Historia de los Imperios: Antiguos y Modernos
Analasis de la Poblacion
Analisis de la Economia
Analisis de la Historia
Analisis de la Geografia

/. . .
Estados Unidos Rusia Espania Europa





Rumania Rusia Mexico Canada Eurasia
Austria Estados Unidos Brasil Argentina Francia
Hungria Italia Iran Irak Inglaterra
Gales Europa America Oceania Gales
Asia China Hungria Austria Alemania
Africa Japon Rusia Eurasia Argentina


Inglaterra. Italia RomaEspania



Francia Austria Europa. Eurasia
InglaterraItaliaRomaEspaniaFrancia

Historia de los Imperios: Antiguos y Modernos: Eurasia





Europa Uno de los seis continentes; 10.500.000 km2 (7 % de la tierra

emergida), 732.004.000 hab. Su territorio se extiende entre los 9o

27' long. O y 66 o 20' long. E y entre los 36 o lat. S y 71o 6' lat.

N. Limita al N con el océano Glacial Ártico; al S con el Cáucaso, el

mar Negro, el estrecho de Bósforo, el mar de Mármara, los Dardanelos

y el mar Mediterráneo; al O, con el océano Atlántico; y al E con los

montes Urales, el río Ural y el mar Caspio. Europa presenta un

contorno muy accidentado. Es la parte del mundo que en relación a su

superficie tiene un mayor desarrollo costero (37.900 km). Una

consecuencia de la configuración articulada del continente es que el

27 % de su superficie está ocupado por penínsulas y el 8 % por islas.

En la parte septentrional se encuentran la península Escandinava y la

de Jutlandia, así como las islas Británicas e Islandia, y en la parte

meridional la península Ibérica, la de Italia y la de los Balcanes,

al igual que las islas Baleares, Córcega, Cerdeña, Sicilia, Malta y

Creta.



GEOGR. Geología y relieve. En el paisaje europeo predominan las

llanuras. De hecho, aunque la altitud media del continente llegue a

situarse en los 430 m, el 44 % de su territorio no supera los 150 m.

Se pueden distinguir cuatro grandes regiones geográficas de N a S. En

la parte septentrional del continente se encuentran los relieves de

Escandinavia y de las islas Británicas. Se trata de una serie de

macizos antiguos, de la orogénesis caledoniana, plegados al iniciarse

la era primaria y rejuvenecidos más tarde por los movimientos

tectónicos del terciario. En la península Escandinava el relieve

tiene dos vertientes diferentes: hacia el océano Atlántico se

presenta con montes escarpados, pendientes rápidas y numerosos

fiordos que han sido excavados por los glaciares, mientras que al S

desciende progresivamente en diversas llanuras hacia el golfo de

Botnia. En las islas Británicas, el relieve se ha desarrollado de

forma semejante: en Escocia aparecen las formas más bruscas, mientras

que más al S se encuentran las formas más suavizadas de los montes

Peninos y las llanuras, que han sufrido procesos de erosión más

intensos. El sector más antiguo del continente es la Europa oriental,

de edad precámbrica. Está ocupada por lo que se denomina la llanura

europea, que tiene una altura media de unos 200 m. Comienza en

Flandes, se abre por el N de Alemania y Polonia, para extenderse

después por Rusia. Está constituida por una plataforma, que aparece

recubierta por sedimentos tanto marinos como continentales. Algunos

terrenos se vieron enriquecidos por depósitos de loes. A veces aflora

también el zócalo precámbrico. Al S y al E de la llanura se elevan

respectivamente los montes de Crimea y los montes Urales. Entre el

golfo de Carelia y el mar Blanco se une a la llanura europea el

territorio de Finlandia (Escudo Báltico), que presenta el aspecto de

una meseta nivelada por la erosión y recubierta por terrenos

morrénicos. Al S de estas grandes llanuras se extiende una serie de

macizos antiguos que tienen su origen en la orogénesis herciniana: el

macizo Francés central, los Cèvennes, las Ardenas, los Vosgos, la

Selva Negra, el macizo Renano, la Selva de Turingia, los montes

Gigantes y los Sudetes. Estos macizos aislados son restos de montañas

más elevadas, plegadas a mediados de la era primaria, más o menos

dislocadas por los movimientos tectónicos del terciario y erosionadas

a lo largo del tiempo. Como consecuencia de ello carecen de crestas

agudas, presentando cimas en forma de cúpula o más bien llanas. Entre

estos macizos se encuentra una serie de depresiones ocupadas por

cuencas sedimentarias (Londres, París, Suabia y Franconia). En el S

de Europa, bordeando el mar Mediterráneo, se extienden las

cordilleras alpinas en un doble arco: las cordilleras Béticas, los

Apeninos italianos y los relieves de la península Balcánica en el

arco interior, y los Pirineos, los Alpes, el Jura, los Cárpatos y los

Alpes Dináricos, en el arco exterior. Se trata de los montes de

formación más reciente, originados en la orogénesis terciaria, con

plegamientos que han alcanzado a veces gran altura, como el del Mont

Blanc (4.807 m), punto culminante de Europa. Los violentos terremotos

que afectan algunas veces a zonas de Italia o de los Balcanes denotan

la inestabilidad actual de estas regiones.Clima. Aunque casi la

totalidad del territorio europeo se encuentra en la zona templada,

existe en la parte más septentrional una zona de clima ártico, con

temperaturas bajas durante todo el año, precipitaciones de nieve y

suelos helados. La franja que se extiende desde Noruega hasta el N de

Portugal y que comprende las islas Británicas, gran parte de Francia,

Países Bajos, costas occidentales de Dinamarca y Alemania hasta el

Oder, se caracteriza por un clima oceánico o atlántico, con inviernos

suaves, veranos templados, oscilaciones térmicas anuales limitadas

(unos 10 oC en Brest) y precipitaciones abundantes (entre 800 y 3.000

mm anuales). Pasando de las regiones occidentales del continente a

las centrales (Alemania sudoriental, Polonia, cuenca superior y media

del Danubio, Serbia, Bulgaria, etc.), se va atenuando la influencia

oceánica, lo que da lugar a inviernos más fríos, así como a

oscilaciones térmicas más acusadas y a precipitaciones menos

copiosas. En Europa oriental, dominada por un clima continental, se

produce ya un contraste entre los inviernos fríos y largos (con

suelos cubiertos de nieve y ríos helados durante 4-6 meses) y los

veranos calurosos, mientras que las lluvias son más bien moderadas,

más frecuentes durante el verano. Las oscilaciones térmicas pueden

alcanzar los 30 oC en Moscú. En el S de Rusia, con territorios

cubiertos de estepas, el clima se vuelve más árido, con altas

oscilaciones térmicas, elevadas temperaturas estivales. Junto al mar

Caspio se da ya un clima subdesértico. Finalmente, en el área

mediterránea domina un clima caracterizado por inviernos suaves y

veranos no excesivamente calurosos y secos. Las altas presiones

subtropicales mantienen una gran estabilidad climática durante el

verano al tiempo que impiden las precipitaciones, que se producen

principalmente durante la estación invernal.Hidrografía. Los Alpes

asumen una función determinate en la hidrografía europea. De ellos

nacen algunos de los principales ríos, como el Rin (1.326 km), que

desemboca en el mar del Norte, y el Ródano, el mayor río

mediterráneo. El Danubio, aunque no se origina directamente en los

Alpes, se alimenta de ellos y recorre de O a E el continente (2.850

km de long.), desde la Selva Negra hasta el mar Negro. Estos tres

grandes ríos desarrollan sus cursos en territorios predominantemente

llanos y son navegables. La extensa área de las llanuras europeas

favorece la navegabilidad de los ríos. Merecen destacarse en la parte

occidental de las llanuras europeas el Sena y el Loira, que vierten

sus aguas al océano Atlántico, en la parte oriental el Elba, que

desemboca en el mar del Norte, y el Oder y el Vístula, que lo hacen

en el mar Báltico. En Europa oriental los ríos se ramifican con una

dirección radial. El Neva y el Dvina Occidental vierten también sus

aguas hacia el mar Báltico. El Pechora y el Dvina Septentrional se

dirigen hacia el océano Glacial Ártico. El Volga, que con sus 3.351

km es el río más largo de Europa, va hacia el mar Caspio. El Dniéper,

el Don y el Dniéster desembocan en el mar Negro. El fraccionamiento

ha impedido la formación de una red hidrográfica extensa en el

Mediterráneo. Aparte del Ródano antes citado, destaca el Po (652 km).

La mayor parte de los grandes lagos europeos tienen un origen glaciar

y se localizan en los márgenes del escudo Báltico: Ladoga (18.400 km2

), Onega, Vänern, Iso-Saimaa; entre los que no son de origen glaciar

destacan el Balatón, en Hungría, y el Skadar, entre Albania y la

República de Montenegro. También existen numerosos lagos en la zona

alpina (Léman, 581 km2; Constanza, 538 km2). En los confines entre

Europa y Asia se halla el mar Caspio, un mar cerrado que, con 360.000

km2 de superf., es el lago de mayor extensión del mundo (si bien de

agua salada).Flora. La parte más septentrional del continente es el

reino de la tundra, con predominio de los arbustos y de las

asociaciones de musgos y líquenes. Más al S, todavía en el N de Rusia

y en Escandinavia, se extiende la taiga, con predominio de los

bosques de coníferas. Donde se da el influjo templado del Atlántico

aparecen los bellos bosques de latifolias como la encina, el haya, el

castaño, el olmo, el arce, típicos de Europa central. Bosques de

latifolias se encuentran también en la región balcánica. En las

llanuras rusas, a los bosques de coníferas les sucede la estepa

euroasiática, un dominio de extensas praderas. Finalmente, en el área

mediterránea se producen asociaciones características de árboles y

arbustos, que reciben el nombre de maquia. Entre las especies más

típicas están el pino marítimo y el de Alepo, el alcornoque, el

algarrobo, la carrasca, el lentisco, el brezo, la retama, el mirto.

Fauna. Las diversas regiones que conforman Europa no cuentan con

demasiadas especies típicas, ya que el efecto barrera de las cadenas

montañosas que separan la Europa meridional de la centroseptentrional

se ha visto contrapesado por los continuos cambios que han sufrido

todas las zonas. Confinado en determinadas áreas de Europa

septentrional vive todavía el alce. En estado salvaje se pueden

encontrar en Europa también otros rumiantes como los ciervos, los

corzos y los gamos, mientras que el bisonte vive sólo en Polonia. En

algunas regiones de Europa centromeridional está bastante difundido

el jabalí. También es característica la fauna alpina, con especies

típicas como el rebeco, la cabra montés y la marmota. Entre los

mamíferos difundidos en Europa destaca el tejón, la marta, el armiño,

el oso pardo, el lobo y el zorro. El único primate europeo es el mono

de Gibraltar, seguramente importado por el hombre. Entre los roedores

destacan los topos, las ardillas y las marmotas, y entre los

insectívoros el erizo. En aves, existen numerosas especies

paseriformes. Merecen mencionarse las codornices, los faisanes de

monte y las rapaces. Entre los reptiles están los lagartos, las

víboras y las tortugas, y entre los anfibios, las ranas y los

tritones. De las especies de peces cabe mencionar las truchas,

carpas, anguilas y los esturiones.Población. Después de Asia, Europa

es el segundo continente más habitado del planeta. Incluso su

densidad de población, con 68 hab./km2, es más elevada que la de

Asia. Sin embargo, la densidad varía de unas zonas a otras. Gran

Bretaña, Francia septentrional, Países Bajos, Alemania y el N de

Italia se caracterizan por sus elevadas densidades humanas (300-350

hab./km2), su fuerte urbanización y su desarrollado aparato productivo

. En el resto de Europa predominan densidades medias entre 50-100

hab./km2, con la excepción de las zonas mediterráneas más pobres y de

las llanuras rusas, donde los valores son inferiores a los 50 hab./km2

. En las tierras nórdicas la densidad humana está por debajo de los

10 hab./km2. Como contraste con esta elevada densidad demográfica,

Europa es el continente que tiene un crecimiento de población más

bajo, como consecuencia de los bajos índices de natalidad. El

resultado de este fenómeno es el envejecimiento de la población.

Ciudades. El continente europeo es una de las partes del mundo más

urbanizadas, ya que aproximadamente la mitad de su población vive en

las ciudades. La industrialización originó en el O de Europa grandes

núcleos urbanos, en torno a ciudades como Londres (6.678.000 hab.) o

París (2.152.000 hab.). La cuenca del Ruhr agrupa también importantes

ciudades industriales (Düsseldorf, Essen). Otras zonas industriales

de elevada urbanización son las regiones flamencas (Bruselas,

Rotterdam, Amsterdam), el Midlands del centro de Inglaterra

(Liverpool, Manchester, Birmingham), el N de Italia (Turín, Milán) y

la cuenca del Elba (Dresde, Hamburgo). De más reciente constitución

son el núcleo urbano surgido en torno a Moscú (8.769.000 hab.), la

cuenca del Don y la cuenca carbonífera de Silesia. Después de la

reunificación de Alemania, Berlín (3.377.000 hab.) ha recuperado su

importante papel en Europa. Existen también núcleos urbanos más

aislados surgidos en torno a grandes ciudades, en la región

escandinava (Estocolmo, Copenhague), en la mediterránea (Roma,

Nápoles, Barcelona, Madrid), en la del Danubio (Viena, Belgrado), en

Rusia (San Petersburgo) y en Ucrania (Kíev).Etnografía. Europa estuvo

habitada desde tiempos remotos, como demuestran los restos fósiles

hallados y las numerosas culturas líticas que se han descubierto. Sin

embargo, se trataba de un poblamiento discontinuo. A partir del V

milenio a.J.C. penetran en Europa pueblos agrícolas y pastores de

Asia y el N de África, sobre todo a lo largo del eje del Danubio y

del E del Mediterráneo. Desde entonces y hasta la Edad Media, Europa

acogería diversas olas de pueblos asiáticos. Todos estos pueblos se

mezclaron entre sí dando origen a etnias poco conocidas todavía:

celtas, iberos, ligures, umbros, helenos, germanos, escitas, etc. Las

regiones situadas al N y al E de la línea Danubio-Rin se convertirían

más tarde en una zona de transición y de formación de nuevas etnias,

como los godos, visigodos, sajones, francos, lombardos, hunos,

búlgaros, etc. El declinar del Imperio romano significaría la

difusión por Europa de las etnias de las zonas centroorientales,

conformando el tejido étnico vigente hoy en Europa. Actualmente se da

un predominio de la familia indoeuropea de raza blanca, que ha dado

lugar en el N y el centro de Europa al grupo de pueblos germánicos.

Al E de éstos se encuentran los pueblos eslavos, al O el mundo

latinizado de raíces celtas y al S los pueblos latinos. Existen

también pueblos con caracteres mongoloides como los calmucos del bajo

Volga, los kirguises del alto Volga y los bashkiros de los Urales

meridionales.Lenguas. Como consecuencia de esta distribución étnica,

las lenguas de la familia indoeuropea predominan también en Europa. A

esta familia habrían pertenecido, entre otras, las ramas del griego,

itálico, celta, germánico, báltico, eslavo, albanés, que dieron lugar

a las lenguas habladas por la mayoría de la población del continente:

lenguas románicas (francés, español, italiano), inglés, alemán, ruso,

etc. El siguiente grupo en importancia es el de las lenguas

aglutinantes uraloaltaicas. De esta segunda familia formaban parte

las subfamilias altaica y urálica, dividida esta última a su vez en

los grupos finougrio (finlandés, lapón, estonio, húngaro) y samoyedo.

Finalmente, no faltan grupos menores.Religiones. El cristianismo, en

sus diversas confesiones, es la religión practicada por la inmensa

mayoría de los europeos (93 %). El catolicismo está difundido sobre

todo en Italia, Francia, España, Portugal, Irlanda, Eslovaquia,

Lituania, Eslovenia, Croacia, Austria y en parte de Alemania y

Hungría. Las confesiones protestantes son mayoritarias en los países

germánicos, anglosajones y escandinavos. Finalmente, son ortodoxos

los griegos, los eslavos orientales, los rumanos, los búlgaros y los

serbios. Por otra parte, existen en Europa importantes minorías de

musulmanes (bosnios, albaneses y turcos), así como algunos grupos que

practican la religión judía.Agricultura y ganadería. La superficie

agrícola utilizada en Europa representa el 29 % del total, lo que

convierte al continente europeo proporcionalmente en el más cultivado

del planeta. Además, la agricultura europea es la más mecanizada de

todo el mundo, lo que explica que ocupe una parte poco importante de

la población activa. Los principales cultivos son trigo, centeno,

cebada, avena, maíz, patata, remolacha, tabaco, uva, aceite de oliva,

agrios, hortalizas. Sin embargo, la agricultura ofrece panoramas muy

variados de un país a otro, no sólo por las condiciones ambientales,

sino también por los factores organizativos. Así, en Europa central,

la agricultura se encuentra muy desarrollada, tanto por las

favorables condiciones climáticas y del suelo, como por su alto grado

de racionalización. En general es un área muy apta para el cultivo de

cereales y está siendo muy explotada también para el cultivo de

forrajes destinados a la ganadería. En este sentido, las zonas

agrícolas más ricas y rentables de Europa se encuentran en los Países

Bajos, Dinamarca, Francia, Alemania y el N de Italia. También en

algunos países de Europa oriental, como Polonia, Hungría y Bulgaria,

está muy difundida la agricultura como soporte de la ganadería. En la

península Balcánica está ampliamente extendido el cultivo de

cereales. En las zonas mediterráneas los cultivos más productivos son

los de frutas, especialmente agrios, olivos y vides. La disponibilidad

de recursos forestales en Europa es también importante, dado que el

32 % de su superficie está cubierta de bosques. Especialmente

notables son los recursos forestales de Rusia y de los países

escandinavos, donde existe una industria muy desarrollada para la

elaboración de la madera así como para la producción de papel y pasta

de madera. El 18 % de la superficie europea está dedicada a pastos y

prados. La ganadería europea está constituida sobre todo por bovinos,

ovinos, porcinos y aves de corral. En Dinamarca e Irlanda, la

ganadería, especialmente la bovina, constituye la base de la economía

. Los Países Bajos, Suiza y otros países de Europa centrooccidental,

como Alemania, han desarrollado también una notable ganadería bovina

intensiva. En Alemania existe, asimismo, una importante ganadería

porcina. Los ovinos se crían sobre todo en los países septentrionales

y en las zonas mediterráneas. En general, el volumen de la producción

zootécnica de Europa es suficiente para satisfacer las necesidades

alimentarias del continente, con muy importantes excedentes de

productos derivados como la leche, mantequilla, conservas de

alimentos, etc. La pesca es una actividad importante para algunos

países como Noruega, Islandia y Dinamarca, que basan en ella su

economía, y también desempeña un papel relevante en la economía de

otros países que aprovechan los importantes recursos pesqueros del

océano Atántico.Minería e industria. Europa dispone de variados

recursos minerales, aunque sólo en algunos de ellos cuenta con

reservas importantes. Existen notables yacimientos de carbón en Gran

Bretaña, el N de Francia, Bélgica, Alemania y Silesia, cuencas que se

han convertido también en grandes centros industriales. En cambio, no

son tan importante las disponibilidades de hidrocarburos, que en

parte han de ser importados. El primer país petrolífero de Europa fue

Rumania, aunque sus reservas son modestas. Existen importantes

yacimientos de petróleo en Rusia y en el mar del Norte, sobre todo en

las aguas territoriales de Gran Bretaña y Noruega, donde se extraen

además notables cantidades de gas natural, producto del que también

existen yacimientos en los Países Bajos, Rumania, Italia, etc. El

principal potencial de energía hidroeléctrica se concentra en los

Alpes. Europa cuenta también con yacimientos de numerosos minerales

metálicos, aunque no son siempre suficientes para las necesidades de

su industria. Existen importantes recursos de minerales de hierro,

especialmente en Francia, Polonia, Gran Bretaña y Suecia. Por lo

demás, Europa dispone de notables cantidades de bauxita, mercurio y

sales potásicas. Con todo, las reservas energéticas y de minerales

resultan insuficientes para abastecer la industria europea. Los

centros más importantes de la poderosa industria siderúrgica europea,

que proporciona casi la tercera parte del acero del mundo, se

encuentran en Alemania, Francia, Italia, Gran Bretaña y Polonia.

Igualmente cuentan con una importante siderurgia Bélgica, Rumania,

España, etc. También proporciona un tercio de la producción mundial

la industria automovilística. En general, la industria mecánica, que

cuenta como base con las grandes producciones siderúrgica y

metalúrgica de Europa, ha alcanzado un alto grado de desarrollo.

Destaca, asimismo, la industria naval, con muchos años de tradición.

La industria electrónica también está muy desarrollada, aunque

todavía no haya alcanzado el nivel de Japón y EE UU. No hay que

olvidar, finalmente, las industrias química, farmacéutica, textil y

alimentaria, que también tienen dimensiones importantes y de sempeñan

un papel de primer plano en la economía mundial. Un caso aparte es el

de los países de Europa oriental, que durante un tiempo contaron con

una economía planificada. Después de la II Guerra Mundial orientaron

su desarrollo a la industria de base, ya que la mayoría de los países

tenía una estructura económica agrícola-ganadera. A partir de los

años setenta comenzó a potenciarse también la industria de bienes de

consumo. El paso de una economía planificada a otra de libre mercado,

después del derrumbe de los regímenes comunistas, puso de manifiesto

la falta de competitividad de la industria de los países de Europa

oriental, que se ha visto obligada a una fuerte reestructuración.

Comunicaciones y comercio. El transporte marítimo tiene una gran

importancia en Europa, ya que proporciona las materias primas

necesarias para las industrias europeas. No es extraño, pues, que los

principales puertos se encuentren en el mar del Norte: Hamburgo,

Amberes, Rotterdam, Londres, Liverpool. Los grandes ejes de las

comunicaciones en Europa unen los puertos con las zonas interiores

industrializadas. Esto es especialmente aplicable a las

comunicaciones fluviales. Ríos y canales constituyen una trama

continua que une Francia, Bélgica, Países Bajos, Alemania. El Rin es

sin duda la vía de agua interior más importante, ya que atraviesa el

área más industrializada de Europa. Las comunicaciones fluviales

transversales han adquirido también gran desarrollo (canal entre el

Elba y el Rin), aunque sean menos importantes. El ferrocarril, con

394.000 km de vías trazados, es la base de las comunicaciones por

tierra en Europa. Las redes más densas se encuentran en las áreas

industriales de Europa noroccidental, alrededor de las grandes

ciudades y de los puertos de mayor tráfico. Las carreteras se han

visto mejoradas, y han facilitado el empleo a gran escala del

automóvil. También ha cobrado gran impulso la construcción de

autopistas, que unen actualmente ya todos los países del continente.

Los países de la Comunidad Europea cuentan con el más denso sistema

de carreteras del mundo. También los transportes aéreos tienen una

gran importancia para Europa, dada la proyección mundial de sus

intereses. Los principales aeropuertos son los de Londres, París,

Frankfurt, Zurich, Roma. El comercio de Europa está basado en la

importación de materias primas, sobre todo del Tercer Mundo, y la

exportación de sus productos industriales. Existen importantes

intercambios comerciales con América del Norte, siendo ligeramente

deficitaria la balanza comercial con EE UU. Los intercambios con

Japón registran un saldo claramente pasivo, dada la competitividad de

los productos japoneses. Con las antiguas colonias se siguen

manteniendo vínculos comerciales, que se traducen en la importación

de materias primas. En cuanto a los intercambios en el interior del

continente, destaca el acuerdo logrado entre la Comunidad Europea y

la EFTA para constituir un gran mercado europeo libre de barreras

comerciales. Por otra parte, la Comunidad Europea importa de Rusia

materias primas y exporta tecnología y servicios.



HIST. Prehistoria. Las numerosas exploraciones llevadas a cabo

desde el s. XIX han permitido descubrir en Europa numerosos

yacimientos de restos prehistóricos. Así, las estaciones paleolíticas

aparecen distribuidas en muchas zonas desde el Atlántico hasta el mar

Caspio. Al período mesolítico se remontan algunas culturas surgidas

en Europa occidental (Sauveterriano, Tardenoisiano, Aziliano) y

septentrional (Maglemosiano, Ahrensburghese). Las culturas neolíticas

más antiguas se cree que han aparecido en la península Balcánica

(Starcevo, Sesklo). A través del Mediterráneo irradiaron algunas

culturas de la cerámica. A partir de entonces florecerían en Europa

diversas civilizaciones agrícolas, tanto en el área mediterránea

(Lagozza, Chassey), como en el área balcánica y en la nórdica. La

aparición de la primera metalurgia del cobre dio pie al surgimiento

de nuevas culturas. El descubrimiento de la aleación del cobre y

estaño y las mayores posibilidades de intercambio permitieron en la

Edad del Bronce la aparición de culturas de gran extensión

territorial, tanto en Europa central (cultura de los campos de urnas)

como en el Mediterráneo, especialmente en Italia. Ya durante la Edad

del Hierro, iniciada en el I milenio a.J.C., aparecerían grandes

civilizaciones (Hallstatt y La Tène).La antigüedad grecorromana. Los

orígenes históricos de Europa se remontan al enfrentamiento entre las

ciudades griegas y el Imperio persa (s. V a.J.C.), que significaron

la contraposición de una cultura propiamente europea ante Asia,

constituida como un imperio que era gobernado despóticamente. A la

incorporación de Macedonia al sistema de alianzas y rivalidades entre

las ciudades griegas, siguió la pretensión de Alejandro Magno (356-

323 a.J.C.) de fundir en un nuevo imperio la civilización griega con

la persa y de trasladar el centro de gravedad de la civilización

europea hacia Occidente. Mientras sus sucesores intentaban llevar a

cabo esta pretensión, se constituía en la península Itálica, en torno

a Roma, otro centro político de la cultura europea, que también

recogería la herencia griega. En su extensión por la cuenca

mediterránea, Roma constituyó un imperio con el que se llegó a

identificar Europa como unidad político-cultural. Con el tiempo, el

Imperio iría perdiendo su fortaleza y su centralidad, al tiempo que

debía sufrir la presión de fuerzas externas, tanto en Oriente (por

parte de los partos) como en el Danubio y el Rin. A ello se venía a

sumar la aparición de una religión nueva, el cristianismo, que

desafiaba el culto imperial, considerado como sostén religioso de la

autoridad estatal. Así se llegó a la división del Imperio en dos

partes, Oriente, con capital en Constantinopla, y Occidente, con

capital en Roma, consolidada en el s. IV d.J.C. Ello vino a coincidir

con el traslado del centro de gravedad de Europa hacia Occidente,

donde el elemento germánico acabaría consolidándose. Se conformaron

así reinos romano-germánicos en la Galia, España, Italia y Alemania.

Mientras tanto, Justiniano conseguía recomponer parcialmente en el s.

VI los territorios romanos de Oriente, reforzando así el componente

bizantino de Europa.La Edad Media. Como resultado de las conquistas

de los francos sobre los otros pueblos romano-germánicos, llevadas a

cabo entre los ss. V y VIII, se constituyó el Imperio carolingio, lo

que significó la reconstrucción de la unidad de Occidente. En esta

época emergieron también el Papado y la Iglesia como fuerza unitaria

en competencia con el poder político. Se configuraba así una Europa

latino-germánica cada vez más diferenciada de la cultura bizantina.

En este ámbito occidental se desarrolló el sistema feudal, que tuvo

sus antecedentes en la difusión de los latifundios en el Imperio

romano tardío. La estructura unitaria del Imperio carolingio también

se resquebrajó, no sólo por el sistema de división hereditaria y por

la presión de los árabes, escandinavos, eslavos y magiares, sino

también por la acentuación de las diversidades étnicas entre los

diversos reinos. Fue el preludio de la Europa de las naciones. Con

todo, la Europa latino-germánica se irá extendiendo al N y al E,

tanto por la acción de la Iglesia como por el apoyo interesado de los

soberanos. Se incorporan así a ella anglos, celtas, escandinavos,

eslavos y magiares. La lucha de las investiduras (1059-1122)

debilitaría el prestigio del Imperio y contribuiría a hacer del

Papado la autoridad preeminente en Europa. De iniciativa papal son

las cruzadas de los ss. XIXIII, llevadas a cabo no sólo en Tierra

Santa sino también hacia la España islámica. En ellas se dan también

objetivos territoriales, políticos y económicos, que permitirían la

ampliación de la Europa cristiana. La cultura empieza a renacer en

las universidades, que cuentan con privilegios pontificios, aparecen

nuevas órdenes religiosas, renace la civilización urbana, con la

reivindicación de las libertades de las ciudades, y se constituyen

Estados nacionales en Francia, Inglaterra, Aragón, Castilla, etc. En

el s. XIV, el elemento unitario de la cristiandad que había dado

cohesión a la Europa latino-germánica se debilita por la crisis del

Imperio y del Papado, afectado éste por el cisma de Occidente, lo que

favorece el particularismo de los Estados nacionales. Junto a ello se

activa el intercambio comercial, y aparece un nuevo fenómeno

cultural, el humanismo, que había de poner en crisis la escolástica

medieval. El avance de los turcos, que toman Constantinopla en 1453,

provoca la pérdida de algunas regiones de Europa.La Europa moderna.

El Renacimiento supone la sustitución de los vínculos religiosos y

políticos que habían sido el fundamento de la Europa cristiana

durante la Edad Media. Surge así por una parte la Europa de los

Estados nacionales con tendencias hegemónicas, gobernados con un

régimen absolutista. La unidad de la cristiandad es cada vez más un

recuerdo del pasado, a pesar del intento de Carlos V por revitalizar

el Imperio. Por otra parte, Europa se divide en diversas confesiones

religiosas, originadas bajo el influjo de poderosas personalidades

como Lutero, Calvino, Zuinglio, que abanderan una rebelión

antirromana. Los conflictos bélicos que se originan, incluso los de

religión, tienen como trasfondo el equilibrio político. Las

exploraciones y los descubrimientos agudizan la lucha entre los

diversos Estados europeos por el dominio de los mares y sus rutas, y

por la explotación de los recursos de las tierras recién

descubiertas. Primero participan en ella Portugal y España, que ve

reforzada su posición con el descubrimiento de América, y más tarde

se incorporarían Inglaterra, Holanda y Francia. La explotación de las

riquezas de ultramar, la importación de grandes cantidades de oro y

plata supondrá un gran impulso de crecimiento para el capitalismo en

Europa. En el s. XVIII los nuevos avances técnicos permitirían el

desarrollo de la revolución industrial en Europa. Mientras tanto, la

crítica racionalista de los filósofos de la Ilustración significará

una nueva crisis para la Europa cristiana y para los Estados

absolutistas que la constituían.La Europa contemporánea. Fruto de

esta crisis es la Revolución francesa (1789), exportada al continente

por el Imperio napoleónico. Las conquistas llevadas a cabo por los

ejércitos revolucionarios franceses, bajo la excusa de liberar a los

pueblos de los tiranos, permitieron a Napoleón canalizar las fuerzas

de la nueva Francia e instaurar al mismo tiempo un nuevo sistema

hegemónico sobre el continente, derrotado finalmente en Waterloo

(1815). Las guerras napoleónicas supusieron un resquebrajamiento de

la hegemonía europea en ultramar, ya que, por una parte, se

consolidaba la independencia de EE UU y, por otra, se iniciaba la de

las colonias hispanoamericanas. El Congreso de Viena intentó restaurar

un sistema de equilibrio en Europa bajo la hegemonía de las grandes

potencias. El sistema de la Restauración se matuvo vigente en Europa

prácticamente hasta la mitad del s. XIX, a pesar de las convulsiones

liberales que afectaron al continente en 1820-1821 y en 1830. En 1848-

1849 una oleada revolucionaria recorre Europa. Convergen en ella el

radicalismo político, que reclama el poder para el pueblo a través

del sufragio universal, y el socialismo, que reivindica además una

reforma de las estructuras económico-sociales. La revolución

industrial había convertido a la burguesía en la clase dominante de

Europa occidental. Ante ella emergía la clase obrera, hacinada en las

grandes ciudades en condiciones muy penosas. La segunda Restauración

(1850-1860) no conseguirá ahogar las aspiraciones y la insatisfacción

de capas sociales cada vez más amplias. A ello se unía el

reforzamiento de la conciencia nacional en Italia y Alemania, que

propiciarían los correspondientes procesos de unidad. Todo ello

traería consigo la afirmación de la Europa de las naciones, de los

regímenes constitucionales y de la burguesía industrial,

manufacturera y bancaria que impulsaría la expansión colonial en

África y Asia. El imperialismo colonial en ultramar, protagonizado

por países como Gran Bretaña, Francia, Alemania, Bélgica, Holanda y

Portugal, se combinaba con las rivalidades existentes dentro del

continente, provocando una carrera armamentista. La consecuencia de

este proceso sería el estallido, ya en el s. XX, de la I Guerra

Mundial (1914-18). La denominada Gran Guerra supuso el declinar de la

hegemonía económico-política de Europa en el mundo, un proceso que se

completaría con la II Guerra Mundial. Al acabar la I Guerra Mundial

no sólo se había producido la primera revolución socialista triunfante

en Rusia, sino que también habían aparecido nuevos Estados

plurinacionales como Yugoslavia y Checoslovaquia. El nuevo orden

europeo no pudo conservar la estabilidad en el continente durante

mucho tiempo. La pretensión de los vencedores de reducir a una

perpetua sumisión a los vencidos pronto se demostró ilusoria. Los

Estados europeos se vieron afectados por nuevas dificultades

económicas y políticas, ya que las instituciones tradicionales

representativas sufrían la acometida de fuerzas que las contestaban

con una gran capacidad de movilizar a las masas. A los movimientos

obreros estimulados por el triunfo de la Revolución soviética se

sumarían los movimientos de inspiración nacionalista y de ideología

autoritaria y antidemocrática. Este último fenómeno desembocaría en

el ascenso al poder del fascismo en Italia (1922) y del

nacionalsocialismo en Alemania (1933). Se vuelve a intensificar la

carrera armamentista y la política de alianzas militares. La precaria

paz en Europa se rompe finalmente con las reivindicaciones de la

Alemania nazi sobre Polonia, desencadenando la II Guerra Mundial, que

sobrepasa el ámbito continental por el enfrentamiento del eje Berlín-

Roma-Tokyo frente a la alianza de Gran Bretaña, EE UU y Rusia. El

final de la II Guerra Mundial, con la derrota de las potencias del

Eje, significaría el fin de la hegemonía de Europa en el mundo. Los

vencedores, después de un período de colaboración, acentuaron sus

diferencias ideológicas en sus respectivas esferas de influencia, lo

que determinó la creación en el continente de dos bloques

enfrentados, el occidental «democrático», que contaba con el apoyo

económico y político de EE UU, y el oriental «socialista», controlado

por la URSS. La división de Alemania en dos Estados, sometidos a

esferas de influencia enfrentadas, vino a ser la expresión del nuevo

orden en Europa. Los años de la denominada «guerra fría» estuvieron

marcados por la reconstrucción económica de Europa y el surgimiento

de nuevas estructuras supranacionales. En la Europa occidental

aparecería primero la Organización Europea de Cooperación Económica

(OECE), en cuyo seno se crearía la Comunidad Europea del Carbón y del

Acero (CECA), germen del Mercado Común Europeo, más tarde Comunidad

Europea y por último (1993) Unión Europea. Los países occidentales

que no se integraron en este último organizaron la EFTA, la Europa

del libre cambio. Al mismo tiempo, Europa occidental se integraba en

una alianza político-militar más amplia, la Organización del Tratado

del Atlántico Norte (OTAN), liderada por EE UU. El bloque oriental

replicó con la creación del Pacto de Varsovia, de carácter militar, y

de una organización económica de asistencia mutua, el COMECON. A

partir de 1985, el colapso del sistema comunista en la URSS llevaría

a Mijail Gorbachov a impulsar importantes reformas políticas y

económicas en la Unión Soviética y en todo el bloque oriental. Pero

los regímenes comunistas acabaron desmoronándose, lo que permitió la

reunificación de Alemania, y la propia URSS se desintegró. El fin de

la guerra fría significó sin embargo la reactivación de los

conflictos étnicos y nacionales, que provocarían importantes

modificaciones en el mapa de Europa. Tras proclamarse independientes,

entre 1991 y 1992, Croacia, Eslovenia, Macedonia y Bosnia-

Herzegovina, Yugoslavia quedó reducida a Serbia y Montenegro; la

guerra que estalló en estas repúblicas balcánicas finalizó con el

acuerdo de paz de noviembre de 1995 para Bosnia. El 1 de enero de

1993 se proclamaron independientes la República Checa y Eslovaquia.





Asia Uno de los seis continentes; 44.443.738 km2 (30 % de la tierra

emergida), 3.101.108.000 hab. Su territorio se extiende entre los 26o

long. E (en el cabo Baba, Turquía) y los 169o long. O (en el cabo

Dézhniov, estrecho de Bering), y entre los 77o lat. N (en el cabo

Cheliuskin, Siberia) y 1o lat N (en la península de Malasia). El más

extenso de los seis continentes, limita al N con el océano Ártico, al

S con el océano Índico, al E con el mar de Bering y el océano

Pacífico y al O con los mares Rojo, Mediterráneo, Negro y Caspio, así

como con los montes Urales y la cadena del Cáucaso. Las costas

septentrionales de Asia, bañadas por el océano Glacial Ártico, son

bajas y uniformes. El E y el SE de Asia se encuentra bordeado por un

cinturón de islas que enmarcan diversos mares costeros. Algunas de

ellas constituyen una prolongación de sus cadenas montañosas, como

las Kuriles, el archipiélago de Japón, Taiwan (Formosa) y los

archipiélagos de Filipinas, Célebes, Molucas y Sonda. Existen también

grandes islas como Borneo y Sri Lanka (Ceilán). En las costas

meridionales se articulan grandes penínsulas, como la de Asia Menor,

bañada por el Mediterráneo y el mar Negro, la Arábiga, bañada por el

mar Rojo y el mar Arábigo, la del Indostán, bañada por el mar de Omán

y el océano Índico, y la península de Indochina, que se extiende

hacia el S, entre el mar de Andamán y el mar de la China Meridional,

hacia el archipiélago de Malasia. Entre estas penínsulas se abren

grandes golfos, como el de Adén, el Pérsico, el de Omán, el de

Bengala y el de Tonkín.



GEOGR. Geología y relieve. La masa continental asiática,

probablemente originaria de finales del precámbrico, está integrada

por cuatro plataformas diferentes: la siberiana, en el N; la china,

en el E; la india, en el S; y la arábiga, en el SO. Las dos primeras

formaron parte del antiguo continente de Laurasia, mientras que las

dos segundas son restos del Gondwana que acabaron separándose de este

antiguo continente para acercarse progresivamente a las masas

septentrionales. Estas viejas plataformas no siempre afloran, sino

que pueden estar recubiertas por espesas capas sedimentarias. A ellas

se añade el archipiélago de Insulindia, que destaca por su actividad

volcánica y sísmica (cinturón de fuego del Pacífico), cuya principal

isla es la de Borneo, con una extensión de 725.472 km2. Asia es el

continente con mayor altitud media (950 m aprox.). El relieve del

continente se caracteriza por el contraste entre las inmensas

superficies llanas, accidentadas por algunos escarpes rectilíneos

(Arabia, Decán, Xinjiang, Mongolia, China del norte y China del

noreste), y las cadenas de altas montañas, que discurren a veces de

forma paralela y en otros casos se ramifican en direcciones

divergentes. En Asia central y occidental las cordilleras presentan

una dirección E-O, desviándose hacia el N o hacia el S en el Extremo

Oriente. En el N se encuentran los sistemas montañosos de Birranga,

Verjoiansk, Cherski, Kolimá, Yablonovi, Stanovói y Altái, aunque

dominan las llanuras y mesetas (llanura de Siberia occidental y

meseta de la Siberia central). En el O se encuentran los montes

Urales y el Cáucaso, los montes de Turquía, Elburz y Zagros. En el E

aparece la cordillera Central de la península de Kamchatka y el Gran

Xingan, y al S, las cordilleras de Karakoram, Tian Shan y Kunlun,

Hindu Kush, Himalaya (donde se encuentran los montes más altos del

planeta, y entre ellos el Everest -8.846 m-, la cima del mundo),

Ghates y Barisan. Las cordilleras tienen su origen en plegamientos

más recientes cuanto más se acercan al S en Asia central y hacia el E

en Extremo Oriente. Así, son caledonianas las de Altái y Tian Shan,

herciniana la de Gran Xingan. Tienen su origen en las orogénesis del

secundario, frecuentes en Extremo Oriente, los montes Verjoiansk y

Cherski. Durante el terciario se plegaron una serie de cordilleras

que van desde Turquía (cadena póntica, Taurus), el Zagros, el

Himalaya hasta Indonesia. En el S y el SE se pueden encontrar

montañas todavía más recientes, las Siwalik y el arco Koriakski-

Kamchatka-Kuriles, todavía en proceso de levantamiento. Existe una

intensa actividad sísmica y volcánica, especialmente en Japón,

Kamchatka y Filipinas, ya que en esta zona se encuentra la parte más

activa del «cinturón de fuego del Pacífico». Las cordilleras se abren

para dejar paso a veces a cuencas, llanuras o mesetas (Anatolia,

meseta iraní, Tibet, Ordos, llanura de Manchuria, etc.). En Asia

occidental y central se encuentran altas llanuras y elevadas mesetas,

en gran parte con circulación hídrica endorreica y rodeadas por

vastos conjuntos de montañas periféricas.Clima. La gran extensión en

latitud del territorio de Asia, la influencia de los mares

circundantes y de su propio relieve, y el régimen de los monzones

explican la gran diversidad climática del continente. En la mayor

parte de Siberia predomina un clima subártico, con veranos cortos y

cálidos, e inviernos largos y muy fríos. Al E de Siberia se han

llegado a alcanzar temperaturas de -71 oC. Las precipitaciones, más

bien escasas, se distribuyen uniformemente durante todo el año. El

clima continental que predomina en las estepas y las cuencas

montañosas (Mongolia, Tibet, Irán, Anatolia) se caracteriza por los

fuertes contrastes térmicos y la escasa pluviosidad. El clima

mediterráneo está limitado a la franja litoral de Asia Menor y Siria.

Presenta inviernos lluviosos y templados y veranos cálidos y secos.

En China centro-oriental y en las llanuras del Ganges se manifiesta

un clima subtropical con diferencias estacionales de temperaturas más

acusadas que en el clima tropical. Este último predomina en

Indochina, Decán y Sri Lanka y se caracteriza por las intensas

lluvias durante el monzón estival y las importantes oscilaciones

térmicas. Finalmente en Filipinas, Insulindia, península Malaya y

costas de Birmania se de un clima ecuatorial caluroso y húmedo.

Hidrografía. La gran franja montañosa que atraviesa el continente

divide las principales cuencas de Asia, tributarias del océano

Pacífico (23 % de la superficie), del océano Índico (18 %) y del

océano Glacial Ártico. Pero en Asia existen también extensas cuencas

cerradas (30 %), que corresponden a las grandes depresiones internas

y que se alimentan de esta franja montañosa central. Las principales

masas de agua son el mar Caspio (el lago salado más extenso del

mundo: 371.000 km2), el mar de Aral, así como el Baikal y el mar

Muerto. Toda la parte media del territorio, desde el mar Caspio hasta

el desierto de Gobi está ocupada por zonas arreicas, sin hidrografía

superficial. Las aguas de los principales ríos que nacen en la franja

montañosa central llegan hasta el mar. Se trata de ríos con grandes

caudales que se han convertido en ejes de atracción humana y de

civilización. De Anatolia nacen el Tigris y el Éufrates que irrigan

la llanura mesopotámica. En la montañas del Tibet tiene su origen el

Indo, que ha formado la amplia llanura de Pakistán. En el Himalaya

nace el Ganges, que se une ya cerca de su desembocadura con el

Brahmaputra formando un amplio delta. De los valles tibetanos con

orientación SE nacen los principales ríos de la península indochina,

como el Mekong, mientras que en los más orientales surgen los grandes

ríos chinos Yangzi Jiang y Huang He. Todos estos ríos cuentan con

caudales estacionales, dependientes de las precipitaciones,

especialmente las monzónicas. Los ríos que se discurren hacia el N,

aunque no tengan la misma importancia cultural, cuentan también con

un una gran longitud, aunque son menos caudalosos. Nacen en la cadena

circunsiberiana el Obi-Irtish, que atraviesa la gran llanura

occidental, el Yeniséi, que con el Angara alcanza el lago Baikal, el

Lena, el Kolimá. También es un río importante el Amur, tributario del

Pacífico.Flora. En las zonas de climas siberianos existe una vasta

franja de tundra, más amplia en Siberia oriental. Al S de ella se

encuentra el extenso bosque boreal de coníferas (taiga), constituido

por abetos, pinos (Siberia occidental) y alerces (Siberia oriental).

Al S de la taiga se pasa a la estepa boscosa, a la que siguen en el

Asia central las estepas de gramíneas. En los suelos salados existe

una vegetación de artemisas. Por lo que se refiere a la vegetación

mediterránea de las costas turcas y sirias, destacan los bosques de

abetos y cedros. En Oriente Medio dominan las estepas. El interior de

Arabia es desértico, mientras que sobre los montes de Yemen existe un

bosque con especies mediterráneas y tropicales. En la parte

occidental del Himalaya, por debajo de la franja de vegetación

alpina, existen bosques de abetos, a los cuales siguen, en un nivel

inferior, las encinas xerófilas. En la parte oriental, más húmeda y

sometida a los monzones, destacan la vegetación de coníferas y

rododendros gigantes. Entre los 1.800 y los 3.000 de altitud

predomina el bosque húmedo de magnolias, lauráceas, lianas y musgos.

Por debajo existen bosques mixtos con especies de tipo templado y

tropical. En el Tibet central existe un desierto montañoso de musgos

y líquenes, mientras que en los valles secos de la vertiente himalaya

se da una vegetación de artemisas. La India centro-meridional, bajo

in- fluencia monzónica, está ocupada por bosques de caducifolias. En

el SE de Asia se da selva pluvial (en las islas), bosque de plantas

de hoja perenne y, en Indochina, bosque de caducifolias y sabana de

matorral de plantas espinosas. En los montes se encuentran encinas y

pinos de tipo tropical. En los deltas de los grandes ríos existe

bosque inundado. En las costas meridionales de China se ha

desarrollado el bosque tropical higrófilo, al que sigue, en el

interior del país, una franja dominada por el bosque de plantas de

hoja perenne de latifolias (lauráceas, encinas, magnolias, etc.) y

algunas coníferas peculiares. En China central existe un cinturón

forestal de bosques mixtos y en China septentrional y Manchuria se

dan formaciones forestales de hojas caducifolias. En el interior de

China, hacia el desierto de Gobi, aparecen praderas frondosas o

esteparias. Al N de Japón se han desarrollado especies caducifolias y

en los montes formaciones de coníferas. El S aparece cubierto por el

bosque «chino».Fauna. En la tundra de Siberia viven los animales

típicos de las zonas árticas como el oso blanco, el lemming, la foca,

el reno, la liebre blanca y el zorro polar. En la taiga se encuentran

el oso pardo, el lobo, el ciervo, la marmota, el zorro plateado, la

nutria. En las estepas y desiertos de Asia central y suroccidental

existen especies como el león (Arabia, Mesopotamia e Irán), el tigre

siberiano, el leopardo, el chacal, la hiena, el antílope, la gacela,

el camello, el yak, el panda y algunos équidos salvajes. Propios de

las zonas monzónicas son el tigre, el elefante, el rinoceronte,

numerosos cérvidos, etc. La gran mayoría de los bosques de la zona

monzónica son ricos en especies de aves como los papagayos, pavos

reales, faisanes, ánades. Asimismo destacan, en estas zonas, varias

especies de reptiles como las serpientes pitones, las boas y los

cocodrilos.Población. En Asia vive casi el 70 % de la población del

planeta. El crecimiento demográfico en gran parte del continente es

muy elevado. Sólo algunos países como Japón o China han logrado

reducir el crecimiento anual a tasas próximas al 1 ô. Con unos 3.100

millones de hab., la densidad media de Asia se acerca a 70 hab./km2,

aunque la distribución de su población es bastante desigual. De

hecho, la mayor parte de la población de Asia, el 90 %, se encuentra

concentrada en la franjas externas del continente. Las máximas

densidades se localizan en las áreas fluviales agrícolas, sobre todo

en la llanura del Ganges y en las franjas fluviales de China. Toda la

China oriental es una región de elevada densidad, con medias

superiores a los 100 hab./km2. Los puntos de mayor densidad se

encuentran en las llanuras del Yangzi Jiang y Huang He, en el golfo

de Tonkín y en Bengala, donde se llegan a superar en muchas zonas los

500 hab./km2. Algunas áreas, por su gran productividad agrícola o por

su gran concentración urbana e industrial, tienen densidades

excepcionalmente altas, como Java (600 hab./km2), la isla japonesa de

Honshu (1.000-1.500 hab./km2). En todas estas regiones de elevada

densidad está muy desarrollado el urbanismo. En cambio, la gran

franja árida que va desde la península arábiga hasta Asia central y

Mongolia es un área de población escasa, con densidades medias entre

1-10 hab./km2. Otra área poco poblada es Siberia, por sus difíciles

condiciones climáticas.Ciudades. En Asia tuvo sus orígenes el

fenómeno del urbanismo. Unas 60 ciudades superan el millón de

habitantes. Tres cuartas partes de ellas se encuentran en China,

Japón o la India. Entre las mayores concentraciones urbanas destacan

las de Tokyo (8.163.000 hab.) y Shanghai (7.228.000 hab.), Calcuta

(4.338.000 hab.), Bombay (9.909.000 hab.), Delhi (7.175.000 hab.),

Yakarta (6.503.000 hab.), Pekín (5.568.000 hab.), Seúl (10.628.000

hab.), Bangkok (5.876.000 hab.), Tianjin (4.419.000 hab.). Algunas

deben su desarrollo al impulso comercial dado por el colonialismo a

las grandes ciudades portuarias (Shanghai, Hong Kong, Yakarta,

Calcuta, Bombay). También han tenido un gran desarrollo las capitales

que han asociado a las funciones administrativas actividades

industriales, comerciales y culturales. Existen casos especiales

dentro del urbanismo de Asia, como el de las grandes ciudades

pioneras rusas en Siberia (Omsk, Novosibirsk), o el de las ciudades

con una función religiosa, como Benarés, Lhassa y Ulan Bator.

Etnografía. La presencia de formas humanas en Asia se remonta a

tiempos muy remotos. Los restos fósiles más antiguos, que datan del

cuaternario y pertenecen al grupo de los protoantropos, han sido

hallados en el SE de Asia (pitecantropo de Java y sinantropo de

Zhoukoudian, cerca de Pekín). También se han descubierto restos

fósiles de paleontropos en Java y Palestina. En la actualidad se

pueden distinguir algunas grandes zonas geográficas que albergan los

distintos tipos étnicos. En los pueblos de Asia occidental,

distribuidos desde el Turkestán hasta el Mediterráneo, predominan los

caracteres europoides (tipos iraniano, árabe, turánico, anatólico y

urálico), aunque no faltan tampoco caracteres mongoloides (turco-

tártaro, calmuco). En los pueblos de Asia central y oriental,

asentados en una zona que va desde el Turkestán hasta el archipiélago

japonés, los caracteres dominantes son los mongoloides, que se

presentan más acentuados en las zonas centrales (tipos sínico y

sudmongólico) y menos acentuados hacia el N, el O y en las islas

(tipos turco-tártaro, tibetano, japonés). En los pueblos de Asia

situados al sur del Himalaya (que habitan la cadena del Himalaya, las

llanuras del Ganges y del Indo y la península India) dominan tanto

los caracteres europoides (tipos irano-afgano, indio), como los

mongoloides (tibetano) o los mixtos (melanoindio). En el Asia

insular, excepción hecha de Japón, se pueden encontrar grupos puros,

como el sudmongólico, o mestizos, como el indonesio (mezcla de

elementos europoides y mongoloides), e incluso tipos pertenecientes a

grupos residuales como el pigmoide, que tiene influencias negroides y

australoides.Lenguas. Asia presenta una situación lingüística

bastante compleja. Cuenta con familias lingüísticas muy diferentes,

dentro de las cuales existe una gran riqueza de variedades. En el

continente existen grupos lingüísticos exclusivamente asiáticos como

el chino-tibetano, el altaico, el paleoasiático, el dravídico, el

caucásico y el mundapolinesio. Tienen también un origen asiático

algunas lenguas como el japonés y el coreano, el buruchaski y el

andaman. Existen asimismo grupos lingüísticos que se pueden encontrar

en otros continentes como el indoeuropeo, al que pertenecen las

lenguas indoarias, iraníes, el armenio y el ruso, y el grupo semítico

, que incluye el árabe y el hebreo moderno.Religiones. Asia es el

continente de las religiones, ya que las más importantes tienen su

cuna en él. El budismo, un sistema filosófico religioso iniciado por

Buda en la India en el s. VI a.J.C., se encuentra actualmente

extendido por toda Asia centro-oriental. El brahmanismo, una religión

teísta que integra también un conjunto de saberes prácticos y

técnicas de comportamiento para la salvación del alma, se originó

también en el s. VI y se practica en la India. El confucianismo, que

surgió entre los ss. VI-V, se ha convertido en casi una religión de

Estado para el pueblo chino, ya que atribuye un papel determinante al

comportamiento civil. El sintoísmo, que surgió en el s. VI, ha

llegado a ser con el tiempo la religión nacional de Japón. Por otra

parte, en el O de Asia nacieron otras religiones universales como el

judaísmo, el cristianismo y el islamismo. La religión hebraica,

surgida en Palestina, se sigue practicando principalmente en el nuevo

Estado de Israel. El cristianismo es practicado actualmente en Asia

por unos 100 millones de personas. Finalmente, el islamismo está

extendido por Asia occidental y meridional.Agricultura y ganadería.

En la última mitad del s. XX se ha transformado el aspecto agrícola

de algunas regiones de Asia, especialmente de Kazajstán y Uzbekistán,

y más recientemente, de China y la India. Gracias al incremento de

las áreas de regadío, al aprovechamiento de amplias extensiones para

el cultivo y a la modernización de las técnicas agrícolas se ha

podido mejorar el rendimiento de la mayoría de los cultivos. La

producción de arroz, el alimento base de la gran mayoría de la

población asiática, constituye el 90 % de la mundial. El principal

productor es China, seguida de la India, Indonesia, Bangla Desh,

Japón y Tailandia. La producción de cereales de Asia es muy

importante, pero se encuentra todavía bastante por debajo de las

necesidades del continente, a pesar de su incremento en los últimos

años. Las principales áreas cerealícolas continúan siendo las de la

franja agraria septentrional: el N de China, la alta llanura del

Indo, el altiplano de Anatolia, y las llanuras de Asia central y

subsiberiana. Otro cultivo difundido en éstas áreas es el del maíz.

Por otra parte, en toda Asia existen numerosos cultivos industriales,

entre los que destacan por su importancia los dedicados a la industria

textil, como el algodón, que tiene sus principales áreas de cultivo

en Kazajstán, Uzbekistán, China, India, Turquía y Pakistán. El yute

se cultiva sobre todo en China, India y Bangla Desh. La caña de

azúcar tiene una gran difusión en la India, Filipinas, China

meridional, Indonesia y Tailandia. Asia proporciona las tres cuartas

partes de la producción mundial de té. Grandes productores de té son

India, China, Sri Lanka y Japón. Existen extensas plantaciones de

café, sobre todo en Indonesia, y de bananas (India, Indonesia y

Tailandia). Importantes productores de caucho son Malaysia, que

proporciona cerca del 30 % de la producción mundial, Indonesia y

Tailandia. Las plantaciones de tabaco están sobre todo difundidas en

China, India, Turquía y en los países de Asia central. La producción

de cítricos de Asia (China e India) constituye el 60 % de la mundial.

Otros cultivos destacados son la palma de aceite y de coco, el olivo

(en el área mediterránea) y las frutas (dátiles en Iraq). La taiga

siberiana, aunque escasamente explotada todavía, constituye una

inmensa reserva forestal. La madera extraída de ella se dedica a la

fabricación de pasta de madera, papel, etc. En las áreas monzónicas

tropicales de Indochina y de la India suroccidental se extraen

maderas preciosas de los bosques. La ganadería continúa siendo en la

mayoría de los casos una actividad subsidiaria de la agricultura.

Casi la mitad de la ganadería bovina de toda Asia se encuentra en la

India, aunque sus rendimientos son modestos, excluyéndose de ellos la

producción de carne por motivos religiosos. Otro importante productor

de ganadería bovina es China. Ambos países son también los

principales productores de ganadería caprina. Por lo que se refiere a

la ganadería ovina, se encuentra sobre todo difundida en los países

de Asia central que anteriormente pertenecieron a la desaparecida

Unión Soviética y en las zonas áridas de Asia centro-occidental,

donde está vinculada al nomadismo. La ganadería porcina, junto con

las aves de corral, constituye una de las principales fuentes de

carne para la alimentación de las poblaciones china (China tiene más

del 40 % de la cabaña porcina mundial) e indochina. En la India y

Pakistán están difundidos los camellos y los búfalos, mientras que en

la tundra y la taiga el animal más característico es el reno. La

actividad pesquera se ha organizado sobre bases industriales en

Japón, lo que le ha permitido convertirse en el principal productor

mundial de pescado fresco y conservado. La pesca también tiene una

larga tradición en Indonesia, Corea, China, India y los países de

Indochina.Minería e industria. Asia dispone de importantes recursos

energéticos. Las principales cuencas carboníferas se encuentran en

los territorios de la Rusia asiática y en China. También son notables

los yacimientos de la India, a los que siguen en importancia los de

Japón y Corea. Los países de Oriente Medio, especialmente Arabia Saudí

, seguida de Irán, Iraq, Kuwait y los otros pequeños emiratos de la

zona, se han convertido en los principales exportadores mundiales de

petróleo. También se ha incrementado intensamente la producción de

petróleo de Siberia occidental y de China. Otros grandes productores

de petróleo son Indonesia, Malaysia y Birmania. Aunque las

posibilidades de explotación energética de las cuencas hídricas son

notables, los grandes ríos asiáticos apenas se utilizan para producir

electricidad, excepto el Yeniséi, el Angará y los ríos japoneses. En

las grandes cuencas carboníferas rusas y chinas existen también

importantes yacimientos de hierro. Además, Asia es rica en otros

minerales metalíferos como el tungsteno (China, Corea, Tailandia,

Rusia), níquel (Rusia, Indonesia), cromo (Rusia, Turquía, Filipinas,

India), estaño (Malaysia, Indonesia, Tailandia). También son notables

los yacimientos de cinc, plomo (China, Corea de Norte), manganeso

(India), bauxita, oro (Rusia), y cobre (Transcaucasia). Sin embargo,

la principal potencia industrial del continente es un país pobre en

materias primas, Japón, cuyo modelo de desarrollo está siendo imitado

por otros países como Taiwan, Corea del Sur, así como Hong Kong y

Singapur. Tanto Japón como estos países han basado su desarrollo

industrial en una economía de transformación, con una amplia gama de

productos destinados a la exportación. Por lo demás, hay que recordar

que las grandes cuencas carboníferas siberianas y chinas han

impulsado el desarrollo de grandes centros industriales

(siderúrgicos) en Kuzbass, Manchuria y China central, a los que hay

que añadir los importantísimos centros siderúrgicos de Japón. Por su

parte, China, después de su apertura económica está registrando un

importante proceso de industrialización. Hay que recordar también,

que la India, con sus problemas de subdesarrollo, cuenta con un

importante aparato industrial capaz de proporcionar los productos de

tecnología más avanzada.Comunicaciones. Desde la antigüedad, la

conformación morfológica del continente ha favorecido un desarrollo

de las comunicaciones en sentido paralelo, entre el E y el O. La red

ferroviaria alcanza actualmente los 230.000 km. Destacan la línea del

Transiberiano que une Moscú con Vladivostok (9.337 km) a través de

Siberia, el turksib (Turkestán-Siberia) y el ferrocarril del Tauro.

También se están desarrollando densas redes ferroviarias en China

oriental, Japón y la India. Menos desarrolladas se encuentran las

comunicaciones por carretera. Merecen mencionarse la carretera que

une China con la India a través de los valles tibetanos y el

Himalaya, y las vías que comunican el Mediterráneo con la India y las

regiones surorientales, hasta Singapur. Por otra parte, se mantiene

un activo tráfico fluvial en China e Indochina. El tráfico marítimo

cuenta con buenas infraestructuras portuarias, sobre todo en Japón.

También se está potenciando la zona del golfo Pérsico, con la

construcción de nuevos puertos comerciales. Asimismo hay que destacar

el papel especial que juega el puerto franco de Hong Kong en el

comercio de la zona.Exploraciones. Los viajes de Herodoto (s. V

a.J.C) en la época de la expansión griega a Oriente proporcionaron a

Occidente las primeras noticias de las tierras asiáticas. Los

geógrafos de Alejandro Magno hicieron más preciso el conocimiento de

Asia suroccidental, del Indo, de las costas del océano Índico y del

golfo Pérsico. Los romanos, aunque se habían visto frenados en su

expansión hacia Oriente por los partos, mantuvieron relaciones

comerciales a través del mar con los países de Asia meridional. Con

el cristianismo, numerosos misioneros se adentraron en Asia hasta

llegar a la India y China. A partir del s. XI las relaciones de

viajes llevados a cabo por mercaderes y viajeros árabes

proporcionarían una importantísima contribución al conocimiento de

Asia. A pesar de ello, el mundo asiático continuó siendo

prácticamente desconocido para Europa. Las noticias de las grandes

conquistas de Gengis Kan promovieron los grandes viajes de los

europeos hacia Asia, con el objeto de ofrecer a los mongoles alianzas

contra el enemigo común, el islam. En 1242 fue enviado por Inocencio

IV el misionero franciscano Giovanni da Piano del Carpine a la corte

de Gengis Kan, mientras en 1261 partían los venecianos Niccolò y

Matteo Marco hacia Extremo Oriente. Diez años más tarde les

acompañaría Marco, hijo del primero, en un viaje que duraría 24 años.

La apertura de la vía marítima hacia Asia, después del viaje de Vasco

de Gama contorneando África (1497-98) y del viaje de Magallanes, que

arribó a las Molucas en 1521, permitió precisar cada vez más la

posición y la extensión del continente asiático. Sin embargo, la

exploración rigurosa del mismo no sería iniciada hasta el s. XVIII.

Vitus Bering llegó con una expedición rusa hasta el estrecho que

lleva su nombre (1728). Fueron los rusos los encargados de reconocer

las costas árticas. Cheliuskin en 1742 alcanzó el punto más

septentrional de Siberia. Los jesuitas aportarían muchos datos al

conocimiento de Asia central y meridional. Persia y la India fueron

dadas a conocer al mundo occidental por los franceses J. B. Tavernier

y J. Chardin (s. XVII). El servicio británico Survey of India

iniciaría en 1802 el reconocimiento exhaustivo del subcontinente

indio. A partir de la segunda mitad del s. XIX, serían las

expediciones científicas, sobre todo rusas y británicas, las que

proporcionarían los conocimientos más decisivos de las regiones

interiores de Asia.



HIST. Prehistoria. En la península Indochina, Indonesia y en varias

zonas de Asia septentrional se han encontrado restos del paleolítico

medio. Más notables son los restos hallados del paleolítico superior,

especialmente en Siberia y en Asia central. Sobre yacimientos de la

última fase del paleolítico han aparecido también restos de

asentamientos mesolíticos. Los principales testimonios de las grandes

culturas agrícolas proceden de la zona comprendida entre el

Mediterráneo, el golfo Pérsico y el mar Caspio. Hacia el VI milenio

a.J.C. se desarrollaron las culturas neolíticas que desde los valles

del Tigris y el Éufrates y desde el Jordán y la península de Anatolia

se extenderían después hacia Oriente Próximo y Europa. También hay

que destacar las culturas neolíticas existentes entre el mar de Aral

y la cuencas altas de los ríos Obi y Yeniséi (culturas de Afanasevo y

Andronovo), las de Asia central (Serovo), Irán (Anau), Indochina,

Insulindia y China. Los avances del neolítico, con el cultivo de los

vegetales, la invención de la cerámica, la cría y domesticación del

ganado permitieron a los habitantes del Mediterráneo oriental y de

los valles mesopotámicos desarrollar pueblos de agricultores y

después de artesanos. El descubrimiento de los metales, primero el

bronce y después el cobre y el oro, acabaría impulsando las grandes

civilizaciones del Próximo y Medio Oriente.Historia. Será en Asia

donde se producirá el salto cualitativo de las culturas primitivas a

las grandes civilizaciones, que aparecerían en las cuencas fluviales

mesopotámicas, entre el Éufrates y el Tigris, en la India

noroccidental (cuenca del Indo) y en China septentrional (cuenca del

Huang He). En Mesopotamia, las formas de asentamiento estable se

desarrollaron hacia el IV milenio a.J.C.. Las poblaciones más

antiguas fueron las de los sumerios y los elamitas. A ellas se

unirían después acadios, asirios, babilónicos, hititas, judíos,

fenicios e iraníes, una vez que la cultura se difundió hacia la costa

mediterránea y hacia el altiplano iraní. Se trataba de poblaciones en

parte de origen semítico, en parte de origen indoeuropeo o de otras

raíces, que desarrollaron elevadas civilizaciones diferentes entre

sí, caracterizadas por su urbanismo monumental, su compleja

organización política y social, su avanzada agricultura y la

existencia de artesanos. Los iraníes dieron un salto importante en la

organización política al crear imperios de dimensiones muy grandes.

El Imperio persa fundado por Ciro el Grande unificará en el s. VI

a.J.C. toda Asia, desde las costas griegas hasta el Indo. La historia

posterior de Asia occidental estará unida a la del continente

europeo, por la expansión en la zona primero de los griegos, que se

enfrentaron a los persas, y después de los romanos, que se vieron

frenados por los partos. En la India, entre el III y el II milenio

a.J.C. se desarrollarían las civilizaciones urbanas de Harappa y

Mohenjo-Daro, destruidas hacia el 1500 a.J.C. por los arios. Este

pueblo de origen indoeuropeo se difundió en el transcurso de un

milenio sobre todo por las regiones septentrionales de la India

(valles del Indo y del Ganges). En esta época, la India aria

elaboraría los elementos esenciales de su cultura religiosa y de su

organización política. En Extremo Oriente, la civilización más

antigua fue el reino de Shang (2000 a.J.C.), un Estado de tipo feudal

articulado en ciudades-estado, con una cultura avanzada. Mil años más

tarde sería reemplazada por la dinastía Zhou, durante la cual se

extendería el confucianismo en China. En el s. VII d.J.C. aparece en

la península arábiga la figura de Mahoma, creador de una nueva

religión, el islam, que cambia totalmente el perfil cultural de

Oriente Medio y el N de África. Las poblaciones islámicas llegarían

en el s. VIII hasta la India. El avance hacia oriente del islamismo

no significó necesariamente la desaparición de las civilizaciones

preexistentes. Así, el mundo persa asumió la grafía y las costumbres

nuevas, pero conservó su identidad. En este tiempo se produjo también

la difusión de la civilización aria en la India, aunque asumiendo

numerosos elementos culturales dravídicos. En el primer milenio de

nuestra era se producía también el asentamiento en Indochina de

poblaciones étnicamente más similares a los chinos, venidas del

norte, como los birmanos, los thai y los vietnamitas, pero que

culturalmente asimilarían sobre todo influencias indias. En Extremo

Oriente, los Zhou habían sido sustituidos en el s. II a.J.C. por la

dinastía Han que impuso a China una experiencia unitaria de

excepcional importancia, aunque la unidad china sufriría un declinar

en los siglos posteriores. Posteriormente, en el s. XIII sería casi

toda Asia la que conocería una experiencia unificadora, la de la

conquista mongol, encabezada por Gengis Kan y sus sucesores que se

apoderaron de los territorios que se extendían desde China hasta

Persia y dieron vida a la dinastía de los Yuan en China (1280-1368) y

de los mongoles en la India (ss. XVI-XIX). Mientras tanto, en Oriente

Medio y en los Balcanes se había desarrollado entre 1300 y 1600 el

último gran Estado unitario islámico, el Imperio otomano. En el s. XV

, comienza en Europa la época de las grandes exploraciones

geográficas y hacen acto de presencia en Asia portugueses, españoles

y holandeses, que fundan en el continente una densa red de

establecimientos comerciales. Aunque el mundo islámico controlado por

los turcos otomanos se mantiene cerrado, a espaldas del islam, el

mundo indio carente de una profunda unidad política va cediendo

gradualmente ante el avance de los europeos. Así, en el s. XVIII se

va a iniciar una penetración más sistemática. La India se convierte

en campo de batalla de las disputas entre franceses y británicos,

permaneciendo finalmente en manos de estos últimos, que concluirían

su colonización en 1858. Francia, por su parte, se establecería a

finales del s. XIX en Indochina, Malaca y Sumatra, mientras Holanda

se había asentado anteriormente en Indonesia. Al N, la potencia

zarista llevaba a cabo su expansión hacia oriente, hasta llegar al

mar de Ojotsk. Durante un tiempo, China, Corea y Japón habían

mantenido un aislamiento rígido para defenderse de las injerencias

extranjeras, pero en el s. XIX el destino de todo el continente

parecía el colonialismo directo o indirecto. China había tenido que

abrirse también al aprovechamiento colonial europeo por los tratados

de 1842. En el otro extremo del continente, después de la I Guerra

Mundial y la caída del Imperio otomano, Francia y Gran Bretaña se

repartieron los países árabes de Asia occidental. Japón lograría

conservar su independencia, transformándose durante el período Meiji

(1868-1912) en una potencia industrial de corte occidental. A partir

de 1920 comenzarían a surgir en Asia diversos movimientos

nacionalistas. Como consecuencia de ello, la India consiguió su

independencia al acabar la II Guerra Mundial, convirtiéndose, a pesar

de sus problemas internos, en un país de gran peso internacional por

sus dimensiones históricas y humanas. China, después de un período de

guerra civil, inició una nueva época bajo el signo del comunismo,

convirtiéndose en la tercera potencia militar y política del planeta,

mientras Japón, a pesar de su derrota en la II Guerra Mundial

llegaría a ser la tercera potencia económica de la Tierra. Oriente

Medio, por su parte, se vio desestabilizado después de la retirada de

las potencias occidentales por la creación del Estado de Israel,

causa de cuatro conflictos con los países árabes. La descolonización

de Indochina se encadenó con un conflicto que implicó primero a

Francia y después a EE UU (guerra y unificación de Vietnam), y que

posteriormente derivaría en una guerra de fronteras entre los Estados

de la zona. En los últimos años, tras la guerra entre Irán e Iraq y

después de la invasión de Kuwait, el Oriente Medio se ha convertido

en un foco de tensión internacional. Después de la extinción de la

Unión Soviética y debido a los enfrentamientos entre Armenia y

Azerbaiján, también han aparecido nuevas áreas de conflicto en la

zona del Cáucaso.



( Ver tabla )



DiegoyGabriel@aol.com