no podérselo enseñar al musgo.

El espino

Las ramas del espino blanco -elorri zuri- se recogían por San Juan, antes de la salida del sol, y se ponían junto a la puerta de la casa o en las paredes; de ese modo se protegía la casa contra el rayo. En Garazi (Nafarroa Beherea) los pastores recogían sus frutos con el mismo objetivo. En algunos lugares eran ramas de espino y de fresno las que se ponían en las casas, como en Ataun (Gipuzkoa), en Baztan (Nafarroa).... de espino, y avellano en Liginaga (Zuberoa), etc.

Además, también se ponían en los campos para proteger las cosechas, como se hacía en Dohozti (Nafarroa Beherea), en Sara (lapurdi), Amezketa (Gipuzkoa)...

Sus hojas tienen las misma fuerza; por ello se llevaban en los bolsillos como protección contra el rayo.

El roble

Se dice que el roble -haritz- es capaz de curar la hernia. Para ello, en la víspera de San Juan, a la medianoche, dos hombres llamados Juan llevaban junto a un roble al niño herniado. Lo subían hasta donde se abren las ramas y, al oír las doce campanadas en la torre de la iglesia, uno daba el niño al otro diciendo -Juan te deja-Juan te toma. Así tres veces, hacían en Larraun (Nafarroa) terminando antes que acabasen de dar las doce.

En otros sitios, en lugar de dos, eran tres los Juanes y, a veces, se ayudaban con el hacha para abrir el tronco; por la abertura pasaba el niño y, tras atar las dos partes, si el roble vivía, el niño se curaba, no ocurriendo si se secaba. Este uso estaba muy extendido. En Zornotza (Bizkaia) lo hacían dos hermanos diciendo -Sujeta, hermano-Trae, hermano. En Sara (Lapurdi) debían llamarse Juan Bautista y decían -Toma, Bautista- Trae, Bautista. En Barkoxe (Zuebroa) -Toma, Yohane-Trae, Yohane.

De forma parecida se hacía en Donazaharre (Nafarroa Beherea), Erronkari (Nafarroa), Aezkoa (Nafarroa), Ultzama (Nafarroa), Urbina (Araba), Otxandio (Bizkaia).

El escritor de Lapurdi Gratien Adéma "Zaldubi" (1828-1907), hijo de inmigrantes, comparó al País con un roble en su famoso canto Agur Eskual Herriari:

Hay un roble hermoso

en nuestros montes,

que tiene siete ramas

extendidas en el aire;

en Francia, en España

en ambos lados;

aquí tres y allí cuatro,

es uno de los siete.

Tú eres, Euskal Herria

ese mismo roble

habiéndose adueñado el extranjero

 te han cortado demasiado

¡Oh! antepasados nuestros,

no, por favor, no miréis

de qué alto

hemos caído hasta el fondo

"La eguzki lore"

La flor del sol (eguzki-lore) es la representación solar, por eso cumple su función en algunos casos. Las lamias, brujas, diablos y demás andan de noche y se refugian de día, cuando luce el sol. Por eso se coloca el eguzki-lore en la puerta y cuando las criaturas de la noche lo ven, creyendo que es el sol, no se atreven a entrar. Además, se dice que protege de las tormentas y de los rayos.

El laurel

El laurel -ereinotz- se empleaba de diversas maneras. En Sara (Lapurdi), por ejemplo, cuando tronaba arrojaban laureles bendecidos al fuego; en Hernani (Gipuzkoa) los quemaban ante la casa. En Garazi (Nafarroa Beherea) las mujeres se ponían laurel en la cabellera los días de tronada en Haltsu (Lapurdi) los que estaban en casa se lo ponían sobre la ropa.

En Elbete (Nafarroa) se ponían hojas de laurel sobre los ganglios inflamados para curarlos, mientras sin tomar aliento, debían decir: "Los ganglios son nueve, los nueve ocho... los cuatro tres, los tres dos, los dos uno, reviente el ganglio" Parecido era lo que se hacía en Garazi (Nafarroa Beherea), Baigorri (Nafarroa Beherea), Oiartzun (Gipuzkoa)...

El Pastoreo