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08
(1998)
Un horizonte infinito,
la llanura donde habito,
de mares rodeada,
imposible elevar el vuelo.
Desde qué atalaya
otear el finísimo trazo,
brazo de tierra en lontananza,
desde qué torre
abrir mis brazos al viento
hinchar de aire mi pecho
abandonar mi mente
estirar todo mi cuerpo
lanzar toda mi esencia
expandir todo mi interior
formar un nuevo exterior
sin nada fuera
con todo dentro
invisible a mí mismo
sin palpar, gustar, oír, ver u oler,
sin embargo existiendo
conocerlo todo
revelárseme el todo
desde el todo mismo
una conciencia pura
una vida palpitante
conectado a todo
dependiendo de todo
sin estar ligado a nada
participar de cada nueva vida
lamentando cada pena
sufriendo cuando se sufre
riendo cuando se ríe
dando esperanza a la tierra
redimiendo males
remendando ofuscaciones
todo sin movimiento
con gracia, esmero interno,
alcahuete de felicidades
penas truncadas
el sol de todo un nuevo mundo
la luna de la nueva eternidad
a la deriva del viento
ciego de un amor sin igual
ciego de una justicia sin leyes
ciego de una religión sin dioses
abriendo la mente
a cualquier carga emocional
elevando la voz del incomprendido
llevando en brazos al lisiado
sin el temor de morir
una caricia
una palabra de agradecimiento
una mirada sincera de comprensión.
Abrazando a la tierra
amando al cosmos
creando la creación
al lado de cronos
cantando melodías
al alba, a la lluvia y al sol
concentrados en la esencia
sin percatarnos de su apariencia
así viste de dones el mundo
a los hijos de Gea.
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