Equipos
de Posicionamiento por Satelite
EMPLEOS DE LOS
SISTEMAS GPS Y DGPS EN LA AGRICULTURA
Aunque hace tiempo que se conocen los principios
de la agricultura de precisión, es sólo a partir de la llegada
de los servicios del DGPS de haz estrecho que se han convertido
en realidad práctica en Europa.
Ahora permiten un enfoque completamente
nuevo a la gestión de explotaciones agrícolas, ofreciendo
importantes ventajas comerciales y medioambientales.
La exactitud de posicionamiento, con un
margen de error de menos de un metro, hace que sea posible ahora que una
cosechadora con equipos adecuados monitorice de forma continua el rendimiento
de la cosecha a medida que va cosechando una parcela individual, relacionando
los niveles de crecimiento con puntos específicos de la parcela.
Después de la cosecha, pueden tomarse muestras sistemáticas
de suelo usando posicionamiento DGPS y los mismos datos de rendimiento,
para identificar la razón de cualquier variación. Cuando
esta información es cargada en una abonadora controlada por ordenador,
DGPS puede asegurar que ésta aplique los productos químicos
únicamente en aquellos puntos de la parcela que los necesitan. Esto
puede crear significativos ahorros de costos, además de reducir
problemas medioambientales asociados con el flujo de productos químicos
sobrantes.
La fiabilidad y la exactitud de GPS
Diferencial ha llegado a un nivel que ofrece a los agricultores posibilidades
limitadas únicamente por su imaginación. La gestión
de activos, el trazado de lindes, la gestión forestal y el seguimiento
de vehículos son ahora operaciones sencillas. Ahora existe la tecnología
necesaria para que el arado automático se convierta en realidad
práctica, y para muchos, sólo es cuestión de tiempo
el que los satélites se consideren herramientas agrícolas
indispensables.
¿Qué es un mapa de rendimiento
agrícola?
Imaginemos la siguiente situación
(los datos son inventados pero perfectamente podría ser una situación
real): El rendimiento medio de una plantación de maíz fue
de 11.000 kg ha-1 el año pasado, pero el propietario sospecha que
algunas zonas llegaron a producir hasta 14.000 kg ha-1, mientras que otras
tan sólo 8000 kg ha-1. Si el agricultor supiera a ciencia cierta
que zonas son las que más producen, ¿las trataría
de modo distinto? Esto es lo que un mapa de rendimiento intenta reflejar:
la variación espacial de la producción.
¿Cómo se crea un mapa
de rendimiento?
Necesitaremos dos tipos de datos: la posición
exacta de la cosechadora y la cantidad de grano cosechado en esa posición.
Los datos de posición los obtendremos con un GPS diferencial y la
cantidad de grano que entra en la cosechadora por un sistema de sensores.
Por tanto, para cada posición tendremos tres datos longitud, latitud
y cantidad de cosecha.
Interpretación del mapa
Una vez obtenidos los datos y almacenados,
éstos pueden ser procesados por medio de varias técnicas
geoestadísticas (generalmente Kriging) y transformados en un mapa
de rendimiento.
Pero, en este punto debemos hacernos una
consideración. ¿Nos es útil este mapa, tal y como
está, para gestionar una finca agrícola?.
Tajantemente no. Tenemos que pensar que
hemos tomado datos de posición y cosecha cada segundo, por lo que
hemos obtenido un mapa lleno de variaciones. Este exceso de variación
en lugar de ayudarnos en la gestión agrícola nos va a confundir.
Para que el mapa sea significativo, requiere algún tipo de allanamiento
de los datos, de modo que sólo los altibajos más importantes
en la cantidad de cosecha se vean reflejados. Para ello debemos suavizar
la información por medio de un algoritmo, por ejemplo, que sólo
muestre las variaciones cuando son iguales o superiores a 500 kg ha-1.
El último paso sería asignar
una escala de colores para los distintos rendimientos.
Utilidad del mapa de rendimientos
El conocimiento de las variaciones productivas
de una finca, es una herramienta de gran utilidad para el gestor agrícola.
Ayudará a determinar en qué parcelas se siembran los diferentes
cultivos, las necesidades de abonado, riego, etc.
La principal limitación, como ya
se ha comentado en otros artículos relacionados con la agricultura,
es que se ha de disponer de una superficie de cultivo grande. Pero suponiendo
que este fuese nuestro caso, ¿a qué sería una ayuda
importante para la gestión de nuestra explotación?.
La sociedad cada día demanda un
mayor respeto por el medio ambiente, y por tanto, un uso más eficiente
de los abonos y pesticidas utilizados en la actividad agraria. La aplicación
de estos productos de forma ineficiente es perjudicial para el medio ambiente
(contaminación de aguas superficiales y subterráneas, daños
a la fauna,...) además de suponer un gasto injustificado.
Vamos a ver como el sistema GPS,
apoyado en otras herramientas, puede ayudar al agricultor a determinar
la cantidad óptima de abono a aplicar sin que se vea reducida la
producción, y obteniendo un mayor rendimiento económico al
incurrir en menores gastos.
Determinación de las necesidades
de fertilización
Lo primero que debemos conocer son las
necesidades de abonado que tienen las diferentes tierras. Un método
posible sería el análisis de una imagen aérea del
terreno obtenida antes de realizar la siembra. Las diferentes tonalidades
nos desvelan variaciones en las características del suelo, por lo
que sería necesario tomar una muestra en cada una de estas zonas
para su análisis. En definitiva, se trata de observar la variación
espacial de la fertilidad del suelo de la finca (materia orgánica,
nitrógeno, fósforo, potasio,...).
Aplicación de las dosis exactas
Una vez conocido el estado de fertilización
del suelo, se establece la cantidad de abono de fondo (antes de la siembra)
necesario. Es ahora, en el momento de aplicar la dosis exacta de abono,
cuando es necesaria la nueva tecnología GPS. Con un GPS
diferencial, una antena colocada en el tractor y un controlador puede seguirse
el rastro del vehículo y en cada punto ajustar la salida de fertilizante
según la cantidad recomendada para esa zona.
Corrección de la fertilización
cuando el cultivo está desarrollado
La misma técnica utilizada para
determinar las necesidades de abono de fondo, es útil para establecer
la necesidad de fertilización en cobertera (cuando el cultivo ya
está desarrollado). La imagen aérea del cultivo muestra diferencias
de color de las hojas en función de la actividad fotosintética
que se realiza en ellas. Georreferenciando los datos de las fotografías,
se pueden determinar las áreas donde la vegetación es más
pobre, y por lo tanto requerirá de fertilizantes.
También es posible utilizar sensores
ópticos. Los sensores identifican, en tiempo real, el estado de
las plantas analizando la luz que reflejan sus hojas. Las plantas más
débiles reflejarán mucha más luz que las sanas, debido
a una menor fotosíntesis en sus hojas. Este método no requiere
de fotografías aéreas ni de GPS diferencial para georreferenciarlas.
Limitaciones de aplicación
Esta metodología, como se ha descrito,
no requiere de equipos técnicos complicados y nos permite optimizar
la cantidad de abono empleado. Su limitación en la aplicación,
como no habrá pasado inadvertido a los propietarios agrícolas,
es que para que sea el sistema verdaderamente útil se precisa disponer
de grandes extensiones.
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Última actualización:
10DIC2002
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