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Sin apenas cambios en el frente, los alemanes aprovecharon el invierno de 1917/1918 para instruir a sus tropas en las nuevas técnicas de combate, basadas en el asalto mediante escuadras fuertemente armadas con ametralladoras, granadas de manos y lanzallamas. Estas técnicas fueron en parte asimiladas por los Aliados, aunque no fueron capaces de sacarles el máximo provecho. |
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La última gran ofensiva alemana fue lanzada el 21 de Marzo de 1918, la Operación Michel, precedida por una preparación de artillería de 6000 piezas (ver mapa). En algún punto del frente se consiguió avanzar más de 15 kilómetros en un solo día, algo sin precedentes durante toda la guerra. En las primeras seis semanas de combates (ver mapa), los Aliados tuvieron cerca de 350.000 bajas, pero nuevas tropas de refresco fueron enviadas precipitadamente desde el otro lado del Canal, entre ellas las tropas norteamericanas, recién llegadas al frente. Tras unos breves escarceos cerca de los puertos belgas, se iniciaron las operaciones gemelas "Blucher" y "Yorck" (ver mapa), ocupándose Soissons y las cercanías de Reims. La cabeza del avance penetró hasta Chateau-Thierry y el BELLEAU BOIS, muy próximo a París, pero esta ofensiva tenía un hándicap que ya habían tenido otras ofensivas: Ludendorff no la había planeado para que tuviera éxito sino como una trampa para que el ejército francés se alejara del Norte, donde se realizaría la verdadera ofensiva. Así, no existían las reservas necesarias para explotar el éxito adecuadamente. |
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A pesar de todo la situación de los Aliados era muy peligrosa.
Los alemanes realizaron un último esfuerzo en el frente francés, dando
lugar a la 2ª BATALLA del
MARNE, que supuso el "canto del
cisne" del ejército alemán en la guerra (ver
mapa). El bloqueo económico al que se veía sometido Alemania desde el principio de la guerra terminó por agotar al país. Los Aliados se lanzaron a la ofensiva contra la Línea
Hindenburg (ver
mapa), consiguiendo la retirada en desbandada de los alemanes. |
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