Textos & Contextos. Año 1 N. 11 Desde el Eje Cafetero de Colombia           Volver a Portada N. 11

Carmenza Vélez M.
Luz Elena García G.
Investigadores
Centro Regional de Estudios Cafeteros y Empresariales (CRECE)
E-mail: crece@andi.org.co

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EDUCACION PUBLICA: EDUCACION POBRE PARA POBRES
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En próxima edición las conclusiones
 8. Proyecto educativo institucional (PEI): herramienta de gestión o manual de buenas intenciones

Dentro de la Ley General de Educación el PEI fue concebido como una herramienta para el desarrollo de la autonomía escolar y darle un nuevo sentido a la práctica educativa. Para que eel PEI, como plan anual de desarrollo administrativo y pedagógico, pueda cumplir con el objetivo básico de mejorar la calidad de la educación debe contar con:

Revisados algunos PEI se observó que pocos apuntan a ser una guía de navegación o herramienta de planeación para la gestión pedagógica y administrativa al servicio de la calidad y eficiencia del servicio educativo. En general son manuales de buenas intenciones, llenos de objetivos etéreos como: el desarrollo de la libre personalidad o formar al hombre del mañana. Poco articulados con la realidad local: la directora de una escula de primaria situada en un barrio de invasión de Cartagena, donde la mayoría de los estudiantes presentan serias deficiencias en lecto escritura, incluyó como programa innovador dentro de su PEI la enseñanza del inglés.

Aunque los PEI plantean en forma recurrente la formación en valores de cooperación, tolerancia y respeto por el otro, las prácticas normativas encontradas en algunas escuelas no constituyen precisamente ejemplos de respeto, justicia y equidad. El uso del castigo es más frecuente de lo que se cree: cuclillas, brazos levantados, palmadas, empujones, gritos y agresión verbal por parte de los maestros. De otra parte, muy pocos desarrollan programas para incrementar las experiencias de aprndizaje ligadas al desarrollo de valores y actitudes ciudadanas. En general la participación de los estudiantes es nominal, el ambiente escolar más que promover la participación, privilegia la pasividad y la sumisión. La escuela aparece como un espacio real donde la posibilidad democrática está en entredicho

La organización escolar con su proyecto educativo debe desarrollar políticas y programas tendientes a incrementar significativamente el aprendizaje de valores y actitudes ciudadanas. Educar en valores requiere un cambio en los modelos de relación, comunicación y organización de la institución, para que sea posible la participación democrática basada en relaciones de cooperación, en espacios de reflexión sobre el contexto social en la que se ubica y en un conocimiento que relacione los principios éticos con la sociedad.

La apropiación del proyecto educativo por parte de la comunidad salvo contadas excepciones ha sido escasa: comunidades apáticas; padres de familia cuyo interés en la educación de sus hijos no va más allá de conseguir su admisión en el sistema; eescuelas encerradas sin ejercer ningún liderazgo en el desarrollo social y cultural de las localidades, y con una orientación pedagógica y administrativa que no tiene qué ver ni es el resultado de las necesidades y expectativas comunitarias.

La participación de la comunidad educativa en la mayoría de las escuelas analizadas en la construcción del PEI no pasa de ser un ejercicio determinado por el cumplimiento de la norma, donde escuela y ciudadanos no se reconocen como sujetos legítimos de y para el cambio. Un estudio realizado por la Secretaria de Educación(1) en Manizales sobre las necesidades detectadas por las escuelas y colegios públicos mostró cómo más del 80% de las instituciones señalaron como prioritario el encerramiento del establecimiento con muro o valla para protegerlo del vandalismo y saqueo permanente por parte de la población. Lo anterior refleja cómo no hay ninguna conexión social entre la escuela y la comunidad, cuando la primera desconoce el potencial de la comunidad y la segunda no valora la escuela como ámbito de formción de sus ciudadanos.

Una acertada política educativa debe crear condiciones para mejorar las relaciones de la escuela con su localidad o entorno inmediato. Una mayor autonomía escolar debe ir de la mano de una efectiva participación de los grupos locales. En este sentido, un aporte fundamental del PEI ha sido la oportunidad que éste le da a la escuela de insertarse en la realidad local, a través de la incorporación en su construcción de los diversos actores que forman la comunidad educativa (docentes, directivos, estudiantes, padres de familia, líderes locales y sector privado)

Notas

(1)En el presente año la Secretaría de Educación pidió a todos los establecimientos escolares públicos que realizaran un inventario de necesidades para que la asignación de los recursos a las escuelas estuviera articulada a las necesidades de las mismas
Referencias
 

En la ediciones anteriores:
1. Sistema educativo público que garantiza en parte el acceso pero no se compromete con el buen resultado
2. El conocimiento: ¿un azar?
3. ¿Tiempo de aprendizaje o tiempo para malgastar?
4. Oferta educativa pública empobrecida y precarias condiciones
5. Sigue sumando la inequidad: ¿quienes son los beneficiados de los recursos?
6. ¿Son los directivos y docentes verdaderos ejes del cambio?
7. La organización escolar de espaldas al cambio