Sutilezas
Separarnos un poco de nuestra historia contada por los demás hace tanto
tiempo. Botar la cuerda que cuelga del techo. Pisotear las hojas del suelo
podrido. Limpiarme la cara y respirar profundo. Olvidarme un poco de lo que
es el olvido. Lograr la alineación de mis ideas con mis acciones, lerdas
las dos. Escribir algo lindo y escuchar una canción mientras me duermo...Cosas
que yo y los demás deberíamos hacer por separado pero al mismo
tiempo para lograr el equilibrio.
Luis se volvió loco porque nunca botó la cuerda y el tiempo,
que en mi antes no paraba nunca, empezó a retroceder hoy día.
El anterior (posterior) mañana será ayer y después de
las doce vendrán las once, pero todos sabemos lo que es un juego: conocemos
las respectivas reglas y lo aceptamos como nos lo dictan.
La balanza del subconsciente se cae y todos aguantamos la respiración
incrédulos de un presente, que en realidad no es sino en el pasado,
lleno de contradicciones y terremotos. Nos acordamos de la palabra sufrimiento
y respiramos aliviados, “por fin algo que sólo existe en el lenguaje” decimos,
y empezamos a restarle importancia a las cosas que creímos trascendentales.
Nos miramos y nos reímos de nuestra desnudez, sufrimos después
y lo sentimos. Nos damos cuenta de lo poco que importa la Realidad Verdadera.
Pactamos el secreto y nos dormimos acurrucados en la memoria.
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