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5ª ETAPA

Salimos, hacia León, por el puente sobre el Esla de la carretera vieja.
Mi rueda trasera la encontré muy deshinchada y tuve que hincharla en
una gasolinera que se hizo esperar varios kilómetros. La carretera
llana se empina unos kilómetros antes de León que ya se adivina por la
continuidad de pueblos y zonas industriales. La entrada a la capital se
hace en bajada y hay que estar atentos para seguir las flechas del
Camino que nos llevan a la parte vieja y la catedral. Un extenso párrafo
merecería la catedral
de León, quizás de
todo el viaje es el monumento, de los visitados, más impresionante,
pero no es objeto de estas notas el describirlo ni cantar las íntimas sensaciones que te produce el sumergirte en sus naves iluminadas por una
luz matizada del color de sus vidrieras. No hay que dejar de visitar,
además los encontramos de paso, el templo de San
Isidoro y el hospital de San Marcos.
La
salida es muy incómoda, porque se sale durante varios kilómetros entre
casas, zonas industriales, sin arcén y cuesta arriba. Paramos para
almorzar en el santuario de la Virgen del Camino, de estilo moderno, muy
bonito, con magníficas esculturas de Subirats en su portada.
Seguimos por carretera recorriendo el Páramo leonés por terreno llano
prácticamente con muchos cursos de agua y acequias para el riego. A
unos 30 Km. de León hay que dejar la carretera y girar a la derecha, ya
está señalado, para llegar a Hospital de Órbigo y cruzar el río por
el famoso y largo puente medieval del Paso
Honroso. Se vuelve a la carretera para seguir hasta Astorga, donde
vimos la catedral y el palacio episcopal obra de Gaudí, aunque sólo
por fuera pues no paramos mucho tiempo. Nos costó encontrar la salida,
hay que hacerlo por la carretera comarcal que nos lleva a la ermita del
Ecce Homo, a su altura y a mano derecha en un bar en la primera casa de
Valdeviejas nos improvisaron una comida, pues no esperaban más
comensales, una ensalada y filete o pescado en escabeche, todo muy
bueno, ah... y muy barato a unas 800 Pts. para cada uno con café y
todo.
Continuamos carretera adelante por el muy bonito paisaje del Páramo
leonés. Por un momento abandonamos la carretera para visitar Castrillo
de Polvazares, un típico pueblo maragato primorosamente conservado, por
no volvernos atrás seguimos por caminos hasta salir de nuevo a la
carretera, que recorre un terreno ligeramente ondulado aunque siempre
picando hacia arriba, atravesando parajes en que el romero domina a unos
mil metros de altitud. El Camino discurre paralelo a la carretera. A la
altura de Rabanal del Camino nos internamos por el pueblo, también muy
bonito, con su calle principal empedrada, que está a 1.150 m. de
altitud y es donde se empieza a subir definitivamente el puerto de la
Cruz del Ferro para superar los montes de León y entrar en el Bierzo.
Visitamos el albergue, situado a la par de la iglesia y de una fuente
“bienhechora”, es atendido por los miembros de una asociación
inglesa. La salida, una vez rebasado el pueblo, la hacemos por una
estrecha senda hasta retomar la carretera, recién asfaltada, pues tres
días después de nuestro paso lo harán los ciclistas de la vuelta a
España. La pendiente es continua aunque no demasiado pronunciada,
aproximadamente de un 7 %, es pasado Foncebadón cuando la carretera
gira a la izquierda y se empina fuertemente hasta la Cruz
del Ferro, parada obligada para depositar una piedra en su base,
para según la tradición tener suerte en el viaje. Aunque lo parezca el
puerto no acaba aquí porque hay que llegar hasta unas grandes antenas
parabólicas militares que se ven al fondo por medio de varios toboganes
con fuertes rampas. En una de las bajadas se pasa por Majarín,
despoblado que cuenta con albergue y desde donde nos saludaron haciendo
sonar una campana, como íbamos lanzados no llegamos a pararnos pero según
me dicen es muy interesante el saludar a su hospitalero y si es por la
mañana conocer un rito que hace de saludo al sol. A la altura de la
instalación de las antenas está el techo de la ruta jacobea por
Roncesvalles, a 1.517 m. de altitud. La bajada es muy pronunciada, con
muchas curvas y hay que hacerla con la debida precaución. Donde sí nos
detuvimos fue en Acebo,
también típico y precioso pueblecito y que la carretera atraviesa por
su calle Real.
Sigue la bajada hasta Molinaseca a 590 m de altitud, casi 1000 m de
bajada en 14 km., al que se accede por un puente medieval. El albergue
es municipal, está a la salida del pueblo camino de Ponferrada, en una
antigua ermita, cobran 400 Pts. y hay la posibilidad de dormir en unas
tiendas afuera debajo del cobertizo de la ermita, cierran a las 11 de la
noche y es atendido por una señora del pueblo. Éste es muy bonito, muy
bien cuidado, con un presa en el río para poderse bañar en el verano y
con muchos bares lo que indica que viene mucho turismo y que muchos
tienen aquí su segunda vivienda. Quiero hacer mención de la cantidad
de pintadas de carácter nacionalista leonés que vemos desde que
entramos en la provincia de León, reclamando la separación de León de
Castilla, “antes moros que castellanos”, muchas de ellas en las señales
que indican el Camino. |
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