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Sueño
Placentario
Adentro,
sumergida, contenida,
navegando por el espacio placentario
del Universo de tu vientre,
sueño transparente,
meciéndome en la hamaca
colgada del cordón amoroso
por donde me entregas la vida.
Adentro,
zambullida en tus aguas,
abrigadita en tu bolsa sueño,
me arrulla el rumor de la sangre de tus ríos,
me acuna la melodía de lo ecos
de la caja lejana de tu corazón...
Adentro,
tibiecita entre sábanas amnióticas
siento el calor del sol de tus manos
acariciando el cielo de tu panza,
entonces se agitan las aguas
y escucho una sinfonía jubilosa, celeste,
y yo giro... y giro... y giro,
bailando arremolinada
por el viento risueño de tus dedos.
Adentro,
cobijadita en el calor de tu cuerpo
el tiempo es eterno y mientras
escribo en las paredes mis memorias,
me llega el olor de tu pena,
y un sabor ácido de lágrimas
que nadie seca, me quema.
Detén las agujas del tiempo.
No rompas tus aguas.
No quiero la luz que herirá mis ojos.
No quiero otro mundo que no sea
el de tu sangre cantándome su canción de espumas.
No quiero otra música
que el latido de tu corazón
nutriéndome del azúcar de la vida.
¡Madre,
quiero quedarme aquí
y soñar eternamente!...
Marta
Juarez |