Las
festividades patrias : El 7 de
Marzo, el 25 de mayo y el 12 de
octubre eran conmemoraciones
civiles que se celebraban, aunque
la primera era la que más
entusiasmo y adhesión despertaba.
Durante esos días aparecían
embanderadas y adornadas con
gallardetes la calle principal,
la plaza y el templo. Se
iniciaban los festejos con salvas
y disparos de cañones
provenientes de la guarnición
militar de Viedma y de los barcos
atracados en el puerto, mientras
se oía las campanas de la
iglesia.Al tedeum
concurrían autoridades,
representantes de las
colectividades extranjeras,
escuelas y público; al momento
de su conclusión se oía una
salva de artillería y la quema
de cohetes y bombas.
En la plaza se desarrollaba
el acto cívico militar, con la presencia de gran
número de vecinos. Se levantaba un palco
adornado con banderas de todas las
colectividades y en él tenia un lugar de
privilegio el piano y la banda de música. Luego
del himno, las niñas declamaban poesías, se
pronunciaban discursos alusivos y muchas veces
se escuchaba a un gaucho que recitaba
producciones suyas. Finalizaba con un desfile,
que consistía en dos o tres giros por la plaza,
en el que intervenían las tropas, escuelas,
banda de música, autoridades y pueblo. Luego del
acto al aire libre se ofrecía en el salón
municipal, en Patagones y en el de la
Gobernación en Viedma, un servicio de licores y
confituras. Además niños y adultos recitaban
nuevas poesías, se daban los discursos de
clausura y la banda tocaba sus piezas más
brillantes. Después las familias se volcaban a
los paseos, plazas y calles donde continuaban
los festejos con entretenimientos populares:
corrida de sortijas, palo enjabonado,
rompecabezas, etc. Al anochecer se quemaban
fuegos artificiales y se elevaban globos.
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Para muchos la fiesta
continuaba en tertulias familiares, en
los bailes de gala ofrecidos por la
Municipalidad y en los populares que
surgían en las calles suburbanas ó en
los patios de los ranchos y pulperías.
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Las
festividades religiosas: La
más celebrada era el
día de la patrona de
cada población: la
Virgen de El Carmen en
Patagones y de la
Mercedes en Viedma.
En
esa fecha se efectuaba
una procesión por las
principales calles y su
estatua era transportada
en los hombros de los
fieles, mientras que a su
paso se arrojaban flores
y en la calle del puerto
los barcos amarrados la
saludaban con una salva
de artillería. También
se efectuaba una
procesión en Corpus
Christi, mientras que el
domingo de Pascuas, luego
de las obligaciones
religiosas, culminaba con
entretenimientos
populares: fuegos
artificiales, elevación
de globos y quema de un
judas.
Las
festividades de las
colectividades: La de los
españoles duraba tres días con
sus música y alegres paseos,
mientras que los italianos
celebraban la unidad peninsular
con banquetes y discursos
alusivos . El 14 de julio
congregaba a los franceses en un
gran ágape con platos y bebidas
de su nacionalidad.
Las
festejos políticos: Luego de
una elección, los triunfadores
acostumbraban a recorrer las
calles, montados a caballo y en
grupos de 20 a 30, gritando vivas
a su partido.
Las
celebraciones familiares: Los
bautismos y casamientos daban
lugar a festejos que culminaban
en bailes. Estos se practicaban
aún entre las familias más
pobres, donde la guitarra era el
instrumento que animaba la
reunión en la que circulaban
mate, ginebra y otros licores,
junto a algunos dulces. Entre los
más humildes se hacía a la luz
de las velas, pequeñas linternas
o candiles y cuando el piso era
de tierra, el baile se suspendía
por momentos para humedecer el
suelo y evitar que el polvo se
levantara.
El carnaval
constituyo una de las diversiones
de la época; esto se reflejo en
la preocupación de las
autoridades municipales, que
mediante numerosas ordenanzas
reglamentaban la prohibición de
arrojar aguas servidas y con
balde, recomendaban el uso de
papel picado, serpentina y pomos,
además de la obligación del
permiso oficial para los
disfraces.
El juego con agua era encarnizado
y las celebraciones se efectuaban
en las calles, adornadas al
efecto, recorridas por comparsas
de jóvenes que luego culminaban
en bailes o tertulias.
Los
negros y sus bailes: En 1890
existían en Viedma algunos
sitios donde los negros bailaban
sus candombes. Generalmente lo
hacían en su barrio y eran
presididos por un rey. Al resonar
de los tambores comenzaban las
canciones en su lengua nativa y
los bailarines danzaban ataviados
con un mandil de cuero de gato
montés, adornado con cascabeles.
Aquellos blancos que tenían el
privilegio de asistir, lo debían
hacer sin intervenir y mucho
menos reírse.
Las
diversiones populares: Las
carreras de caballo, las riñas
de gallos, la taba y las bochas
eran las que más apasionaban a
la población sin distinción de
clases sociales; casi todas ellas
eran de origen rural.
Para las carreras de caballo no
existían ni hipódromos ni
arenas pero se corrían en pistas
habilitadas en ambas orillas ( en
Patagones la más popular su
ubicaba en el Bañado) y las
distancia a disputarse variaban
entre los 300 a 800 metros. Los
domingos, luego de las 6 de la
tarde, entre 50 a 150 personas,
la mayor parte a caballo,
concurrían atraídos no solo con
la esperanza del espectáculo
sino también por la posibilidad
de apostar, ya que en ellas
"corría mucho dinero",
se jugaban abultadas sumas,
llegándose a dilapidar
patrimonios y fortunas.
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