La perforación del
tabique es una enfermedad muy particular. Es molesta debido a que
produce:
- Respiración ruidosa
- Sangrado periódico
por movilización de costras
- Puede producir
dificultad para respirar pro la nariz por originar turbulencia del
flujo aéreo nasal.
- Tiene tendencia a
progresar, lentamente.
Es común encontrarla
en pacientes sometidos a:
- cirugías de tabique
por manos inexpertas
- traumatismos nasales
frontales
- cocainómanos
- infecciones
específicas del cartílago (leishmaniosis, etc.)
- cauterizaciones de
tabique (muy enérgicas)
- heridas provocadas
por objetos punzantes (por el paciente o terceros)
Que hacer ante una
perforación:
Debido a que es
progresiva, es prudente cerrarla quirúrgicamente. Los intentos de
ocluirla con prótesis no han dado buenos resultados al presente. La
cirugía varía según sea una perforación pequeña, mediana o
grande.
Es una de las cirugías
nasales que más exige en cuanto a experiencia de parte del cirujano.
No está al alcance de todos. Elija bien su cirujano.
Existen numerosísimas
técnicas para lograr el cierre. No obstante, el porcentaje de éxitos
en perforaciones grandes no supera el 50%. En el caso de las medianas,
no supera el 65%. En las pequeñas, el éxito debería ser del 100%.
En todos los casos se
recurre a injertos, y vá en la experiencia de cada cirujano la
elección del mismo y la técnica a aplicar. El abordaje puede ser por
vía de los orificios nasales o bien por rinoplastia abierta. Ésta
última es una técnica que deja algunas cicatrices visibles, pero que
suele ser necesaria para poder resolver la perforación. Consiste en
levantar la zona alar bilateral y la punta, dejando así al
descubierto el tabique con un amplio acceso. El postoperatorio debe
ser muy cuidadoso, debido a que el injerto debe permanecer por 15
días sin movimiento para poder adquirir vascularización propia.
Gran parte de los
fracasos se deben a que los injertos se movilizan.
ADVERTENCIA:
Estas notas buscan comunicar los problemas más comunes y
brindar información sobre ellos. No pretenden reemplazar al
médico. Ante cualquier duda, deberá consultar con el
Especialista en Otorrinolaringología de su área.
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