El
modelo de la gente
Hasta
diciembre de 2000, Godofredo García Baca sostenía que la irrigación San
Lorenzo –es decir, el sector del valle que fue canalizado, colonizado y
organizado en centros de producción—costaba 486,52 millones de dólares.
Hasta
1998, la producción del área calculada desde sus inicios (en 1964)
ascendía a 3.234,86 millones de dólares, casi el 40 por ciento de la
deuda externa peruana.
Ulises
García, graduado en administración de empresas e hijo del líder agrícola,
ha sugerido que esta cifra debe haberse incrementado, y podría engrosarse
más si se agrega al resto del valle donde, gracias a El Niño de 1982-83
y de 1997-98, se han iniciado actividades agro-ganaderas de pequeña
escala.
Aunque
muchos agricultores no tienen presentes estas cifras, saben que su valle,
como un modelo de desarrollo agrícola es altamente valioso; pero, la visión
está migrando, pues la gente ahora desea potenciar a San Lorenzo como un
emporio agroindustrial.
Especialistas
regionales como Luis Ginocchio o Fidel Torres han sostenido que este es el
siguiente-paso ideal en la vida del
valle.
Las
primeras experiencias aún resultan poco rentables debido a cierta
informalidad en el manejo empresarial y las presiones tributarias
impuestas por el Gobierno. Sin embargo, un modelo agro-industrial en San
Lorenzo colocaría al valle en posiciones ventajosas para negociar e
imponer precios a nivel nacional e internacional, lo que a ciertos
exportadores y distribuidores en Lima no les suena bien.
El
problema es que los productores locales siguen recibiendo miserias por su
producción, debido a que Piura o Lima imponen los precios para limones y
mangos que consumirán dentro o fuera del Perú; por lo tanto, una
eventual organización de productores e industriales agrícolas los sacarán
del negocio, y se acabará con esta suerte de mafia de precios.
Esto
lo sabe Manhattan, por eso se ha coludido con algunos líderes y
dirigentes de ramas estratégicas de San Lorenzo para boicotear el sistema
de a pocos. En esta conspiración, la idea es presentar al valle como una
zona en decadencia, sin mayor esperanza de vida, o con poca vida.
De
otro modo, ¿por qué Manhattan nunca muestra fotos aéreas de los bosques
algarrobales o áreas agrícolas que rodean sus zonas de trabajo? ¿Qué
teme mostrar?
El
grupo de trabajo Piura Vida y Agro – Godofredo García Baca ha
encontrado respuestas a estas y otras interrogantes; así han establecido
que la minería es una actividad que se agota, genera mínimo empleo con
un bajo efecto multiplicador, que envilece el ambiente y no produce comida
directamente.
Asimismo
concentra la riqueza en pocas manos, no necesariamente nacionales,
generando pocas empresas, concentrando mucho poder, donde la tierra se
remueve sin hacerla producir, reduciendo la esperanza de vida, pero
mostrando –eso sí—lindas cifras macroeconómicas.
La
agricultura y la agroindustria mas bien es una actividad renovable que
genera mucho empleo, con un efecto multiplicador alto, y se lleva muy bien
con el ambiente, produciendo comida y agua seguras.
La
riqueza es para quien labra los campos, repartiendo el poder, ofreciendo
inversiones sostenibles, aprovechando la tierra, y dando mucho empleo
directo e indirecto.
Pero
a lo que la minera le teme es la organización de la gente.
©2002
NPC
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