Historia de los Imperios: Antiguos y Modernos
Analasis de la Poblacion
Analisis de la Economia
Analisis de la Historia
Analisis de la Geografia

/. . .
Estados Unidos Rusia Espania Europa





Rumania Rusia Mexico Canada Eurasia
Austria Estados Unidos Brasil Argentina Francia
Hungria Italia Iran Irak Inglaterra
Gales Europa America Oceania Gales
Asia China Hungria Austria Alemania
Africa Japon Rusia Eurasia Argentina


Inglaterra. Italia RomaEspania



Francia Austria Europa. Eurasia
InglaterraItaliaRomaEspaniaFrancia

Historia de los Imperios: Antiguos y Modernos: Africa



África Uno de los seis continentes; 30.271.000 km2 de superf. (el 20

% de la tierra emergida), 647.000.000 hab. Su territorio se extiende

entre los 37o 20 lat. N (cabo Blanco, Tunicia) y los 34o 51 lat. S

(cabo Agujas, Sudáfrica) y entre los 17o 32 long. O (cabo Verde,

Senegal) y los 51o 23 long. E (cabo Guardafuí, Somalia). Limita al N

con el mar Mediterráneo; al S con la unión de los océanos Índico y

Atlántico; al E con el océano Índico y con el mar Rojo; y al O con el

océano Atlántico. Los límites del continente africano son casi

exclusivamente marítimos. Únicamente el istmo de Suez, abierto desde

1869 por el canal del mismo nombre, une el territorio de África con

el de Asia. Cuenta, pues, con unos 30.000 km de costas, generalmente

llanas y bajas al N, y altas y escarpadas al S. Un número reducido de

islas bordea sus costas. En el océano Índico se encuentran

Madagascar, Comores, Seychelles y Socotora; en el océano Atlántico,

Madeira, Canarias, Ascensión, Santa Elena, Cabo Verde, Bioco

(Fernando Poo) y Santo Tomé.



GEOGR. Relieve. La masa continental de África se halla sobre la

placa africana y comprende una parte del escudo precámbrico. Hace

millones de años, África estuvo unida a América del Sur, la India,

Australia y la Antártida, formando un continente denominado Gondwana.

La placa africana, formada por la fragmentación de este antiguo

continente, se desplaza, según algunas teorías, hacia el N

hundiéndose bajo la placa europea. Las tierras que conforman el

continente africano han conservado sustancialmente la integridad

estructural desde sus orígenes. Con una altitud media de 750 m, el

relieve africano se compone de un conjunto de grandes mesetas:

Sahara, Sudán, África centroecuatorial, Congo o Zaire y sudafricana.

Sobre ellas se elevan algunas cadenas montañosas: al N, el Atlas y

los antiguos macizos volcánicos saharianos del Ahaggar y de los

montes Tibesti; al O, los macizos de Futa Yalon, Loma y Adamaoua; al

E, el macizo Etíope, los montes Mitumba, Virunga y Ruwenzori; y al S,

los montes Drakensberg. El punto culminante del relieve africano es

el Kilimanjaro, en Kenya, un macizo volcánico reciente de 5.895 m de

alt. Al E del continente africano dos grandes fosas tectónicas rompen

también la monotonía de las mesetas: la centroafricana, que va desde

la bahía de Sofala hasta el valle del Nilo medio, y la sirio-

africana, que se inicia en el O del Kilimanjaro y continúa hacia el N

en el mar Rojo y el mar Muerto.Clima. El ecuador, que atraviesa el

continente por su parte central, determina el predominio de un clima

cálido en África. En la franja ecuatorial, junto a las altas

temperaturas (25-26 oC), con escasas variaciones térmicas diarias y

estacionales, se producen abundantes lluvias (siempre por encima de

los 1.800 mm) durante todo el año. En las dos franjas de clima

tropical que se extienden al N y al S de la zona ecuatorial, las

temperaturas son también elevadas, pero presentan variaciones

térmicas diarias y estacionales más acusadas a medida que se alejan

del ecuador. Se desarrolla además un régimen tropical de dos

estaciones, la de las lluvias (durante los meses de verano al N del

ecuador y durante los meses invernales al S). En las zonas desérticas

del Sahara, del Kalahari y de Namibia, con elevadísimas temperaturas,

las oscilaciones térmicas diarias pueden llegar hasta los 40 oC,

mientras que las precipitaciones son muy escasas o nulas. Finalmente,

tanto en las regiones septentrionales como en las australes existe un

clima de tipo mediterráneo, con temperaturas moderadas (medias

estivales de 25 oC e invernales de 13-15 oC) y lluvias invernales al

N y estivales en la punta meridional del continente.Hidrografía. La

superficie del continente africano está distribuida en escasas pero

amplias cuencas fluviales. Las grandes dimensiones de sus ríos tienen

su origen en la morfología mesetaria predominante en África. El más

largo de todos los ríos de África y del mundo es el Nilo (6.600 km),

que recoge buena parte de las aguas de la parte oriental del

continente y desemboca en el mar Mediterráneo. Sin embargo, la mayor

parte de las aguas caídas en África va a parar al Atlántico, a través

de grandes ríos como el Congo o Zaire, el Níger y el Orange. El

Zambeze y el Limpopo llevan al océano Índico las aguas de las zonas

centromeridionales de África. Las superficies endorreicas del

continente corresponden a algunas de las más marcadas cuencas

depresivas, sobre todo las de los lagos Chad y Ngami. En realidad, la

mayor parte de los lagos africanos ocupan el fondo de las fosas

tectónicas de África oriental (Mobutu Sese Seko, Eduardo, Kivu,

Tanganyika, Malawi). Únicamente el más extenso de África, el

Victoria, es un lago de altiplanicie. Especialmente extensas en

África son las cuencas arreicas (Sahara y Kalahari), dada la amplitud

de los desiertos, donde la escasez de precipitaciones impide la

formación de auténticos ríos.Flora. A partir del ecuador se suceden,

siguiendo las zonas climáticas, tanto en la zona boreal como en la

austral, la selva virgen, la sabana arbórea, la sabana arbustiva y el

desierto, más allá del cual reaparecen las zonas arbustivas y, en los

extremos, las áreas de vegetación mediterránea. En los exuberantes y

casi impenetrables bosques de la zona ecuatorial abundan árboles de

maderas preciosas como el ébano, la caoba, el palisandro y la teca.

En los grandes cursos fluviales se desarrollan exuberantes bosques de

galería, donde las ramas de los árboles forman bóvedas sobre los

ríos. En las sabanas y en las estepas herbáceas de las zonas

subtropicales se levantan sobre las altas hierbas enormes árboles

como el sicomoro, el árbol del pan y el baobab. Sólo las especies

adaptadas a la aridez pueden sobrevivir en las zonas desérticas,

aunque en los oasis crecen plantas datileras y se puede llegar a

cultivar hortalizas y cereales. Finalmente, en las zonas más

septentrionales y meridionales del continente se encuentran encinas,

pinos, vid, olivo, agrios y se cultivan legumbres, arroz, trigo, e

incluso algodón, café y tabaco.Fauna. Con los ambientes anteriormente

citados se relaciona la diversidad de la vida animal africana. En la

franja de la selva virgen existe una limitada variedad de animales.

Entre los mamíferos más frecuentes destacan los simios como el gorila

y el chimpancé. En cambio, son muy numerosas las especies de insectos

, reptiles y aves. Por el contrario, en las sabanas y en las estepas

proliferan las especies de mamíferos como los antílopes, gacelas,

avestruces, jirafas, cebras, elefantes, leones y leopardos. Entre los

insectos de la sabana destaca la termita. En el desierto se pueden

encontrar animales domésticos, como los camellos y los dromedarios.

En las zonas templadas, junto con los animales mediterráneos típicos,

existen otras especies como los cocodrilos, buitres, garzas, hienas y

chacales.Población. África, con más de 600 millones de habitantes,

sigue siendo un continente poco poblado a pesar del importante

desarrollo demográfico de las últimas décadas. De hecho, su densidad

está situada en torno a los 20 hab./km2, aunque la distribución de la

población es muy desigual. Tanto la franja ecuatorial como las zonas

desérticas continúan estando escasamente pobladas por las condiciones

ambientales adversas. En la franja del Sahel la densidad es de 3-4

hab./km2. En algunas áreas costeras del golfo de Guinea, de África

oriental, así como en la zona de El Cabo y en el África mediterránea

existen frecuentemente densidades de 40-50 hab./km2. Finalmente, en

el valle del Nilo, que desde el punto de vista demográfico siempre ha

sido un caso particular dentro de África, se alcanzan las densidades

más elevadas, 700 hab./km2 como media.Ciudades. Aunque gran parte de

la población africana vive todavía en las zonas rurales, el

desarrollo urbano es en la actualidad muy acelerado. En un período de

tiempo de 10-15 años gran parte de las principales ciudades africanas

han doblado su población. Con todo, sólo 16 ciudades superan

actualmente el millón de habitantes: El Cairo, Kinshasa, Alejandría,

Gizeh, Casablanca, Abidján, Luanda, Argel, Nairobi, Addis Abeba,

Dakar, Dar es Saalam, Lagos, Ibadán, Kampala y Maputo. El Cairo es la

ciudad más poblada de África, con más de 6 millones de hab. y más de

13 millones en su aglomeración urbana. Entre las 26 ciudades que

superan los 500.000 hab. destacan Accra, Duala, Brazzaville,

Antananarivo, Lusaka y Ciudad de El Cabo.Etnografía. Al N del Sahara

predominan las poblaciones de raza blanca. Las más antiguas son las

poblaciones del bajo Nilo y los bereberes. A ellas se superpusieron a

partir del s. VII los árabes. En todo el área mediterránea siguen

existiendo también algunas minorías europeas, principalmente

franceses e italianos. Al S del Sahara dominan las poblaciones

negras. En las zonas de contacto existen poblaciones resultantes de

antiguas mezclas entre blancos y negros, como los etíopes, los teda

del Sahara central y los fulbé de Sudán. En Madagascar oriental viven

también poblaciones originadas por la mezcla de negros y malayos. Los

negros propiamente dichos están constituidos por varios grupos de

poblaciones, entre las que destacan los bantúes, el grupo más numeroso

, los nilóticos del medio y alto Nilo, los sudaneses y los guineanos.

Los grupos de población más antiguos son los pigmeos, los bosquimanos

y los hotentotes, relegados a las zonas más inhóspitas de África

ecuatorial y austral. En la zona meridional de África existe también

una importante minoría de población blanca de origen inglés y holandés

.Lenguas. En África se hablan tres grandes grupos de lenguas. El

grupo camito-semita, extendido sobre todo por el N de África, está

constituido por lenguas de origen semita, como el árabe y el amárico

etiópico, y por las lenguas autóctonas camíticas habladas por

bereberes, coptos, somalíes y galas, a las que se superpusieron las

primeras. El grupo sudanés y centroafricano comprende entre 400 y 500

lenguas a menudo muy diferentes entre sí y de orígenes muy diversos.

En el grupo bantú se incluyen más de 200 lenguas, con caracteres

estructurales más homogéneos que ponen en evidencia su tronco común.

Existen otros grupos lingüísticos minoritarios, como los que

comprenden los dialectos de bosquimanos y hotentotes.Religiones. La

mayor parte de las poblaciones negras siguen practicando sus

religiones tribales que tienen como función constituir una comunidad

organizada y en las que la salvación individual coincide con la

salvación pública. Estas religiones atribuyen virtudes sobrenaturales

a las fuerzas de la naturaleza (animismo), a los animales (totemismo)

o a los objetos (fetichismo). Entre las religiones importadas, el

islamismo es la que ha alcanzado una mayor difusión. Introducido por

los árabes, se practica sobre todo en África septentrional y

oriental. El cristianismo de orígenes más antiguos es el de rito copto

, que se profesa en Egipto y Etiopía. Gracias a las misiones

impulsadas por los europeos, las confesiones cristianas, tanto

católica como protestantes, consiguieron un importante número de

adeptos entre las poblaciones negras.Agricultura y ganadería. El

continente africano contiene importantes recursos agrícolas y

forestales. Sin embargo, existe una clara disociación entre los

cultivos industriales, destinados a la exportación y sometidos a las

fluctuaciones de los precios en los mercados internacionales, y los

de subsistencia, insuficientes para satisfacer las necesidades

alimentarias de la población. En realidad, las técnicas tradicionales

de explotación del suelo y cría de ganado proporcionan una

productividad muy baja. El problema del hambre se ha ido agravando

desde los años sesenta, con incrementos de la producción agrícola más

bajos y cada vez más desfasados respecto al crecimiento de la

población. Este retroceso ha sido más acentuado en África central y

occidental, incluyendo la franja del Sahel más afectada por la

sequía. La roturación indiscriminada del bosque y la sabana ha

favorecido el avance de los desiertos y la pérdida de superficie

agrícola. En las zonas centrales, el bosque ecuatorial y tropical,

rico en productos como el caucho, las resinas y la madera, va dejando

cada vez más espacio a los cultivos de café, cacao, algodón, caña de

azúcar, cacahuetes, palma de coco y de aceite. En los oasis de las

áreas desérticas el principal cultivo es la palma datilera, mientras

que en las zonas de clima mediterráneo predominan los cereales,

olivo, vid, frutas y hortalizas. En cuanto a la ganadería, hay que

destacar la cría de ovinos y caprinos en la franja mediterránea y en

las zonas meridionales del continente, la de bovinos en la sabana y

la de dromedarios en las zonas desérticas. La pesca costera

proporciona importantes producciones de atunes, jureles, ballenas,

ostras, corales, esponjas, perlas y madreperlas.Minería e industria.

Los ingentes recursos minerales de África podrían ser la base de su

desarrollo industrial, pero por el momento no ha pasado de ser una

gran fuente de aprovisionamiento para los países industrializados.

Son importantes sus producciones extractivas de bauxita (Guinea),

hierro (Liberia, Mauritania y Sudáfrica), cobre (Zambia y República

Democrática del Congo), cromo, oro y diamantes (Sudáfrica), manganeso

(Gabón), uranio (Níger y Gabón), fosfatos (Marruecos), petróleo

(Nigeria, Libia, Argelia, Egipto, Gabón y Angola). El proceso de

industrialización se ha visto frenado por factores tales como la

insuficiencia de infraestructuras, la escasez de capitales y mano de

obra cualificada y las reducidas dimensiones de los mercados

nacionales. La mayor parte de la producción industrial de África,

ligada sobre todo a la transformación de productos del subsuelo y de

la agricultura, está concentrada en pocos países: Sudáfrica, Egipto,

Argelia, Tunicia, Libia, Nigeria, Zambia y Costa de Marfil.

Comunicaciones y comercio. La red de carreteras africanas, en torno a

1,5 millones de km, está constituida en gran parte por pistas,

mientras que las carreteras practicables durante todo el año son muy

reducidas. Están en vía de estudio o de realización importantes

proyectos de comunicación por carretera para ampliar la red

existente. Los ferrocarriles, con un trazado de unos 85.000 km, están

distribuidos de manera desigual, ya que más del 20 % discurre por

Sudáfrica. Los mayores progresos dentro de las comunicaciones se han

producido en el transporte aéreo, que ha venido a resolver los

problemas de las inmensas distancias y han acabado con el aislamiento

de las zonas de más difícil acceso. Las comunicaciones fluviales de

mayor importancia son las que se producen a través del Nilo y el

Zaire o Congo. A pesar de la ampliación y modernización de algunos

puertos, la infraestructura portuaria sigue siendo insuficiente. Las

deficiencias en las vías de comunicación y la falta de

complementariedad de muchas economías nacionales dificultan los

intercambios comerciales entre los países africanos. El comercio con

el exterior del continente se realiza sobre todo con los países

occidentales. El desfase entre los precios de las materias primas y

los productos acabados provoca que la balanza comercial de la mayor

parte de los países africanos sea deficitaria.



HIST. Prehistoria. Después de Europa, África es el continente que

ha conservado mayor número de restos prehistóricos. Algunos hallazgos

arqueológicos parecen localizar en África el origen de las razas y

culturas humanas. Se han descubierto restos fósiles humanos y

herramientas de piedra en niveles geológicos que se remontan, los más

antiguos, a más de un millón de años, desde el fin del terciario

hasta el principio del cuaternario: Olduvai (Tanzania), Kafu

(Uganda), Ain Hanech (Argelia), Sidi Abderrahman (Marruecos). Al

Paleolítico medio corresponden los yacimientos descubiertos en El

Kharga (Egipto) y Sidi Mansour (Tunicia). En el N de África se

desarrollaron también algunas industrias líticas al iniciarse el

mesolítico, entre ellas la capsiense que se extendió entre Tunicia y

Marruecos. Hacia el año 5000 a.J.C. apareció en el valle del Nilo el

Neolítico, que se extendería por el NO de África y el Sahara. África

preeuropea. La historia antigua de África se inicia en las regiones

mediterráneas, en torno a Egipto y Cartago. Desde su unificación en

el 3200-3000 a.J.C., Egipto desarrolló durante 30 siglos una

importante civilización que se difundió por la cuenca oriental del

Mediterráneo, llegando a influir en Grecia y en Roma. En el primer

milenio a.J.C. los fenicios fundaron colonias en el N de África

(Útica, Leptis, Adrumeta, Cartago) y en el s. VII a.J.C. se produjo

la colonización griega. Entre los ss. V y III a.J.C. los

cartaginenses se convirtieron en una potencia económica y militar

dentro del ámbito mediterráneo. Después de la destrucción de Cartago

(146 a.J.C.), los romanos constituyeron la provincia de Africa. En el

429 d.J.C. se produce la invasión y el asentamiento de los vándalos

en el N de África, pero en el 534 el territorio es reconquistado por

los bizantinos. La posterior invasión árabe (640-708) dio lugar a la

formación de fuertes Estados árabes bereberes. La presión musulmana

sobre los estados sudaneses logró su adhesión al islam en el s. viii,

mientras el reino cristiano de Etiopía consiguió sobrevivir. El

África negra situada al O del Chad, poco conocida por los antiguos,

había pasado lentamente del Neolítico a la Edad del Hierro en una

época oscura de la que apenas se tienen datos. Posteriormente,

durante varios siglos se sucedieron una serie de ricos imperios: el

de Ghana (s. XI), entre el Senegal y el Níger, el de Malí (s. XI), el

Sudán occidental, el de Songay (s. XIV). En torno al Chad se

desarrollaron también diferentes reinos islamizados (Baguirmi,

Ouaddai, Kanem-Bornu), mientras en la costa del golfo de Benín

existían algunos pequeños reinos animistas (Ifé, Oyo, Benín, Ashanti,

Dahomey). Al S de la gran selva alcanzó gran esplendor el imperio de

Monomotapa, del que se conservan las ruinas de Zimbabwe. En realidad,

el África negra viviría durante siglos aislada del resto del mundo,

convulsionada por guerras y migraciones. Entre 1517 y 1574, África

septentrional cayó bajo dominio del Imperio otomano. En los ss. XV y

XVI se realizaron en las costas orientales y occidentales las

primeras exploraciones y asentamientos de los europeos, inicialmente

portugueses y españoles, y posteriormente holandeses, franceses y

británicos. Los puntos de tráfico establecidos por los europeos en

las desembocaduras de los ríos enriquecieron los Estados africanos

costeros. Muy pronto, el comercio empezó a basarse en el tráfico de

hombres. Los europeos fueron poco a poco penetrando hacia el interior

buscando esclavos con destino a América. El comercio de esclavos

alcanzó su apogeo en el s. XVIII, aunque la esclavitud sería

finalmente abolida en Gran Bretaña en 1778. En el s. XIX la trata de

esclavos fue sustituida por el comercio de algunos productos

africanos que interesaban cada vez más en el mercado europeo. Hasta

el momento de repartirse África, los europeos siguieron considerando

a los jefes africanos como los amos reales de su país.Colonización e

independencia. Ya en 1652 los holandeses habían fundado una colonia

en El Cabo, que se convertiría en la base de un dominio más vasto.

Pero en 1806 los bóers se vieron obligados a retirarse al instalar

también los británicos una colonia en El Cabo. La colonización

europea de África, impulsada por las principales potencias, se

intensificaría a partir de la segunda mitad del s. XIX. Gran Bretaña

iría ampliando sus instalaciones coloniales en Costa de Oro (a partir

de 1875) y en Nigeria (a partir de 1880). Francia, que se había

instalado en 1658 en Senegal, empezó a explotar sus recursos a partir

de 1815. El auténtico fundador de la colonia francesa fue Faidherbe,

entre 1854 y 1865, que también intentó abrir para Francia la ruta del

Níger. El comercio francés fue extendiéndose poco a poco en el golfo

de Guinea. En 1880 inició ya su marcha hacia el Níger. Bélgica,

mientras tanto, llevaba a cabo su penetración en el Congo. A partir

de 1879 se aceleró la ocupación europea de África, con la

participación de Gran Bretaña, Francia, Alemania, Bélgica, Portugal,

Italia y España. La Conferencia de Berlín (1884-1885) consagró y

determinó las grandes líneas del reparto colonial de África. En 1914

toda África, con la excepción de Etiopía y Liberia, estaba ya bajo

dominio europeo. Los franceses dominaban África occidental y

ecuatorial. Los británicos se habían hecho con una amplia franja que

iba desde El Cairo hasta El Cabo, además de una serie de territorios

aislados en el O del continente como Gambia, Sierra Leona, Costa de

Oro y Nigeria. Bélgica asumió el control del Congo, mientras Alemania

ocupaba Togo, Camerún, el SO de África y Tanganyika. Portugal

continuó con sus antiguas colonias de Angola, Mozambique y Guinea.

España se hizo con algunos territorios en África occidental (Sahara)

y ecuatorial (Río Muni). Finalmente, Italia consiguió Eritrea y

Somalia. El movimiento de emancipación e independencia no se

iniciaría hasta después de la II Guerra Mundial, pero el proceso de

descolonización fue entonces rápido e imparable. Gran Bretaña, me

diante el establecimiento del autogobierno, facilitó una rápida

descolonización de sus posesiones en el ámbito de la Commonwealth,

que mantenía ciertos vínculos entre los nuevos países y la antigua

metrópoli. Francia, en cambio, fracasó en sus intentos de mantener

sus lazos con las colonias que se iban independizando. En 1960 el

Congo lograba su independencia de Bélgica. A principios de los años

sesenta la descolonización alcanzaba su máxima extensión, aunque

quedarían todavía algunos casos pendientes, como la emancipación de

las colonias portuguesas, que no se hizo realidad hasta la década

siguiente. Con los nuevos Estados surgirían también organizaciones

internacionales africanas, la más destacada de las cuales es la

Organización para la Unidad Africana (OUA), que agrupa a 51 países.

Sin embargo, muchos de los regímenes políticos, especialmente los

establecidos en el África negra, se han visto afectados por una

crónica inestabilidad provocada por la artificialidad de las

fronteras, la falta de preparación de las elites políticas y la

difícil transición de una economía tradicional a otra capitalista.

Los países islamizados y más desarrollados del Norte han

experimentado un auge del fundamentalismo islámico, hecho que ha

provocado, sobre todo en Argelia, una oleada de atentados contra

turistas, cooperantes extranjeros y opositores al establecimiento de

un régimen islámico. El referéndum auspiciado por la ONU para poner

fin al contencioso entre Marruecos y el Frente Polisario, cuya

celebración había sido aceptada por ambas partes y programado para

1996, se postergó debido a las maniobras dilatorias del régimen de

Rabat. En mayo de 1993 Etiopía reconoció, tras treinta años de

enfrentamientos armados, la independencia de Eritrea. La dictadura

militar nigeriana, todavia en el poder en 1996, rechazó la elección

del líder opositor Mashod Abiola en 1993 y un año después lo

encarceló. Los presidentes de Ruanda y Burundi, ambos de la etnia

hutu, fueron asesinados en 1994. En Ruanda, tras el genocidio

cometido contra la población tutsi por sus enemigos históricos de la

etnia hutu, la guerrilla tutsi derrotó a las tropas gubernamentales,

ocupando el poder y obligando a centenares de miles de hutus a

exiliarse en la República Democrática del Congo y Tanzania. En 1996,

dichos refugiados se vieron implicados en los problemas internos de

ambos países y se vieron obligados a regresar a su país de origen. En

Sudáfrica se puso fin a la política de apartheid, cuya abolición

oficial en 1991 permitió la celebración de las primeras elecciones

multirraciales (abril de 1994), que otorgaron la victoria al Congreso

Nacional Africano y a su líder Nelson Mandela.Exploraciones. En la

época de los fenicios apenas se conocía de África algo más que la

franja mediterránea. Las conquistas militares y las relaciones

comerciales establecidas por árabes y romanos permitieron ampliar la

penetración en el continente. En la Edad Media, los países europeos

comenzaron a organizar las primeras expediciones de exploración. El

portugués Bartolomeu Dias llegó en 1488 al cabo de Buena Esperanza, y

su compatriota Vasco da Gama lograría entre 1497 y 1498 circunnavegar

el continente. En los siglos siguientes portugueses, ingleses,

franceses y holandeses intensificaron sus viajes. La exploración del

interior de África, iniciada en la segunda mitad del s. XVIII, fue

más ardua. Así, entre 1770 y 1774 el escocés Bruce llegó hasta las

fuentes del Nilo Azul. El británico Mungo Park exploró el Níger (1795-

1805). Ya en el s. XIX, el británico Speke descubrió los lagos

Tanganyika y Victoria y el alemán Barth llegó hasta el lago Chad. Por

su parte el británico Livingstone y el estadounidense Stanley

exploraron el África Ecuatorial y Austral. Con el descubrimiento de

las fuentes del río Congo por parte de Cameron y de Stanley

finalizaron las grandes exploraciones de África Austral. Al acabar el

s. XIX se cerraba la época heroica y aventurera de las exploraciones

para dejar paso a expediciones científicamente organizadas y con gran

disponibilidad de medios.



( Ver tabla )



DiegoyGabriel@aol.com