Quien posee acceso a la TV
por cable y además su afición se orienta hacia el
modelismo y la historia militar,
seguramente habrá intentado “disfrutar” de un programa dedicado a sus
hobbies, aunque muchas veces se habrá desilusionado
por la escasa calidad
de los mencionados productos.
Esta frustración aparece luego
de prestar atención a la voz en off o a los subtítulos, que muchas
veces no concuerdan con lo que uno previamente ha leído,
es decir, que no se ajusta a la realidad histórica o simplemente está
deformada por la clara subjetividad de los realizadores de origen
anglosajón. Por ello, hay que situarse en contexto y analizar
ciertos puntos de interés, para de este modo obtener las imágenes como
meras fuentes y no como “verdades indiscutibles”.
Como medida principal, estos
programas están hechos por profesionales de los medios, quienes no
necesariamente son eruditos en la materia. Estos comunicadores
sociales, además, están produciendo documentales destinados al mercado
primario norteamericano y no a “nichos” de eruditos de todo el Globo,
entre los cuales nos contamos. claro está, tienen mayores medios para
entrevistar a veteranos de ambos bandos, pero a la hora de editar el
material, la historia parece "milagrosamente" acomodarse a sus
intereses. Como el monopolio de las
comunicaciones pertenece a las grandes potencias, es obvio suponer que
todos los puntos de vista estarán de acuerdo con la
filosofía de sus países de origen. Por citar un ejemplo
vernáculo, no se
ha producido hasta la fecha abundante material que trate de
la Guerra de Malvinas en Argentina y que
critique el papel de las fuerzas armadas argentinas de
manera objetiva. Simplemente, en muchos casos,
se detallan hechos y detalles, lamentablemente con una visión
meramente patriotera, lejos de toda objetividad histórica
-aunque no ignoro el esfuerzo de aquellos hombres que ofrendaron sus
vidas en lo que considero un noble ideal.
El 100% de los programas
dedicados al género documental televisivo son producidos en EE.UU. o
en Gran Bretaña. La mayoría de los programas están hechos por equipos
de buena reputación en cuanto a la producción televisiva se refiere.
En algunos casos, trabajan historiadores y especialistas de un
determinado tema, apoyados por la tecnología
computacional de turno, lo cual clarifica muchos conceptos, pero, el problema que
aparece más a menudo, es el doblaje o subtitulado. Para quienes
dominen el inglés hablado, se les hará muy común poder captar algo más
de información de la que aparece traducida. En cuanto al doblaje,
muchas veces no se traduce ni la mitad del material presentado, y
estos factores combinados hacen que muchas frases o segmentos resulten
inconexas entre sí, mostrando un programa de baja calidad y escasa
rigurosidad histórica. Como primera conclusión, debemos tomar estas
fuentes como una rica provisión de imágenes, pero con una pobre
cantidad de datos concisos. Todo esto, claro, sin
tomar en cuenta los diferentes rasgos regionales de Latinoamérica,
como los caribeñísimos "aparca el carro, chico" (una "americanización"
del lenguaje, ya se sabe que park=estacionar, car=automóvil) o los
iberísimos "¡Atínale!" (¿será arrojarle con una tina?) por no hablar
de las variantes del lenguaje al sur del río Pilcomayo.
Imperialismo victorioso
Otra situación de contexto, es
que, al ser producidos en países que han sido históricamente
“imperialistas”, para ellos es lo más natural hablar USA-Inglaterra
como las naciones con derecho implícito al robo, saqueo o la victoria
inexorable sobre países menos industrializados o con
menor cantidad de armas. Por ello, los demás países aparecen
frecuentemente como carentes de derechos legítimos sobre territorios,
posesiones, o principios éticos, filosóficos,
religiosos o políticos, cuando quizás, en la
realidad, estaban luchando por intereses netamente legítimos. Parece ser que estas
pseudo potencias poseen el derecho por mandato divino de acumular
armas nucleares, biológicas, químicas y convencionales para "disuadir"
a potenciales enemigos de atacarlos y hacer valer sus derechos.
No nos hemos enterado hasta la fecha de los detalles de su armamento
de destrucción, ni de inspectores de la ONU que los revisen.
Y por cierto, además es
muy extraño ver programas de TV donde una derrota aparezca como tal, ya que
invariablemente aparece como “una victoria a la larga”.
Estos países
que "juegan limpio" no pueden tolerar que otros hayan sido
mejores que ellos o que hayan tenido puntos de vista plenamente
justificados, e inexorablemente, prevalece la ley del más fuerte,
siempre avalada por los historiadores de aquellos países.
Y por si fuera poco, su población
tiene la mente lavada, pues cuando se les pregunta sobre la opinión
acerca de la guerra que su país mantiene (o mantuvo), generalmente
repiten -cual loro- que "la libertad tiene su precio, y hay que
pagarlo", es decir, que explícitamente afirman que hay sus altos
estándares de vida deben pagarlos la mayoría silenciosa, aquella que
padece las consecuencias de su política exterior y económica y que
arrastra las lógicas taras de la sociedad moderna: el hambre, la
desnutrición, la ignorancia, la pobreza extrema, o los saqueos en
supermercados.
Como nota de sarcasmo, es
mejor no diplomarse de historiador en EEUU, porque la calidad de los
mismos la ponemos seriamente en duda desde estas líneas. Para sostener
este concepto, vale la pena analizar someramente algunos ejemplos.
Segunda Guerra Mundial
Mito: Es curioso ver
que EE.UU. se presenta ver a sí misma como una nación “no
beligerante”, al menos hasta el “siniestro” ataque japonés a Peral
Harbor.
Lo que la TV no cuenta:
EE.UU. estaba en plena carrera armamentista, suministrando hombres y
equipos a su siempre aliada Gran Bretaña. Por todos es sabido que
EE.UU. sabían de un ataque a Pearl Harbor, y que no se hizo nada al
respecto, salvo retirar de puerto a las naves de mayor valor, como los
portaaviones. De esa manera, al dejar a Japón iniciar hostilidades,
ellos tendrían la puerta abierta para poner sus botas en una región
vital para sus intereses económicos inmediatos: Asia y las Islas del
Pacífico. Queda a criterio del lector buscar un mapa y marcar en él
las islas y protectorados que responden a EE.UU. a partir de 1945.
como ejemplos
puntuales,
cito algunos ejemplos de la "no beligerancia de EE.UU." antes del 7 de
Diciembre de 1941: en Enero de 1941, Churchill convino con
diplomáticos norteamericanos la producción de aviones para equipar sus
menguadas fuerzas aéreas, y además recibió la entrega directamente de
los astilleros, de 10 destructores. Hacia marzo de ese año, se
trasladaron importantes grupos navales del Pacífico al Atlántico para
reforzar la vigilancia ante la amenaza de submarinos alemanes. Estas
fuerzas se encargaron del área Groenlandia-Islandia, territorio
curiosamente más cercano a Canadá. Entre esas fuerzas, curiosamente
iba un portaaviones, que bien pudo haber formado parte del equipo
hundido por los japoneses en diciembre. En algunos casos, se habla de
"atraer" a los nipones a un ataque, en vista del movimiento de grupos
navales a través del canal de Panamá, lo que a la luz de los hechos ya
no parece tan descabellado. Por otra parte, el 7 de Agosto de 1941,
EE.UU. impuso sanciones económicas -congelando la venta de crudo y
combustible de aviación al Imperio del
Japón- debido a que éste había ocupado la Indochina francesa (hoy
Vietnam)
Mito: Se
habla insistentemente sobre “lo bien que lucharon y se prepararon” los
soldados norteamericanos para la guerra en Francia.
Verdad: Por si no lo
sabían, la disparidad de fuerzas era absoluta: la calidad de las
fuerzas del Eje en Francia eran muy mala, ya que las mejores se batían
en retirada de las estepas rusas, quedando al cuidado del Frente
Occidental varias divisiones de renegados rusos, y algunas divisiones
más o menos fogueadas, y otras que se recomponían de la campaña en el
Este -por ejemplo la 1ª División de las SS
Leibstandarte Adolf Hitler no estaba en todo su potencial nominal-. Aunque no desmerezco el entrenamiento de las
fuerzas norteamericanas, la balanza estaba a favor de los Aliados, sin
duda alguna por la enorme diferencia de fuerzas puestas en cuestión. Sin embargo, así y todo, los
alemanes causaron terribles daños a los Aliados en el Oeste.
Sin entrar en revisionismo histórico ni polémicas absurdas, es
importante destacar que los alemanes estaban seriamente debilitados,
por lo tanto, el valor de la campaña anglo-norteamericana tiene escaso
valor en términos de apreciación real de tácticas y estrategias,
ya que sólo se limitó a copiar a mayor escala la Blitzkrieg alemana de
principios del conflicto. Mi querido Patton, en
la otra vida quizás tengas tu oportunidad.
Sobre los mitos y verdades de
la Segunda guerra Mundial hay material suficiente como para escribir
un libro aparte. Por lo que dejamos aquí los ejemplos relativos a este
conflicto.
La guerra de Vietnam
 |
Algo que nunca
se dice del conflicto del sudeste asiático (al menos de fuentes
norteamericanas) es que en un enfrentamiento ideológico, EE.UU.
fue “invitado” por el corrupto gobierno de Vietnam del Sur, y
recibieron carta blanca para poner en práctica su “superior”
tecnología y capacidad. Como ha quedado demostrado a lo largo
del siglo XX, EE.UU. no hizo más que demostrar su
vulnerabilidad.
Mito:
EEUU peleaba para derrotar al comunismo que “amenazaba” los
países del sureste de Asia.
Lo que no se
cuenta en la TV: Hubo alarmantes índices de drogadicción
(opio, haschís, heroína), escasa moral (huelgas de soldados,
asesinato de superiores o “fragging”), mala estrategia general,
violaciones contra los derechos humanos (como
violar mujeres y matar civiles con napalm en áreas
urbanas, o bombardear ciudades -Hanoi-
mediante B-52 no puede considerarse nunca como “acciones
quirúrgicas”, además hubo casos de genocidio) y violaciones a
las leyes internacionales de guerra (lanzamiento de prisioneros
desde helicópteros, tortura, crímenes de guerra
de lesa humanidad, etc). Cuesta creer, luego de analizar
los detalles de este conflicto, que hayan podido enfrentarse con
éxito a los países del entonces bloque soviético.
Casi nadie se acuerda de los problemas políticos y sociales que
vivía la gran nación estadounidense por aquella época, y nombres
como Matin Luther King o los Panteras Negras son prácticamente
ignorados. También se ignora las tasas de bajas entre las tropas
negras (23%, sobre una población negra en EE.UU. del 12%) |
|
Arriba:
Esta conocida foto ilustra los efectos de la "guerra contra el
comunismo" en Vietnam. Aparentemente los norteamericanos
pensaban ganar la guerra lanzando napalm sobre templos budistas,
donde se escondió esta niña, antes de ser alcanzada por el
fuego. |
Cuesta creer, como se ha visto
en películas de Hollywood, que ellos luchaban por una causa noble y
justa, cuando en realidad apoyaban un gobierno de facto, corrompido y
notable por sus constantes abusos a la población civil. Cuesta creer
que en un país que se precia de poseer “libertad de expresión”, que se
precia de ser “libre” no le permita a otros países ejercer su libertad
de elección a los ciudadanos de otros países que se encuentran a miles
de kilómetros de EE.UU. A la luz de los resultados, no
se sabe concretamente cuál era la amenaza: si el capitalismo salvaje o
el comunismo totalitario.
La campaña de las Malvinas
Muchos quedamos desilusionados
al ver el especial que cortésmente "History
Channel" puso en el aire a mediados de 2002. Se
dijeron centenares de inexactitudes, y por cierto, se ocultó mucha
verdad, bien por falta de tiempo, bien por
"objetividad". Se pudo escuchar a un General Martín Balza
hablando inexactitudes, concretamente diciendo que la culpa de que la
guerra se perdió fue en gran medida debido a que “la prensa no ayudó”
y que se le prestaba más atención al Mundial España 1982.
La
Verdad: Todos sabemos que la prensa estaba intervenida por un
siniestro gobierno militar, responsable entre otras cosas, de la
muerte de 30.000 argentinos (y extranjeros) en la guerra sucia, que
por cierto, era moneda corriente en esa época en todos
los países del cono sur. No se habla por ejemplo que el
“valiente” marino Astiz a cargo de la defensa de las Islas Georgias
del Sur, se rindió sin disparar una bala, pero si
había podido infiltrar civiles y se dedicaba a perseguir monjas
(mujeres, por cierto, nada que ver con las tropas del SAS) que
ciertamente no representaban peligro para este ¿señor?
y que sólo buscaban saber la suerte de personas desaparecidas (algunas
en Lockheed C-130 Hercules de la FAA). Por cierto, muchos
desaparecidos lo fueron por haber cometido el "pecado" de pensar
diferente, igual que en la época de Mussolini, Hitler o Perón.
Mito: Hubo un
complot para que Argentina no gane la guerra de
Malvinas.
Realidad: Por las muy
cuestionables y absurdas “hipótesis de conflicto” que se manejaban
desde los ’60 por la mayoría de los gobiernos militares de pacotilla
del Cono Sur (no olvidar que en 1982 Argentina, Chile, Brasil,
Uruguay, Paraguay, Bolivia y alguno más que olvido tenían gobiernos
militares) y por lo tanto apelaban a supuestos enfrentamientos entre
sí para justificar sus erogaciones. Argentina
casi llega a la guerra con Chile por el Canal de Beagle en 1978, pero
por ejemplo, sí tenía un Plan Cóndor para “acelerar” el destino de
prisioneros políticos de ambos países.
Por cierto, plan
sustentado por EE.UU. Ni el más idiota de los
estrategas militares chilenos habría considerado apoyar a la Argentina
en 1982. EE.UU., a pesar del las ya tempranas “relaciones carnales” de
Argentina para con ellos, no dudó en suministrar armas, servicios y
facilidades a sus aliados, los británicos (Habría que
considerarlas como "relaciones sodomíticas") Y no es para
menos, en 1982, habían centenares de norteamericanos estacionados en
bases británicas, EE.UU. y Gran Bretaña conformaban la OTAN y sus
políticas imperialistas son un tema redundante que es innecesario
tratar aquí. Ciertamente, EEUU jamás apoyaría a la Argentina.
Si damos un ejemplo más reciente y recalcitrante,
lanzo la primera pregunta: ¿Como latinoamericanos, en una guerra,
apoyamos a Afganistán o a EEUU? ¿Irak o EEUU? ¿Somalia o EEUU? ¿Sudán
o EEUU? ¿Inglaterra o Indonesia? ¿Rusia o Chechenia?
Sin embargo, hay que destacar
la ayuda material peruana (aunque con intereses en el norte chileno,
por cierto) en la figura de algunos viejos Mirage, en
la "solidaridad" de algunos países latinoamericanos y la
ayuda
de “amigos” como Muhammar Khadaffi, quien podría hablar de la
presencia de algunos misiles SAM-7 en Malvinas.
Tampoco se menciona que las
tropas argentinas eran poco más que milicias pobremente comandadas,
formada por gente traída de todos los rincones del país, con escasa
preparación militar, deficientemente equipada
y alimentada y
penosamente adaptada a la región, motivada acerca de
la guerra sólo con una somera explicación, más parecida a una arenga
futbolera.
He hablado con veteranos que tenían
muchas ganas de pelear, pero que había "algo" que no funcionaba.
Para una guerra con milicias de finales del siglo XX, no bastaban
soldados de poco entrenamiento, sino tropas
profesionales, altamente motivadas, equipadas y pagadas, y sobre todo,
con una situación política interna que no dejara dudas en el frente
interno de que era una causa justa y no una excusa de
los gobernantes para permanecer enquistados en el poder.
La Guerra del Golfo
Tema espinoso si
los hay, ya que este tema está aún sin resolver. Los orígenes del
conflicto son de relativa corta data. La historia reciente (versión
norteamericana) dice que Irak invadió Kuwait y la anexionó a su
territorio, de manera ilegal e ilegítima. Tal vez algo de esto es
cierto, pero nunca mencionan que el emirato de Kuwait fue creado
artificialmente luego de la Segunda Guerra Mundial, para abastecer de
crudo a los occidentales, y que está gobernado por una tribu de emires
que tienen tradiciones de la Edad Media, tan corruptos como el
gobierno de Vietnam del Sur en la década del ’60. ¿Cómo se explica que
la población de estos países viva en la miseria mas abyecta, mientras
los grandes señores disfrutan de los millones de dólares que les dan
las regalías del petróleo? ¿Cómo se explica que ellos tengan aire
acondicionado mientras que la población viva del pastoreo o de
servicios, con ingresos ínfimos?
La operación de Tormenta del
Desierto nos muestra claramente que lo importante en este caso es que
había que salvar las fuentes de petróleo, la población poco importaba.
Con la experiencia anterior, la probada baja moral de
las tropas norteamericanas dio origen a
una de los más grandes despliegues aéreos que se tenga memoria. Se
desarrollaron armas inteligentes para evitar el estrés de la lucha a
sus tropas de tierra, y sobre todo, se lanzaron, una vez más, miles de
toneladas de bombas sobre objetivos “militares” situados en el
interior de ciudades iraquíes. De más está decir que
millares de civiles perecieron injustamente.
Sólo en Bagdad, 18.000 murieron por los "bombardeos quirúrgicos" de
los F-117. 100.000 más, y posteriormente muchos
soldados norteamericanos, a causa de armamento compuesto de elementos
nocivos, como el Uranio o el Boro. Eso sí,
pocos soldados norteamericanos tuvieron estrés.
Bosnia, Kosovo
Lamentablemente para los
intereses imperialistas, esta región carece de fuentes de riqueza
natural -léase petróleo- Por ello este
conflicto quedó reducido a un mero problema “étnico” con minorías
perseguidas y exterminadas al mejor estilo nazi de la Segunda Guerra
Mundial. Ni los satélites espía ni los
testimonios de la TV del “mundo libre” pudieron alertar a la
gendarmería mundial (o sea, los EE.UU.) de intervenir para evitar
miles de muertes, hasta que ya fue muy tarde.
Mientras serbios
y croatas se despedazaban entre sí con modernos Kalashnikov y minas
antipersonal, miles de mujeres civiles eran violadas y asesinadas por
grupos de enloquecidos soldados de uno y otro bando, donde no faltaban
mercenarios ingleses ni cañones de fabricación argentina,
los cuales fueron exportados por el corrupto
gobierno de Carlos Saúl Menem. Actualmente, esta
castigada región, históricamente azotada por odios raciales se
recompone lentamente de los horrores de la guerra, y no pasará mucho
antes de que se convierta en una colonia más de McDonald's, Budweiser
y Kentucky Fried Chicken.
Guerra del cóndor
Si bien es un conflicto
insignificante como para aparecer en la TV estadounidense, hay que
resaltar aquí el cargamento de armas que llevaron aviones argentinos a
Ecuador, también durante el corrupto desgobierno de Menem. Lo gracioso
de esto, es que se vendieron armas inservibles (FAL
que no pudieron ser utilizados, vaya a saber porqué, a lo mejor era
una estrategia pacificadora) Una más de la picardía criolla, de
la cual los argentinos deberíamos estar avergonzados.
Conclusión
Para que siniestros programas
producidos en el hemisferio norte dejen de alterar nuestra
tranquilidad como entusiastas del modelismo (e historia militar, según
se aprecia en las interminables charlas que llevo a cabo con mis
compañeros del SSM) debemos capacitarnos constantemente, leer mucho y
sobre todo, informar adecuada e imparcialmente a quienes no son
versados en estas áreas, para lograr una clara independencia cultural.
Por ello:
1-
Es necesario recordar, para que un país como la Argentina sea
capaz de ponerse de pie, haciendo las cosas con criterio, dándole
prioridad a la industria nacional, apoyando a su gente, apoyando a los
demás países hermanos latinoamericanos, con nobleza, honestidad y buen
criterio.
2- Es
necesario recuperar el respeto, la conciencia del trabajo, la
conciencia de solidaridad, esfuerzo dedicación, responsabilidad.
3- Es
necesario desligarse del patrioterismo, y abrazar el patriotismo. Nada
sacamos con pintarnos de celeste y blanco para un partido de fútbol,
si no somos capaces de representar esos valores con dignidad en la
vida cotidiana, o en el momento de elegir un gobernante.
4- Es
necesario desligarse de la mala influencia imperialista y pensar en la
castigada región en que vivimos, pensar en el bienestar común de
nosotros, como latinoamericanos, como lo hicieran personajes como San
Martín y Bolívar.
Nosotros somos el primer paso.
Juan Contreras
Bibliografía:
El autor sigue
de cerca las noticias de las principales cadenas, lee minuciosamente
no sólo la descripción de equipos, tácticas y hombres que participan
en cada conflicto, sino que además analiza el marco político de cada
uno. Además pose una modesta colección de textos relativos a algunos
conflictos del siglo XX. Se especializa en el análisis histórico y
político de la Segunda Guerra Mundial, y Vietnam. Además, habla
fluidamente español, portugués e inglés. Entiende además alemán y
trabajó desarrollando una carrera periodística entre 1998 y 2002,
profesión en la que continúa, de forma independiente.