|
| |
06
(13/10/1997)
Tú,
tú partiste mi lengua
en dos,
con tu demoníaco beso
de fuego,
y me transformé en serpiente
de ciegos ojos.
Noté,
noté tu fría piel desnuda
como piedra,
trepé por tu estática pierna
esculpida,
y llegué hasta donde el horizonte
el sol oculta,
allí donde sólo líquenes crecen
cómplices,
ocultando tu falla vital.
Sentí,
el fuego de tus entrañas alentándome
a entrar,
las húmedas paredes de la caverna
encharcada,
guardaban como un tesoro,
orquídea blanca,
sus pétalos de níveo polvo,
su polen,
lamí y soñé con mi ser anterior,
estremecimiento,
vibré con la locura repentina,
la orquídea cayó
un susurro apagado desde tu garganta
llegó a tu vientre
el placer rompió tu coraza
pétrea
tu mano me arrancó de las entrañas
del placer
y comiste mi triangular cabeza
partida,
separaste mi alma inmortal
del cuerpo,
y a través de la garganta
caía,
en tu estómago carnal
espectáculo,
cientos, miles de mariposas
revoloteando,
adueñándose del placer
plateado,
nerviosas luciérnagas volando
extasiados,
un líquido lechoso me envolvió
pegajoso,
ahora tú lames el polen,
aguja de pino,
pinchando mi cuerpo anterior
con tus labios
carne de tu carne
sangre de mi sangre
mis manos en tu pecho,
corazón latiendo.
La luz,
lo inundó todo entre los dos,
y unos ojos,
sus ojos ciegos abrieron tu vano
de líquenes sembrado.
|