|
|
Rociar con talco los guantes blancos te permitirá que éstos conserven su color inmaculado. Por otra parte, cubrir con los mismos con los mismos polvos los guantes de goma te facilitará su uso y conservación.
Si un cigarrillo ha quemado un poco la alfombra, restriega con papel de lija, hierve vinagre y polvos de talco junto a dos cebollas picadas y frota con esta mezcla la mancha.
Después de eliminar el polvo de los objetos de alabastro, púlelos frotándolos con talco y una gamuza.
Espolvorea el interior de la bolsa de agua caliente con polvos de talco para que se conserve en perfecto estado.
Espolvoreando con polvos de talco el pelo de tu gato o de tu perro y después cepillándolo enérgicamente, conseguirás eliminar la suciedad. El talco es un buen champú seco, pero cuidado que no alcance la nariz y los ojos del animal.
Cuando tengas que limpiar objetos delicados, perlas, anillos, etc., espolvoréalos con talco y frota con un paño de lana. El talco actúa como un abrasivo suave y, concretamente, ofrece a las perlas un bonito brillo nacarado.
Para limpiar las deportivas de lona blanca, nada mejor que frotarlas con una pasta hecha con agua y polvos de talco. Quedarán tan blancas como el primer día.
|