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España 14-18

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Los alemanes volvieron al ataque en el sector de Ypres en la tarde del 22 de Abril. Desafiando la Convención de la Haya, la cual prohibía el uso de la guerra química, los alemanes decidieron disparar alrededor de 5.700 cilindros de cloro, acompañado de una intensa preparación artillera y seguido de los asaltos de la infantería.

     Como arma, el cloro era un gas particularmente adecuado para luchar contra enemigos en posiciones defensivas. Más pesado que el aire, el cloro se mantenía flotando en el aire y se introducía en las trincheras y en los hoyos producidos por las explosiones y que servían de protección para los soldados. Esta situación los forzaba a abandonar sus protecciones y salir a campo abierto, donde eran fácil presa de las ametralladoras enemigas. Los que permanecían en las trincheras tenían que combatir a duras penas con los ojos llorosos, dolores de estomago y los pulmones ardiendo.

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Artillería alemana sobre raíles

     Los primeros que recibieron el ataque con gases fueron las tropas coloniales francesas de origen argelino, que huyeron dejando una enorme brecha en las líneas aliadas. Sería la 1ª División canadiense la encargada de cerrar el hueco con notable éxito, aunque a costa de numerosas bajas y de recibir un posterior contraataque alemán que les obligó a replegarse.

     El 24 de Abril los alemanes se lanzaron de nuevo al ataque (ver mapa) repitiendo el uso masivo de cloro como en el primer ataque. Esta vez una suave brisa llevó el gas hasta las posiciones canadienses, que sin ninguna protección se vieron obligados a abandonar las trincheras de la primera línea, recuperadas poco después cuando el gas se disipó. El uso del gas comenzó a perder eficacia pues ya no era una novedad para las tropas.

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Obuses de gas

     Como el humo de los gases impedía a los observadores alemanes dirigir con eficacia a su artillería, la infantería tuvo que avanzar sin ningún apoyo, lo cual fue aprovechado por los canadienses para causar cuantiosas bajas en las filas alemanas, que tuvieron que detener la ofensiva.

     Los canadienses fueron retirados de la batalla el 3 de Mayo, siendo relevados por los ingleses. De un total de 18.000 canadienses que iniciaron la batalla murieron unos 1.000, y otros 5.975 fueron heridos.

     La batalla había sido esencialmente una prueba para comprobar sobre el terreno la eficacia del gas en el campo de batalla más que una ofensiva en serio. Debido a ello, los alemanes no habían acumulado las suficientes reservas con las que explotar los primeros éxitos en el avance. No alcanzaron Ypres y siguieron manteniendo sus líneas a lo largo del canal del Yser.

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