Un
tajo abierto
La
tecnología “de punta” que Manhattan utilizará es el tajo abierto, un
arcaico sistema de extracción de minerales que consiste en excavar un
enorme hueco sobre cualquier superficie, disponiendo la pendiente en
andenes concéntricos.
Según
la ONG Labor, basándose en sus experiencias en Moquegua (sur del Perú),
el tajo traerá incluidas otras
instalaciones, “como la cancha de relaves, que contiene agua residual
contaminada y el depósito de desmontes, que corresponde a la roca de
deshecho”.
Basándose
en los planos de Manhattan, Labor ha establecido que la cancha de relaves
se ubicará al norte de Tambogrande, mientas que el depósito de desmonte
(a merced de los vientos fuertes del otoño e invierno australes) estará
al noreste de la actual ciudad, la que sería horadada en su porción
sureste por el tajo, que tendrá un kilómetro de largo por 0,65 kilómetros
de ancho y 0,25 de profundidad.
Ese
es el llamado TG-1, la piedra de toque de toda la invasión minera, que
implicará reubicar a sus habitantes, a cambio de obtener plata, cobre y
zinc.
El
gran detalle es que el tajo en este lugar es altamente inseguro. La razón
es la napa freática de San Lorenzo, que se ubica apenas a 40 metros
promedio de profundidad, lo que inevitablemente inundará el hueco. Ello,
sin contar, la infiltración proveniente del río Piura.
“Las
aguas que se generarán de los desechos de la actividad minera contendrán
altas concentraciones de muchos elementos tóxicos como cianuro, aluminio,
antimonio, arsénico, plomo y ácidos”, sostiene Labor citando el
trabajo del hidrogeólogo estadounidense Robert
Moran. “Esta agua puede contaminar fuentes de agua superficial y
subterráneas, campos agrícolas, animales y peces.”
Sumada
a la contaminación del agua, el uso de la misma para la actividad minera
implica dejar sin agua a los agricultores, lo que sumará otro conflicto.
Carlos Abanto, de Labor, toma como modelo a Quellaveco, Moquegua, donde la
mina local necesita unos 700 litros de agua a cada segundo para sus
actividades.
Tambogrande
no se quedará atrás, pues cada día Manhattan requerirá de unos 60
millones de litros de agua para sus actividades dejando sin recurso a las
fuentes superficiales y subterráneas en un área estimada de 400 kilómetros
cuadrados; claro que con esto, la minera soluciona el problema de la napa
freática (porque la disminuye), pero matará de sed al resto de seres
vivos.
Fidel
Torres, biólogo piurano, autor de la teoría científica sobre la
inviabilidad del Proyecto Tambo Grande, sostiene que con ello se afectará
al valle del Bajo Piura, que depende de estos acuíferos para cultivar
especies de suelo arenoso, pues, por gravedad, el agua subterránea de San
Lorenzo, baja hasta la zona del desierto de Sechura, y la nutre por debajo
del suelo.
Pero
hay más: las lluvias de El Niño producirán tal cantidad de agua que es
inevitable que el tajo se inunde, la cancha de relaves se desborde y el
desmonte se deslave rumbo al río Piura; entonces, sucederá lo que todo
el mundo teme: toneladas de contaminantes diluidos en agua a alta
velocidad acabarán con las vidas de por lo menos 0,45 millones de
personas viviendo en la cuenca media y baja de este río, incluyendo la
capital departamental.
“Manhattan...
deplora que, en forma irresponsable, se pretenda sorprender a la población,
afirmando que el proyecto minero contaminará las zonas agrícolas...”
Lo
deplorable es que la empresa no sepa de hidrología, mecánica de fluidos
y –claro está—agricultura, pues toda la zona vive del río y de la
agricultura. Como muestra, con sólo una lluvia fuerte el nivel de la
quebrada de Carneros aumentó y el caudal del río Piura se ha
incrementado dos veces.
Carneros
será el hogar del depósito de desmonte y el río Piura el sitio donde
quiere cavar el TG-3, el tajo más grande nunca antes conocido en este
lugar, pues tendrá 1,4 kilómetros de largo, 1 kilómetros de ancho y
0,35 de profundidad.
Manhattan
piensa desviar el río Piura, a pesar que en este lugar hay menos oro,
plata, cobre y zinc que en el TG-1.
Es
más, en el colmo de la desfachatez, la minera insinúa que San Lorenzo
está reclamando por nada, pues su proyecto está sobre la cuenca del río
Piura (es decir, confirma las teorías de la resistencia), mientras que el
valle pertenece a la cuenca del Chira, lo cual es falso, pues toda esa
zona es un área de transición entre ambas cuencas, y las aguas se
comparten igual entre ambos ríos; por lo tanto, los efectos son
forzosamente similares.
“Manhattan
se defenderá únicamente con la verdad.” No le favorece, por lo visto.
Ni sus 55 millones de dólares que dicen haber invertido en sus estudios
los respaldan. Debe ser porque jamás la Verdad estuvo de su lado. Eso está
clarísimo.
©2002
NPC
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