Del
cuerpo y la mente
Como un gusano se arrastra el tiempo por mi espalda. Respiro hondo tres veces
y me olvido del olvido inexorable que buscaba yo cada día del pasado
de mi vida. Tú Cerrabas tu boca y apretabas los dientes, casi te
mordías la lengua burlona que te caracteriza. Yo en cambio, hablaba
más de lo indicado (indicado por quién) y juntos buscábamos
el hilo de Ariadna y al mismo tiempo dudamos de nuestra inteligencia.
El Tiempo pasa y adormece hasta a las peores cosas. Demacrará nuestras
manos y nuestra cara será irreconocible, pero asistiremos voluntariamente
y sin titubear a nuestro entierro, el último de todos.
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