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Después de utilizar los gorros de plástico o de silicona de la piscina, espolvoréalos con polvos de talco. Se conservarán mejor y te costará menos ponértelos en la cabeza.
Cuando hayas limpiado las baldosas, proporciónales brillo aplicando un poco de talco con un paño seco.
Si aplicas un poco de talco sobre los labios antes de pintarlos, extendiéndolo bien con los dedos, evitarás que se corra el pintalabios y éste se mantendrá por más tiempo.
Si estás enferma y no puedes lavarte el pelo normalmente, puedes limpiar el cabello espolvoreándolo con polvos de talco y cepillándolo al cabo de unos minutos enérgicamente. Este sistema también resulta útil en los cabellos grasos para reducir su grasa supérflua.
Si sufres una sudoración profusa, espolvorea el cuerpo con talco, que absorbe y perfuma. Este desodorante natural no produce irritaciones y te permitirá combatir también el exceso de sudor en las manos y en los pies. En este último caso puedes añadir el talco piel de naranja o de limón pulverizada para conseguir mejor aroma y bastará que rocies los calcetines o los zapatos con la mezcla.
Mezcla agua o leche con polvos de talco y tendrás un tónico perfecto para pieles grasas.
Aplica un poco de talco en seco o diluido en leche sobre las manchas de la piel o en las lesiones producidas por el acné. Ayuda a mejorar su aspecto.
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