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La Inmunoterapia: Nuestro organismo se encuentra equipado para, continuamente, localizar y destruir una gran variedad de toxinas y venenos. Algunos de éstos son tan solo desperdicios celulares nuestros, productos tóxicos resultado de nuestro metabolismo. Otros son elementos polucionantes del medio como pesticidas y otros tóxicos ingeridos por nuestro organismo a través del aire que respiramos, los alimentos que comemos y el agua que bebemos. Bajo circunstancias normales, nuestro organismo debería ser capaz de deshacerse de todas esas toxinas mediante las funciones del bazo, del hígado, vejiga, intestinos, pulmones, piel y sistema linfático. Hay que reconocer, sin embargo que en el mundo moderno y principalmente en algunas ciudades, las circunstancias normales no existen. El cloro en el agua, polutantes en el aire, conservadores químicos en los alimentos, así como otros deshechos que llegamos a ingerir afectan al funcionamiento normal del organismo. Más aún, nuestras propias costumbres como ingerir alcohol, fumar tabaco y la exposición en exceso a los rayos solares y la falta de ejercicio, afectan también en forma determinante a nuestro organismo y su funcionamiento.
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Es el sistema inmune de nuestro organismo el que se encarga de identificar la invasión de cuerpos extraños a este, para destruirlos. En ciertas condiciones, sin embargo, el sistema inmune se vuelve contra el propio cuerpo al que debería defender formando auto anticuerpos que causan enfermedades de mayor o menor severidad y aún la muerte.
Los usos terapéuticos basado en antígenos específicos son familiares ya que ellos constituyen una de las armas más poderosas de la medicina. Las vacunas contra las enfermedades infecciosas. La clave de las vacunas se encuentra en la admirable memoria del sistema inmune. Este, no solamente reconoce y destruye casi a cualquier invasor en el organismo, también tiene la capacidad de recordar, por décadas, sus encuentros previos con ellos.
De este modo, cuando se aplica una dosis rebajada de un agente infeccioso a una persona, su cuerpo reacciona produciendo anticuerpos que eliminan la causa de la infección
Las vacunas existen desde hace ya varios siglos, sin embargo fue hasta 1796 que Edward Jenner, investigador inglés utilizó un virus relacionado, el virus vacuno, para inmunizar personas contra la viruela en forma efectiva y segura. Los eventos de la última década sugieren que mediante el uso de técnicas moleculares los científicos podrán localizar los componentes de los microorganismos que causan y de ahí generar vacunas que las remedien. Estos comentarios se refieren a vacunas de uso profiláctico, se aplican antes del contacto con los microorganismos causantes de la enfermedad.
Se han desarrollado también vacunas que sirven de remedio a enfermedades. Tal desarrollo se ha hecho posible gracias a 1os avances de la biología celular y molecular. La inmunoterapia, por ejemplo fue introducida en 1911 por F. Ramónd y confirmada en 1913 por F. Ravaut y se ha utilizado ya como tratamiento de alergias al polen y a proteínas animales. El médico inyecta al paciente con dosis increméntales de los alergenos a los que son sensitivos. Estudios controlados por los doctores A. William Frankland, del Hospital St. Mary's en Londres Y Francis C. Lowell de la Universidad de Harvard, en los años cincuenta, demostraron que la inmunoterapia mejora notablemente la rinitis alérgica y el asma. De hecho la inmunoterapia continua siendo más usada por alergistas que por especialistas de pulmón para combatir las enfermedades mencionadas.
Con respecto a las terapias enfocadas desde el aspecto químico del organismo, Alemania, Rusia y Cuba han trabajado durante las últimas cuatro décadas en terapias bio-oxidantes para combatir muchas de las enfermedades más comunes, incluyendo aquellas reconocidas como desordenes del sistema inmune como son: esclerosis múltiple, artritis reumatoide y retinitis pigmentosa, entre otras.
Destaca entre las formas de tratamiento, la auto hemoterapia, que en el Instituto Nacional de Angiología y Cirugía Vascular de Cuba, se investiga y aplica desde el año 1985. Los resultados más recientes confirman la teoría de que los anticuerpos que originan las enfermedades, usados como antígenos, logran producir anticuerpos que destruyen a los auto anticuerpos.
Entre otros de sus logros se mencionan los siguientes:
Quince pacientes diabéticos que padecían de pies diabéticos neuroinfectados fueron sometidos a auto hemoterapias en las que se emplean diez mililitros de sangre del paciente que después de ser tratada con ozono y oxígeno se inyecta al paciente por vía intramuscular. Catorce de los pacientes mejoraron al grado de evitarse la cirugía. Uno sólo requirió de una intervención quirúrgica menor.
También se publica como un éxito del mismo Instituto el tratamiento de la Retinitis Pigmentaria o Pigmentosa utilizando la auto hemoterapia. De un estudio de 175 pacientes a quienes se aplicó este tratamiento, 112 mostraron mejorías notables de hasta 85%, 45 de ellos tuvieron mejoría menor y solamente 18 de ellos no tuvieron mejoría, aunque tampoco empeoraron.
Todas las enfermedades auto inmunes tienen como común denominador la presencia de auto anticuerpos que el organismo genera contra sus propios tejidos, de esta manera desarrollan enfermedades como:
- Esclerosis Múltiple si el ataque se hace a la materia blanca del cerebro y a la medula espinal
- Diabetes si se ataca al páncreas u otros órganos reguladores de la insulina
- Artritis Reumatoide si el ataque es a la cubierta de las articulaciones
- Lupus Eritematoso si se ataca la piel, tejidos de los riñones y otros órganos
- Mal de Graves si se ataca la glándula tiroides
- Psoriasis en caso de ataque a la piel.
- Fiebre Reumática si se ataca al corazón
Las terapias actuales, en el combate a estas enfermedades incluyen generalmente drogas anti-inflamatorias, o supresoras del sistema inmune come son los esteroides, la cortisona, corticoides y ciclosporina. Estas drogas además de ser caras, presentan efectos colaterales considerables, lo cual origina que algunos médicos se abstengan de utilizarlas en sus pacientes. Lo más lamentable es que el resultado obtenido con estas drogas es solamente paliativo, no la curación de la enfermedad.
Los daños mencionados son causados por los anticuerpos circulando por la sangre. Es entonces estrictamente lógico utilizar la sangre del paciente para aprovechar los anticuerpos como verdaderos antigenos y así lograr anticuerpos que normalmente bloqueen e destruyan los autoanticuerpos.
El Dr. Jorge González Ramírez, quien ha sido investigador en Biomedicina durante cuarenta años ha creado el tratamiento de Inmunoterapia por autohemoterapia, con excelentes resultados curativos en las enfermedades auto inmunes. Su tratamiento de Inmunoterapia, consiste en tomar sangre del paciente y suspenderla en solución salina adecuada, para de ahí inyectar la mezcla subcutátnea a razón de un mililitro diario durante cuarenta y cinco días El tratamiento se reinicia quince días después de la última inyección en caso necesario. El número de intervenciones con el tratamiento de inmunoterapia depende de la evolución del paciente.
Los frascos con la mezcla de sangre del paciente y la solución salina se conservan en lugar fresco y seco, preferiblemente en refrigeración.
Como el tratamiento se hace en base de la sangre del paciente y solución salina, es obvio que se trata de una Auto-transfusión mínima, por vía subcutánea de la misma sangre del enfermo. Obvio, también, que no existe el riesgo de transmisión de infecciones que desgraciadamente, si ocurren en muchos casos de transfusiones sanguíneas comunmente realizadas La mezcla lleva los autoanticuerpos que producen la enfermedad. El organismo reacciona produciendo los anticuerpos que propician su recuperación.
Instrucciones al paciente sujeto a tratamiento de inmunoterapia
- Conservar el frasco con la mezcla en refrigeración o en lugar fresco y seco.
- Antes de cada inyección, agitar vigorosamente el frasco durante dos minutos.
- La mezcla deberá aplicarse a temperatura corporal se sugiere tomar el frasco en la mano para mejor resultado.
- Aplicar por vía subcutánea con jeringa para insulina, un mililitro diario durante cuarenta y cinco días. Utilizar jeringa nueva para cada aplicación (después de la aplicación, desechar la jeringa).
- Suspender el tratamiento y comunicarse con el médico tratante en caso de ocurrir cualquiera de las tres siguientes razones:
- En caso de hinchazón local y dolor intenso en el sitio de la punción por más de treinta minutos.
- En caso de presentar aumento de temperatura corporal arriba de los 38 grados centígrados sin causa aparente
- En case de que se advierta que se han formado coágulos en la mezcla
- Al término de los cuarenta y cinco días, el paciente deberá referirse al médico tratante para evaluación e instrucciones subsecuentes.
Tomado de la página del Laboratorio Nuñez
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