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Anti tabaco

 
 

 

Anti Tabaco, Es lo que predicamos para mejorar la calidad de vida y nuestra salud

Toda campaña es una serie de esfuerzos por lograr un objetivo determinado,en este caso anti tabaco, por lo tanto la salud. En el terreno específico del tabaco se han sucedido diversas campañas anti tabaco, organizadas por instituciones estatales y privadas, destinadas a crear conciencia respecto de los peligros que entraña el hábito de fumar.
Cuando se declaró a 1980 el Año Internacional de Lucha Contra el Tabaco, la Organización Mundial de la Salud (OMS) escogió el lema: “Tabaco o salud, elija”, para el día mundial de la salud de ese año.

   
 


Por ese entonces se realizó en Suecia la Conferencia Mundial sobre Tabaco y Salud. A su término, el Dr. Mahler, director general de la OMS planteó cinco metas ( o cinco expresiones de deseo) que se tratarían de cumplir hasta 1983. Transcribirnos algunas: “¿Podremos detener el aumento de fumadores en los próximos años?”
“¿Podremos conseguir que el número de países que prohíben todas las formas de publicidad anti tabaco aumente a 30, ó a 50, de aquí en adelante?”
Para apoyar la campaña de la OMS, en muchos países se organizaron campañas nacionales anti tabaco a favor de la salud. Recordamos haber asistido en la Academia Nacional de Medicina de Bs. As. a una reunión internacional organizada por la Liga Argentina de Lucha Contra el Cáncer (LALCEC) cuyo lema era: “Tabaco o Salud, plan de acción para lograr nuevas generaciones de argentinos no fumadores”.

Campaña Anti Tabaco Mundial

El plazo de la campaña mundial anti tabaco iniciada en 1980 ha expirado. pero es evidente que el problema subsiste, de modo que es necesario seguir ilustrando y alertando.
Cuantas más campañas anti tabaco se sigan haciendo, tanto mejor. Mil voces se oyen más que una. Todavía hay mucha gente que fuma. Todavía muchos adolescentes piensan que tener un cigarrillo en los labios es señal de hombría. Por ellos y por los que vendrán, no se puede bajar la guardia. La salud lo vale y lo merece. Si no lo cree, pregúnteselo a quien la perdió.

 

Pero las mejores intenciones del esfuerzo económico, científico y humano que presupone poner en marcha una campaña anti tabaco, no bastan. Tampoco basta hacer saber al adolescente que el fumar podría cobrar en él sus honorarios a razón de seis minutos de vida por cada cigarrillo que fumara si lo llegase a hacer en gran escala; ni alertarlo en contra de los grandes enemigos de los fumadores: el cáncer de pulmón y su primo hermano, el cáncer de las cuerdas vocales; ni hablarle de sus parientes cercanos; el cáncer de estómago y el enfisema pulmonar; ni mostrarle estadísticas contundentes y películas escalofriantes; ni pegar en su colegio afiches murales y hacerlo asistir a conferencias y charlas anti tabaco. Hace falta algo más.

Mientras sigamos borrando con el codo lo que escribimos con la mano, necesitamos seguir haciendo más y más campañas anti tabaco y nunca lograremos los objetivos en plenitud.
No es fácil convencer a un adolescente que no debe fumar por su salud, pero si sus padres fuman, si sus maestros fuman, si el médico de la familia fuma. A la información hay que añadir la formación: la campaña del ejemplo. Decía Kathleen Norris: “No podremos asegurar a nuestros hijos la seguridad sobre el futuro, aunque lucharemos por ello. Pero podemos darles el presente”. Un presente que marque rumbo de futuro.
No olvide señor padre, señora mamá, estimado docente, distinguido profesional, que todos tenemos un deber insoslayable con las generaciones que viven abriéndose paso en la vida. A todas las buenas y necesarias campañas anti tabaco añadamos la invalorable del ejemplo. Viene al caso recordar las palabras de Jacinto Benavente: “La felicidad viene con la siembra, no con la cosecha”.

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