Introducción.
Antigüedad del universo.
Evidencia fósil.
Especies extinguidas.
Imperfecciones de diseño.
Vestigios arcaicos.
Estructuras compartidas.
Palabras finales.
Los argumentos presentados deberían ser suficientes para acallar a los beligerantes creacionistas de Kansas, pero ellos no están dispuestos a escuchar. Los católicos, en cambio, se han mostrado más sensatos y modernos: Juan Pablo II, después del mea culpa por las equivocaciones pasadas, dice que la fe cristiana no es contraria a la evolución darviniana, por lo que sólo condena “las teorías de la evolución que, en función de las filosofías que las inspiraron, consideran al espíritu como emergente de fuerzas de la materia viviente”. En otras palabras, al Pontífice, ya le ha dado la bendición papal a la teoría de la evolución de Darwin, pero advierte a los científicos que deben dejar en las manos de Dios la tarea de crear el alma. Aceptado.
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