Crítica de Espectáculos
de Pepi :
« Bodies. The Exhibition »
Por
estos días es posible ir a ver la exposición “Bodies.
The Exhibition” o la exposición esa de muertos, para los
unilingues. Tengo que ser sincera, no he ido a ver la famosa exposición
ni voy a hacerlo. Más allá de las razones prácticas
de acceso (la entrada cuesta $8000 y “Espacio Kennedy” está bien
lejos de mi casa), me parece que se trata de una exposición ofensiva
e irresponsable en varios sentidos.
Todo empezó cuando una amiga intentó mostrarme un video
donde un doctor, que había inventado un novedoso sistema para
conservar los tejidos humanos haciendo algo así como plastificándolos,
se ponía a descuartizar cuerpos humanos (de gente que, afortunadamente,
estaba muerta). La escena era totalmente pedagógica: había
un público supuestamente compuesto de estudiantes de medicina
y un escenario donde el doctor y sus ayudantes, con toda la indumentaria
y cosas médicas apropiadas, procedían a los cortes y manipulación
de cuanto órgano se les ocurría. El relato iluminador del
doctor, que explicaba las partes del cuerpo mientras las iban aislando
del resto del mismo, acompañaba la escena. Todo comenzaba cuando
traían el cuerpo entero –con la cara tapada con una máscara
de yeso para que no fuera reconocido –y todo terminaba con las
distintas partes sobre la mesa. Al contrario de lo que yo esperaba, no
se ve mucha sangre (a causa del proceso de plastificación) y todo
se realiza con la misma tranquilidad que cuando muestran la receta en
el matinal. Ése era sólo el primer video de una serie que
trata diversos temas: el sistema digestivo, reproductor, etc. Los videos
fueron hechos por el mismo médico autor de la famosa exposición
de los muertos.
Yo sólo alcancé a ver cuando el doctor le cortaba la guata
a una señora y le sacaba el útero, me negué a ver
el resto. Algunas personas que han visto la exposición (o los
videos) dicen que sirve para aprender sobre cómo funciona el cuerpo
humano y lo maravilloso que es (de hecho, en la página web citan
a Shakespeare con la frase “¡Qué obra de arte es el
hombre!”). Yo no niego que el cuerpo humano sea hermoso, de hecho,
no deja de extrañarme que haya que ver cuerpos intervenidos y
manipulados de gente muerta para darnos cuenta de esto, mientras la gente
viva se siente insatisfecha de su cuerpo, y se someten al mismo tipo
de prácticas de médicos inmorales. Nadie puede negar cierta
similitud entre los cuerpos de “Bodies-the-exhibition” y
el de Marlén Olivarí en cuanto al grado de bisturís
y sustancias químicas que les han metido.
Gracias a Dios, soy atea, pero es en estos momentos cuando echo de menos
la intervención de la Iglesia Católica, que siempre está tan
dispuesta a “contribuir” cuando se trata de temas como el
condón o la píldora del día después. ¿A
dónde quedó la tradición de enterrar a los muertos? ¿de
darles “santa sepultura”? ¿del cuerpo como un “templo” para
el alma? Todos estos argumentos han servido para justificar la virginidad
y cuanto mandamiento católico se les ha ocurrido... pero para
este caso parece que no aplican. Mmm, quizás es porque se trata
de “La Ciencia” y no de los posibles contagiados de SIDA... ¡parece
que a la Iglesia se le olvida que esa misma ciencia es la que dice que
al mundo lo creó el Big Bang y no Dios!
“¡
Pero Pepi! ¡Estás defendiendo la ignorancia! ¿No
quieres aprender cómo funciona el cuerpo humano, así como
los médicos lo hacen?” –fue lo que más escuché para
convencerme de la utilidad de ver partes del cuerpo de muertos. No es
que no quiera aprender... es que no me corresponde en este contexto. ¡Que
los médicos estudien muertos! A nosotros, el resto, no nos corresponde
ir a ver un cerebro real o una guagua plastificada, a nosotros (y a los
médicos también) nos corresponde debatir y decidir si ver
muertos descuartizados (los mismos que lloramos cuando los conocíamos
antes) es correcto, o si está bien que los médicos que
tanto estudian y se esfuerzan por adquirir nuevos conocimientos mantengan
a la gente viva gracias a sus máquinas. Esta exposición
es una muestra de irresponsabilidad: la ciencia ha sido capaz de aumentar
la esperanza de vida de la gente a través de actividades como
analizar cuerpos de personas muertas, pero se lava las manos frente al
grave problema de la eutanasia o de los miles de ancianos botados y excluidos.
Es cierto... no le corresponde a la ciencia solucionar esos problemas, ¡pero
no les demos un reconocimiento (y financiamiento –esta exposición
cuenta con el auspicio del gobierno de Chile, Educarchile y la Universidad
de Chile) que no se merecen!
Si ud. pensaba llevar a su hijo a esta exposición para que aprenda
sobre el sistema circulatorio, no gaste su plata, compréle un
libro con fotos. Su hijo va a aprender igual. El hecho de ver el corazón
de una persona real sólo hace una diferencia, y se llama morbo.
Cuéntele las maravillas del cuerpo humano pero también
dígale que los humanos son capaces de matarse por petróleo
(entre otras cosas), y sobretodo enséñele que lo segundo
no está bien. Ese aprendizaje es mucho más valioso, además
de que no requiere hacer la cola para entrar a Espacio Kennedy.