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07
(09/1998)
Sueños de un lugar que no existe,
morfinas de un estado sin tristezas,
allí donde tú vives, yo sólo pienso,
me es imposible el llegar hasta ti,
tal vez tú puedas venir a mí
desde esa tierra de vaguedades sin forma
del horizonte imaginario de mi mente.
Quiero mirarte en el exterior,
sal de mi fuego interno y dónate la vida,
iluminarás así mi hasta ahora pobre sino,
que deseo tenerte a mi lado durante largas horas,
y no sólo en el tiempo que duran mis sueños,
sal de mí, bella muchacha de iris intensos,
que ya es hora de hablarte con los labios.
Palpar tu figura con trémula ansiedad,
asistir al principio de tu entrecortado respirar,
regalarte mi cálida bienvenida en tu tierra prometida,
amarte, en definitiva, hasta inundar los sentimientos
de promesas bienaventuradas quitando la luz
al mismísimo sol,
sólo tú, tú, podrás la sensatez arrebatarme.
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