LOS TRASGOS
Habitantes del país de las hadas:
| Los trasgos son una raza de seres pequeños, atezados y malignos.
A veces, toman forma de animales, lo que refleja debidamente su naturaleza brutal. Son
ladrones y malvados, compañeros de los muertos, sobre todo en la víspera de Todos los
Santos: Durante las vísperas tres veces sagradas de Todos los Santos, cuando los fantasmas salen de sus lechos de cantos rodados y los trasgos surgen del cieno o la hoguera, del agua o la mina, al rondar los varios senderos del hombre...
Más que nada, los trasgos son diablos tentadores que usan con fracuencia los frutos prohibidos del país de las hadas para atraer a sus víctimas a su sino fatal: No debemos mirar a los trasgos, no debemos comprarles sus frutas; pues quién sabe en qué suelos nutrieron sus raíces con hambre y con sed. Mercado de los Trasgos. CHRISTINA GIORGINA R. |
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No todos los trasgos son por fuerza perversos. Por lo general, los que moran en la minas son benignos con el hombre. Los aldaboneros que habitan en las minas de estaño de Cornualles y Devon hacen sonar los aldabonazos que les dieron nombre para señalar las ricas vetas de mineral. por lo general, son amables con los mineros, aunque disfrutan haciendo diabluras. El aldabonero es un exhibicionista y nada les divierte más que embromar a los mineros contrayendo su ya feo rostro en muecas más horribles aún y ejecutar danzas grotescas. |
Si no se quiere que los aldaboneros se enojen y traigan mala suerte, hay que dejarles un pedazo de la empanada que tradicionalmente comen los mineros debajo de la tierra. Los silbidos y los juramentos también les molestan, y los premian con una lluvia de piedras fantásticas. los aldaboneros siguen aún activos en centenares de minas de estaño abandonadas en Cornualles, esperando a poder conducir hasta un rico filón escondido a algún minero emprendedor. |
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Sin embargo, en una vieja mina de Chaw Gully, Dartmoor, los aldaboneros son los celosos guardianes de su mina . Se dice que en las profundidades de la mina yacen escondidas ricas vetas de estaño y de oro. |
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En lo alto de una roca que corona la mina, se posan unos oscuros pájaros, silenciosos y vigilantes. Si alguien fuese lo suficiente arrojado como para bajar por una cuerda al oscuro pozo, el graznido de los pájaros lanza una advertencia y una mano huesuda que sostiene un cuchillo corta la cuerda y también el hilo de la vida. al día siguiente, se hallará al cadáver cuidadosamente tendido en lo alto. |
