Unos buscan los medios para hacer algo, otros la excusa para no hacer nada

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Núm 34, II Época  - Septiembre 2001
Edita FE


HOLMES, BEN LADEM Y LA PISTA FALSA

FE 27 avance

Libros

Editorial FE

Editorial FE 26

Con pluma ajena Corrupción Antonio Martín Beaumont

Gandhi contra ETA
Manuel Parra

Del palo a Rusia al palo a Falange
Francisco Otazu

Corrupción en Barcelona
Redacción Cataluña

Mujer y religión

Companys
José Mª G. de Tuñón

De todos los extraños casos en los que me vi envuelto junto a mi amigo Sherlock, el más asombroso tuvo lugar al siglo justo de acudir al entierro

de SM la Reina Victoria, que Dios guarde. Desesperado el FBI por no poder encontrar pruebas reales ni pista concreta alguna para dar con alguno de los cómplices reales de los 19 autores identificados, “mártires” del islamismo

más fanático que atacaron los aviones del funesto 11 de septiembre, y contando con ilimitados recursos financieros los sabuesos yanquis, decidieron invocar nuestra presencia mediante una medium, y acudimos a la Casa Blanca para asesorar al presidente Busch y a sus atribulados asesores y ministros. Lo primero que me sorprendió fue la tremenda seguridad que les rodeaba; nuestro contemporáneo enemigo Moriartry no la hubiese podido penetrar. Otra cosa que admiró a mi amigo y maestro Holmes, es que, pese a que las relaciones de poder y las diferencias de clase no habían variado en lo sustancial, el presidente estaba flanqueado por dos ministros de color, bien que el de la guerra lo era en poca medida. Pero la responsable del Foreing Office era, además ¡mujer!.

      Nos hicieron sentar en el llamado Salón Oval, rodeados de severos agentes de la CIA y de belicosos generales. Dotados de poderosas aeronaves, ya les quisiera ver yo, que acompañé como médico militar a Kitchener en Jartoum, cercados por los derviches con las armas que tenía Gordom, ¡ese sí que era un general!, luchando contra un fanatismo madhista similar al que ahora enfrentaban con mejores artilugios. Mis fieles lectores me recordarán conociendo a Holmes convaleciente de una herida en la pierna, en Afganistán precisamente.

      Busch se dirigió a Holmes sin dilación, en busca de su valioso dictámen sobre el caso. Mi amigo contestó:

      “Hay, en todo crimen, lo mismo en uno convencional, que en el colosal que analizamos, una regla común que debe aplicarse siempre, repito , siempre. Es un aforismo romano ; “Qui prodest”, o sea, ¿quién se beneficia?. Al mundo islámico, incluso al más radical, no. Será atacado, dividido, desprestigiado... Si se tratase de un órdago a la grande, dirigido a provocar una represalia de subversivas consecuencias entre los pueblos musulmanes, el autor principal no tendría porque ocultarse, pues sabe que con sus medios asombrosos será localizado igualmente. Una reivindicación jactanciosa sería más apropiada para rodearse de un halo martirial al , en todo caso, perdido en su suerte jefe de la operación, sea o no Bin Landem.

No se es tan capaz para preparar una operación tan compleja y luego tan torpe como para dejar las instrucciones y el Corán en un coche, salvo que se quiera ser identificado.”

Dije yo; “es como si Jack el Destripador dejase una tarjeta de visita”.

      “Elemental , mi querido Watson. Lo que es seguro es que, dada la debilidad en este siglo del nihilismo occidental o ruso, sólo el fanatismo islamista puede proporcionar 20 suicidas, con tal grado de disciplina y preparación, de modo que no hay que descartar esa pista. Pero para engañarles, un cerebro más poderoso, e introducido en los USA, podría haberles facilitado todo el socorro necesario haciéndose pasar por un rico respaldo correligionario. “

      (Aquí introduzco un inciso personal. Los EEUU tienen diversos grupos de poder que llaman lobbyes, nosotros nos enfrentamos a uno de ellos que recordaran los lectores del caso de las pepitas y los mormones, pero es, que diría Kypling, otra historia).

      “ A veces se busca por un asesinato a un ladrón con escalo y es el mayordomo, que está dentro de la casa. ¿Quién se beneficia?, quizá no lo sepamos, pero de un modo inmediato, la nación judía, tanto aquí como en el territorio que los ingleses llamábamos Palestina hasta 1947. Por solidaridad frente al fundamentalismo y al panarabismo, y con impunidad para con sus acciones militares. También la industria del armamento. Ahora pasemos a algo obvio que uds. , al parecer, han obviado; la lista de muertos. Hay casi 6000. Dejenme verla a mí. No la publicaré si lo desean. Me basta leer los apellidos, sin importar la nacionalidad. Las Torres y el edificio Salomon eran el corazón de vuestra City. La finanza y la bolsa siempre contaron con un alto porcentaje de directivos de origen hebreo. Si se cuentan en el número de bajas en la misma proporción que allí trabajaban, entonces son inocentes, y víctimas, también  en cuanto lobby. Lo mismo sea dicho con los que tengan que ver con las acciones de las corporaciones de tecnología militar. Los que se ausentaron en un día de labor, tendrán que dar muchas explicaciones en uno u otro sentido”

      Los asistentes en las filas de atrás nos miraron ceñudamente e hicieron señas al presidente. Busch ,  que tras hablar con ellos, nos dio las gracias y nos invitó a retirarnos a ultratumba. Mientras, alcancé a ver como tranquilizaba a aquellos y, levantando un telefóno de color rojo, dijo; “con

la VII flota”.

  Mis casos con Holmes.   Por el Dr. Watson