Historia de los Imperios: Antiguos y Modernos
Analasis de la Poblacion
Analisis de la Economia
Analisis de la Historia
Analisis de la Geografia

/. . .
Estados Unidos Rusia Espania Europa





Rumania Rusia Mexico Canada Eurasia
Austria Estados Unidos Brasil Argentina Francia
Hungria Italia Iran Irak Inglaterra
Gales Europa America Oceania Gales
Asia China Hungria Austria Alemania
Africa Japon Rusia Eurasia Argentina


Inglaterra. Italia RomaEspania



Francia Austria Europa. Eurasia
InglaterraItaliaRomaEspaniaFrancia

Historia de los Imperios: Antiguos y Modernos:



América Latina o Latinoamérica Sector del continente americano que

integra todos los territorios continentales e insulares que se hallan

por debajo del río Grande del Norte, aunque no hayan sido objeto de

la colonización latina.



GEOGR. ECON. La población latinoamericana, que supera los 400

millones de hab., se encuentra repartida de manera muy desigual,

tanto en las grandes regiones naturales como en los propios Estados

que la integran. Así, contrasta la densidad inferior a 1 hab./km2 de

la gran región interior tropical con los 200 y 300 hab./km2 que se

registran en ciertas áreas de las cuencas de los Andes, desde

Colombia hasta Bolivia. Estos desequilibrios se han acentuado en los

últimos tiempos, debido al espectacular auge demográfico que se ha

registrado en una serie de ciudades, las cuales han acogido un éxodo

rural masivo (Ciudad de México, de 8 a 9 millones de hab.; São Paulo

y Buenos Aires, de 9 a 10 millones; Río de Janeiro, de 6 a 7

millones). Por encima de las diferencias regionales y nacionales,

existe un elemento definitorio del campo latinoamericano: la

polarización entre latifundio y minifundio. Las cifras son muy

reveladoras al respecto: mientras que cerca de la mitad de las

tierras de cultivo está en manos del 2 % de propietarios, el 70 % de

agricultores controla tan sólo el 2,5 % de aquéllas. Otra de las

características fundamentales de la agricultura de estos países es el

gran peso que tienen las plantaciones en régimen de monocultivo

(café, cacao, tabaco, azúcar), orientadas a la exportación, con

tecnología moderna y a menudo bajo dominio de compañías extranjeras.

En cuanto al proceso de industrialización, se ha llevado a cabo a

ritmos muy distintos según las áreas, de modo que cabe distinguir

varios estadios: en primer término estarían Brasil (40 % de la

producción industrial latinoamericana), México (más del 20 %) y

Argentina (más del 15 %), con una amplia gama de industrias de base y

productoras de bienes de consumo duradero; en un segundo nivel se

encontrarían Colombia, Venezuela, Chile, Uruguay y Paraguay, países

en que predominan las industrias ligeras. El último peldaño lo

ocuparían Bolivia, Perú y los países centroamericanos, con unos

niveles de industrialización bastante discretos. América Latina

dispone en su subsuelo de una riqueza nada despreciable: petróleo en

Venezuela y México; hierro en Brasil y Venezuela; cobre en Chile;

estaño en Bolivia, entre otros ejemplos.





Aembargo, la voluntad emancipadora seguía viva. El

patriota venezolano Simón Bolívar consiguió derrotar a los españoles

y convocar el congreso de Angostura (1819), que proclamó la República

de Colombia integrada en Nueva Granada y Venezuela. Mientras tanto,

el argentino San Martín logró liberar con su ejército expedicionario

Chile (1818) y Perú (1821). En México, la alianza de todos los

sectores nacionalistas permitió finalmente proclamar la independencia

en 1821. En Brasil, la emancipación se consiguió de manera pacífica

en 1822, después de que Pedro II, hijo del rey de Portugal,

proclamara la independencia del país y fuese nombrado emperador. La

estructura federativa adoptada por Brasil permitió al país conservar

la unidad de todos sus territorios.Los nuevos Estados. A partir de la

independencia, la trayectoria política y económica de EE UU ha sido

muy diferente de las de los países de América Latina. En la primera

mitad del s. XIX, EE UU pudo llevar a cabo su proyecto de ampliar sus

fronteras hasta el océano Pacífico. Se ocuparon las praderas, se

compró Florida a España y Alaska a Rusia, se incorporó Texas y se

anexionaron otros territorios mexicanos. La estabilidad política

lograda gracias al consenso plasmado en la aceptación por todos de la

Constitución liberal sólo se vería truncada momentáneamente por la

guerra de Secesión (1861-1865) que enfrentó a los estados del N y del

S. El país se recuperó y, con la llegada masiva de emigrantes

europeos, emprendió un rápido desarrollo económico, pasando de ser un

país predominantemente agrícola a convertirse en una de las potencias

industriales del mundo.En cambio, la consolidación de los Estados

nacionales de América Latina no se produjo hasta la década de 1880.

Previamente, numerosos países se habían visto envueltos en guerras

civiles, que en unos casos respondían a intentos independentistas de

territorios incluidos en Estados más amplios y en otros a luchas por

el poder entre facciones políticas (liberales y conservadores). En

los últimos decenios del s. XIX, la mayor estabilidad política y la

llegada de capitales extranjeros permitió a los países

latinoamericanos una mayor expansión económica. En este período se

intensificó la articulación del mercado mundial, en el que América

Latina tenía el cometido de abastecer de materias primas a los países

capitalistas, mientras que su desarrollo industrial era bastante

limitado. América Latina exportaba sobre todo minerales (cinc, plomo,

estaño y petróleo) y productos alimentarios (café, azúcar, trigo,

plátanos, carne). Todo ello favoreció la penetración de los intereses

estadounidenses en el entramado económico y político de América

Latina: esto se hizo patente en la intervención de EE UU en los

procesos de independencia de Cuba y Puerto Rico (1898) primero y en

la secesión de Panamá de Colombia (1903) para poder construir el

canal que atravesaría el istmo. Posteriormente los estadounidenses

seguirían manteniendo un control sobre el área caribeña con acciones

como la ocupación de la República Dominicana (1905) y Nicaragua

(1912). La expansión de la economía latinoamericana originada por la

I Guerra Mundial, sobre todo en Argentina, Brasil y México, favoreció

el desarrollo de un sector urbano propicio a las reformas

democráticas. Por otra parte, las desigualdades sociales en las zonas

rurales habían provocado el estallido de movimientos revolucionarios,

como el mexicano (1910-1917). Para EE UU la intervención en la

primera y sobre todo en la II Guerra Mundial significó el fin de su

política internacional aislacionista. Después de la victoria sobre el

nazismo EE UU se había convertido en la primera potencia mundial. La

denominada «guerra fría» con la desaparecida Unión Soviética y sus

aliados del Pacto de Varsovia marcó la política norteamericana hasta

el derrumbe de los regímenes comunistas a finales de la década de los

ochenta, acentuando aún más su control sobre su área de influencia

americana. La II Guerra Mundial supuso también un nuevo impulso para

la industrialización de algunos países latinoamericanos como

Argentina, Chile, Brasil y México. La agitación social surgida en los

años posteriores a la guerra sería canalizada por movimientos

populistas, alguno de ellos de corte fascista, como el peronismo. El

triunfo de un movimiento guerrillero en Cuba (1959), inicialmente

nacionalista y después marxista, supuso un nuevo impulso para los

movimientos revolucionarios del continente. La reacción anticomunista

de EE UU y sus aliados propició tanto intervenciones norteamericanas

indirectas y directas (República Dominicana) como la instauración de

dictaduras militares en muchos países como única respuesta ante las

demandas populares. En otros casos se trató de canalizar esas

reivindicaciones a través de movimientos moderados como la democracia

cristiana (Venezuela, Chile). En 1973, un golpe de estado militar

encabezado por A. Pinochet acabó con la nueva vía política abierta

por el triunfo electoral de la Unidad Popular liderada por Salvador

Allende (1970). En 1976 la dictadura militar se implantaba también en

Argentina, después de un nuevo fracaso del peronismo. Por el

contrario, en 1979 una revolución armada encabezada por los

sandinistas derribaba la dictadura somocista, asentada en el país

desde 1933 con la ayuda norteamericana. Centroamérica entró así en

una época de gran inestabilidad por el cerco estadounidense al nuevo

régimen de Nicaragua y la extensión de los enfrentamientos armados a

El Salvador y Guatemala. Desde comienzos de los años ochenta, se han

ido reinstaurando regímenes democráticos en la mayoría de los países

latinoamericanos (Bolivia 1982, Argentina 1983, Uruguay 1984, Brasil

1985). A comienzos de los años noventa se llevaban a cabo con éxito

procesos pacificadores en Nicaragua y El Salvador. Sin embargo, las

jóvenes democracias latinoamericanas se enfrentan a una situación

económica y social inestable, originada sobre todo por el peso de la

deuda externa y por la penuria que viven grandes sectores populares.

Ello ha provocado ciertos síntomas inquietantes, como el giro

autoritario dado por el presidente Fujimori al régimen político

peruano o los intentos de asonada en Venezuela o el golpe de estado

de Guatemala. A ello se ha de añadir la especial situación de Cuba

que, tras el hundimiento de los regímenes comunistas en Europa, ha de

afrontar en solitario el bloqueo estadounidense, incrementado en 1996

a raíz de la promulgación por parte de la Casa Blanca de la ley Helms-

Burton, que persigue la obstaculización del comercio y la inversión

de terceros países en la isla caribeña.



( Ver tabla )

Aembargo, la voluntad emancipadora seguía viva. El

patriota venezolano Simón Bolívar consiguió derrotar a los españoles

y convocar el congreso de Angostura (1819), que proclamó la República

de Colombia integrada en Nueva Granada y Venezuela. Mientras tanto,

el argentino San Martín logró liberar con su ejército expedicionario

Chile (1818) y Perú (1821). En México, la alianza de todos los

sectores nacionalistas permitió finalmente proclamar la independencia

en 1821. En Brasil, la emancipación se consiguió de manera pacífica

en 1822, después de que Pedro II, hijo del rey de Portugal,

proclamara la independencia del país y fuese nombrado emperador. La

estructura federativa adoptada por Brasil permitió al país conservar

la unidad de todos sus territorios.Los nuevos Estados. A partir de la

independencia, la trayectoria política y económica de EE UU ha sido

muy diferente de las de los países de América Latina. En la primera

mitad del s. XIX, EE UU pudo llevar a cabo su proyecto de ampliar sus

fronteras hasta el océano Pacífico. Se ocuparon las praderas, se

compró Florida a España y Alaska a Rusia, se incorporó Texas y se

anexionaron otros territorios mexicanos. La estabilidad política

lograda gracias al consenso plasmado en la aceptación por todos de la

Constitución liberal sólo se vería truncada momentáneamente por la

guerra de Secesión (1861-1865) que enfrentó a los estados del N y del

S. El país se recuperó y, con la llegada masiva de emigrantes

europeos, emprendió un rápido desarrollo económico, pasando de ser un

país predominantemente agrícola a convertirse en una de las potencias

industriales del mundo.En cambio, la consolidación de los Estados

nacionales de América Latina no se produjo hasta la década de 1880.

Previamente, numerosos países se habían visto envueltos en guerras

civiles, que en unos casos respondían a intentos independentistas de

territorios incluidos en Estados más amplios y en otros a luchas por

el poder entre facciones políticas (liberales y conservadores). En

los últimos decenios del s. XIX, la mayor estabilidad política y la

llegada de capitales extranjeros permitió a los países

latinoamericanos una mayor expansión económica. En este período se

intensificó la articulación del mercado mundial, en el que América

Latina tenía el cometido de abastecer de materias primas a los países

capitalistas, mientras que su desarrollo industrial era bastante

limitado. América Latina exportaba sobre todo minerales (cinc, plomo,

estaño y petróleo) y productos alimentarios (café, azúcar, trigo,

plátanos, carne). Todo ello favoreció la penetración de los intereses

estadounidenses en el entramado económico y político de América

Latina: esto se hizo patente en la intervención de EE UU en los

procesos de independencia de Cuba y Puerto Rico (1898) primero y en

la secesión de Panamá de Colombia (1903) para poder construir el

canal que atravesaría el istmo. Posteriormente los estadounidenses

seguirían manteniendo un control sobre el área caribeña con acciones

como la ocupación de la República Dominicana (1905) y Nicaragua

(1912). La expansión de la economía latinoamericana originada por la

I Guerra Mundial, sobre todo en Argentina, Brasil y México, favoreció

el desarrollo de un sector urbano propicio a las reformas

democráticas. Por otra parte, las desigualdades sociales en las zonas

rurales habían provocado el estallido de movimientos revolucionarios,

como el mexicano (1910-1917). Para EE UU la intervención en la

primera y sobre todo en la II Guerra Mundial significó el fin de su

política internacional aislacionista. Después de la victoria sobre el

nazismo EE UU se había convertido en la primera potencia mundial. La

denominada «guerra fría» con la desaparecida Unión Soviética y sus

aliados del Pacto de Varsovia marcó la política norteamericana hasta

el derrumbe de los regímenes comunistas a finales de la década de los

ochenta, acentuando aún más su control sobre su área de influencia

americana. La II Guerra Mundial supuso también un nuevo impulso para

la industrialización de algunos países latinoamericanos como

Argentina, Chile, Brasil y México. La agitación social surgida en los

años posteriores a la guerra sería canalizada por movimientos

populistas, alguno de ellos de corte fascista, como el peronismo. El

triunfo de un movimiento guerrillero en Cuba (1959), inicialmente

nacionalista y después marxista, supuso un nuevo impulso para los

movimientos revolucionarios del continente. La reacción anticomunista

de EE UU y sus aliados propició tanto intervenciones norteamericanas

indirectas y directas (República Dominicana) como la instauración de

dictaduras militares en muchos países como única respuesta ante las

demandas populares. En otros casos se trató de canalizar esas

reivindicaciones a través de movimientos moderados como la democracia

cristiana (Venezuela, Chile). En 1973, un golpe de estado militar

encabezado por A. Pinochet acabó con la nueva vía política abierta

por el triunfo electoral de la Unidad Popular liderada por Salvador

Allende (1970). En 1976 la dictadura militar se implantaba también en

Argentina, después de un nuevo fracaso del peronismo. Por el

contrario, en 1979 una revolución armada encabezada por los

sandinistas derribaba la dictadura somocista, asentada en el país

desde 1933 con la ayuda norteamericana. Centroamérica entró así en

una época de gran inestabilidad por el cerco estadounidense al nuevo

régimen de Nicaragua y la extensión de los enfrentamientos armados a

El Salvador y Guatemala. Desde comienzos de los años ochenta, se han

ido reinstaurando regímenes democráticos en la mayoría de los países

latinoamericanos (Bolivia 1982, Argentina 1983, Uruguay 1984, Brasil

1985). A comienzos de los años noventa se llevaban a cabo con éxito

procesos pacificadores en Nicaragua y El Salvador. Sin embargo, las

jóvenes democracias latinoamericanas se enfrentan a una situación

económica y social inestable, originada sobre todo por el peso de la

deuda externa y por la penuria que viven grandes sectores populares.

Ello ha provocado ciertos síntomas inquietantes, como el giro

autoritario dado por el presidente Fujimori al régimen político

peruano o los intentos de asonada en Venezuela o el golpe de estado

de Guatemala. A ello se ha de añadir la especial situación de Cuba

que, tras el hundimiento de los regímenes comunistas en Europa, ha de

afrontar en solitario el bloqueo estadounidense, incrementado en 1996

a raíz de la promulgación por parte de la Casa Blanca de la ley Helms-

Burton, que persigue la obstaculización del comercio y la inversión

de terceros países en la isla caribeña.



( Ver tabla )



DiegoyGabriel@aol.com