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Ornithomimoides

Ornithomimoides: Significa como la mímica del ave. Era un bípedo depredador conocido sólo por cinco costillas. Su identidad se duda. Probablemente medía 2 metros de largo. Vivió en el Cretácico superior, en Madhya Pradesh, en la India.

Omeisaurus

Omeisaurus: Significa reptil de Omei. El nombre se debe a que fue descubierto en el monte Omei, en Sichuan, China. Fue un saurópodo con la longitud de dos autobuses seguidos, el grupo de dinosaurios más pesados y más altos. Su largo cuello y su cola se extendían por detrás por delantera y por detrás de su voluminoso cuerpo. Era herbívoro y podía elegir los brotes más suculentos, a los que no llegaban sus rivales de menor estatura, picoteando entre las ramas con su cabeza corta y ancha. Tenía gruesos dientes sin filo, biselados, ideales para arrancar brotes y ramas. Su cráneo tenía forma de cuña y sus mandíbulas podían albergar al menos 60 dientes. Cosa curiosa de un saurópodo, las fosas nasales estaban situadas casi en el extremo del hocico. Caminan sobre cuatro enormes patas macizas. En la punta de la cola, a diferencia de otros de su grupo, muestra una pesada y grande porra ósea, que quizá usaba para defenderse. Tal vez la empleaba también para apoyarse en ella cuando coceaba a un enemigo o intentaba pisotearlo. Medía 19 metros de largo. Vivió hace 150 millones de años, a finales del período Jurásico.

Ornatotholus

Ornatotholus: Significa cúpula decorada. Era un dinosaurio de cabeza gruesa y tenía grueso cráneo, ligeramente abombado. Caminaba sobre dos patas y tenía el tamaño de un coche pequeño. Medía poco más de 3 metros. Vivió hace 70 millones de años, En el Cretácico superior, en el valle de río Red Deer, en Alberta, Canadá.

Ornitholestes

Ornitholestes: Significa ladrón de aves. Vivía entre carnívoros mayores que él, y confiaba en la velocidad y la fuerza de sus patas traseras para alejarse del peligro. Sólo se ha encontrado un esqueleto completo suyo, uno de los dinosaurios más pequeños. Cuando perseguía a sus presas, mantenía el equilibrio extendiendo la cola. Al coger algo, nuestro pulgar se opone a los demás dedos. Usaba el tercer dedo de sus patas de sus patas delanteras para sujetar a las presas. Los otros dedos de cada pata delantera eran muy largos y estaban adaptados para sujetar a las presas. Las patas traseras, provistas de tres dedos que apuntaban hacia delante y otro más pequeño para atrás, eran delgadas, pero fuertes, y podía correr e incluso saltar mucho con ellas. Nadie sabe con seguridad si este dinosaurio cazaba aves, como dice su nombre. Tenía una vista excelente para divisar a los lagartos, ranas y pequeños mamíferos primitivos que corrían a ocultarse bajo los helechos y las rocas. Si conseguía atrapar a alguno de ellos, lo devoraba enseguida con sus afilados dientes curvos. Fue descubierto por Osborn en 1.903. Medía unos 2 metros de longitud. Vivió hace unos 150 millones de años, al final del período Jurásico, en Wyoming, en EE.UU.

Ornithomimus

Ornithomimus: Significa reptil remedador del ave. Este inteligente reptil era uno de los dinosaurios más elegantes y gráciles, tenía el tamaño aproximado de un pony y la longitud de un coche. Pertenece al grupo de los llamados dinosaurios semejantes a los avestruces y presenta muchos rasgos en común con las grandes aves corredoras actuales. Sus largas y musculosas patas estaban hechas para la velocidad y la agilidad. Su pequeño cráneo al final de su largo y estilizado cuello, y sus huesos eran ligeros. Era ágil y podía elegir entre una gran cantidad de alimentos. Probablemente era omnívoro, o sea que comía tanto carne como plantas. Usaba sus largas patas delanteras y sus garras para desgajar ramas, los cogollos más apetitosos y también las bayas. Su vista aguda y su gran velocidad le permitían cazar pequeños reptiles e insectos voladores, que despedazaba con su pico córneo y sin dientes, para luego tragar los pedazos. Quizá usaba sus tres garras que tenía al final de sus largos dedos para procurarse comida o para escarbar en la tierra en busca de huevos de otros dinosaurios. Las otras tres garras planas de cada pata se aferraban al suelo cuando corría como los tacos de las zapatillas de carreras. A diferencia del avestruz, tenía una larga cola, de casi 2 metros, que constituía más de la longitud total del animal. Esta cola era mucho menos flexible que su elástico cuello, el cual podía dispararse como un muelle para atrapar algunos de sus alimentos. Mantenía la cola tiesa en horizontal al correr. Si corría velozmente por un terreno irregular, la cola le ayudaba a mantener el equilibrio la parte delantera de su cuerpo. Fue, hasta ahora, el dinosaurio que se a descubierto más veloz. Si corría en una carrera de caballos podría ganar. Los caballos de pura sangre pueden alcanzar unos 72 kilómetros por hora, mientras que este dinosaurio podía alcanzar los 80. Claro que se esa velocidad no la mantenía todo el día, sino que los alcanzaba cuando perseguía a presas o huía de los carnosaurios. Medía 3 metros y medio de largo y 2 de altura. Vivió hace 70 millones de años, en el período Cretácico superior, en Norteamérica y en el Tíbet, en Asia

Orodromeus

Orodromeus: Significa corredor de montaña. Los expertos descubrieron 10 nidos con huevos fosilizados muy distintos de los encontrados hasta entonces. Los huevos eran más pequeños, pero, lo que aún es más importante, no habían sido pisoteados por las crías de dinosaurios que salieron de ellos. En el nido había 19 huevos puestos en espiral que no llegaron a abrirse. Los científicos utilizaron una máquina de rayos X llamada TAC, que es la moderna máquina para ver el interior del cuerpo humano, pudieron ver dentro de cada huevo. Pudieron distinguir los primeros embriones de dinosaurio enroscados en el interior de los huevos de las crías que no llegaron a nacer. Los científicos encontraron después cerca de los nidos restos de huesos fósiles. Pudieron identificar los embriones y los huesos esparcidos como restos de un nuevo miembro de la familia de los hipsilofodóntidos. Lo llamaron Orodromeus. Los científicos decidieron que dejaban sus crías a su suerte. El hecho de los huevos que no fueran pisoteados cuando las crías salieron de ellos, indicó a los expertos muchas cosas. Cuando se encontraron en el mismo sitio un nudo de huevos del gran Maiasaura estaban destrozados porque los recién nacidos permanecían algún tiempo en el nido. Los embriones de este pequeño herbívoro poseían patas y articulaciones más desarrolladas, por lo que no tenían que permanecer en el nido y no pisotearon los huevos. Los reptiles actuales, como las tortugas terrestres y las marinas, también abandonan sus huevos después de la puesta. Como este dinosaurio, excavan un agujero, depositan los huevos y los cubren de tierra para ocultarlos de los depredadores. Cuando los científicos examinaron los embriones del interior de los huevos descubrieron que estaban bien desarrollados. Los embriones fósiles de Maiasaura no están, ni con mucho, tan bien desarrollados. Probablemente los padres cuidaban de sus crías en el interior del nido. Los restos fósiles indican que este pequeño Hipsilofodóntido anidaba en grandes colonias. Los padres quizá vigilaban sus huevos hasta que salían las crías y la visión de tantos Orodromeus podría desanimar a los enemigos de menor tamaño. Pero los restos esparcidos junto a los nidos eran muy jóvenes o recién salidos del huevo indican que los padres no podían alejar a los grandes depredadores. Un nido lleno de recién nacidos sería un blanco fácil para un carnívoro hambriento ya que se ha comprobado que los depredadores estaban al acecho. Tenían que estar siempre atentos para defender sus nidos de los voraces Troodon. Los herbívoros no podían perder de vista sus vulnerables huevos, pero en cuanto las crías abandonaban el nido, eran más difíciles de distinguir, por lo que si los padres dejaban sun cuidados a sus pequeños, quizá los ayudaban así a sobrevivir. Se han hallados restos de Albertosaurus cerca de los nidos. Preferían anidar en las islas bajas de los lagos poco extensos y profundos. Así, sería más difícil atacarles. Como las crías de la tortuga moderna, las crías quizá nacían con el instinto de correr directamente hacia el agua o quizá se comportaban como los patitos actuales y seguían a su madre hasta la seguridad de los bajíos. Este dinosaurio era un herbívoro que cuanto era adulto podía correr a gran velocidad sobre dos patas traseras. Medía sólo 2 metros y medio de largo. Vivió hace 75 millones de años, en el Cretácico superior, en Montana, EE.UU.

Oshanosaurus

Oshanosaurus: Significa reptil de Oshan. El nombre se debe a que fue descubierto en la provincia de Yunnan, en China. Este saurópodo primitivo recibió su nombre en 1.986. Era un gran animal cuadrúpedo, más largo que un camión. Tenía el cuello y la cola muy largos y un cuerpo voluminoso. Pasaba casi todo el día comiendo plantas para llenar su enorme estómago. Medía unos 9 metros de longitud. Vivió hace 190 millones de años, en el Jurásico inferior.

Oviraptor

Oviraptor: Significa ladrón de huevos. En 1.923 se encontró el esqueleto fosilizado de este animal con el cráneo destrozado junto a un nido lleno de huevos de Protoceratops. Los científicos creen que pudo haber muerto durante un intento de robo. Imagínate un Protoceratops volviendo a su nido y descubriendo al otro intentando robar su huevos. Seguramente aplastó de un pisotón la cabeza del intruso. Los huevos de dinosaurios tenían la cáscara muy gruesa y, a diferencia de los de gallina, eran difíciles de romper. En lugar de dientes, tenía dos púas afiladas en el paladar, semejantes a dagas. Con ellas podía perforar los huevos. Carecer de dientes no era probable para él, pues podía partir sin esfuerzo cuantos huevos deseara, valiéndose de su pico curvo y sus fuertes mandíbulas. Incluso los huevos de cáscara dura se habrían bajo sus mandíbulas, que actuaban como un cascanueces. No todos los cráneos encontrados son iguales. Algunos tienen una pequeña protuberancia ósea encima de las fosas nasales. Otros, una gran cresta. Con su cresta, el pequeño cráneo y sin dientes, se parecía un poco al casuario, un ave grande que no puede volar y que vive actualmente en las selvas tropicales de Australia y Papua Nueva Guinea. Los científicos han descubierto que tenía un hueso insólito. La mayoría de los dinosaurios poseían un par de huesos en los hombros, uno a cada lado. Sin embargo, este dinosaurio contaba con dos huesos que se unían formando una clavícula curvada. Tenía tres dedos en cada pata delantera, con garras curvas y afiladas. El primer dedo era un poco más


pequeño que los otros dos. Lo usaba como pulgar, curvándolo hacia los otros dedos para coger y apretar con fuerza. Estas esbeltas patas delanteras le ayudaban a sujetar su comida favorita, huevos frescos de dinosaurio, para absorber su contenido. Un cazador tan ágil y astuto significaba una gran amenaza para otros dinosaurios. Después de una de sus incursiones para robar comida, huía a gran velocidad. Los fuertes músculos de sus patas traseras le permitían alejarse a toda prisa. En cada pata trasera tenía fuertes dedos con garras. Medía 2 metros de largo, 1 de alto y de peso 11 kilos. Vivió hace unos 80 millones de años, en el Cretácico superior, en Mongolia, Asia.

Ouranosaurus

Ouranosaurus: Significa reptil valiente. Fue uno de los últimos iguanodóntidos. Su esqueleto era parecido al del Iguanodon, dejando a















 
  un lado la extraordinaria cresta dorsal que utilizaba para ambientarse a las temperaturas, como hacen algunos tireóforos. La cresta se mantiene por medio de espinas neutrales alargadas, situadas sobre las vértebras dorsales y es posible que cumpliera, como ya hemos dicho, una función termorreguladora, como se ha sugerido para los pelicosáuridos, como por ejemplo el famoso Dimetrodon, anteriores en 140 millones de años y que no tienen ninguna relación con este dinosaurio. Tenía la longitud de dos coches. Como los canguros y ualabíes, podía andar sobre dos o cuatro patas. las traseras eran fuertes y poderosas. Cuando necesitaba un descanso, podían andar a cuatro patas, manteniendo fácilmente el equilibrio sobre sus patas traseras con garras en forma de pezuñas. En cada pulgar, tenía un pulgar en forma de púa. Cuando buscaba su alimento entre las ramas colgantes de las altas coníferas, los depredadores acechaban furtivamente. No era un animal ágil, por lo que sus pulgares con púas resultaban muy útiles como armas. Se parecían a las del Iguanodon, pero eran más pequeñas y menos desarrolladas. Si el enemigo era muy corpulento y no se pudiera haber defendido con sus púas, no le quedaba más remedio que intentar emprender una veloz carrera. Cogía las plantas con su pico ancho, parecido al de los hadrosáuridos. Luego trituraba las plantas y las masticaba con las muelas que tenía al final de los maxilares. Se hallaron esqueletos por primera vez en Níger, en el norte de África por Taquet en 1976. Medía unos 7 metros de largo. Perteneció a los iguanodóntidos y fue de los últimos. Vivió hace 110 millones de años, a mediados del período Cretácico, en Níger al norte de África, como hemos dicho, y en Nigeria, en África occidental.

Othnielia

Othnielia: Este dinosaurio, un poco más largo que una oveja, corría sobre sus patas traseras. En el extremo de su pequeña cabeza tenía un pico córneo para desgajar hojas, y sus grandes ojos siempre estaban atentos ante la posible presencia de los depredadores. Medía 1 metro y medio de longitud. Vivió hace 150 millones de años, a finales del período Jurásico, en Colorado y Wyoming, en EE.UU.

Pachycephalosaurus

Pachycephalosaurus: Significa reptil de cabeza engrosada. Era el mayor de los dinosaurios de cabeza dura y el último que se extinguió. El mayor encontrado hasta ahora encajaría perfectamente ente dos postes de una portería de rugby. Tenía los ojos del tamaño de pelotas de tenis, situados en los lados de la cabeza, bastante arriba. De este modo, el animal podía mirar en todas direcciones con facilidad, lo cual representaba, junto con su agudo olfato, una ventaja en un mundo en el que los dinosaurios se devoraban unos a otros. Las víctimas eran sobre todo los herbívoros como este dinosaurio. Poseía una cabeza muy peculiar. Era abombada y tenía un bulto muy elevado, no porque el animal tuviera el cerebro muy grande, sino porque el cráneo alcanzaba los 25 centímetros de grosor: tanto como 5 ladrillos. El cráneo era menos grueso en las hembras y en las crías, y también una especie de símbolo de posición con el que los machos luchaban entre sí. Alrededor de la cúpula del cráneo, tenía un reborde de protuberancias óseas redondeadas, parecido a una corona de guijarros, que servían más para impresionar que para embestir. Algunos expertos creen que durante la estación de apareamiento, a los machos les saldrían manchas de vivos colores en la cara como señal de advertencia para otros machos del rebaño. Tenía un hocico largo y puntiagudo rematado por un pico curvo. Por encima del pico sobresalía un racimo de fuertes y afiladas púas que podían herir dolorosamente a cualquier depredador lo bastante audaz como para atacar a este animal tan alto como dos osos y largo como un autobús de 25 plazas. Para embestir, adquiría la postura típica, cola en horizontal, lomo recto y cráneo hacia delante, de forma que al chocar las dos cabezas no se fracturara ningún hueso. Es probable que utilizara las púas del hocico inmediatamente después de embestir a un rival a cabezazos, con bruscos movimientos del cráneo de abajo arriba para ensartar al dinosaurio aturdido. La bóveda ósea también le servía para defenderse de los depredadores, a los que podía haberles roto algún hueso. Vivía en rebaños, como las vacas actuales. Su dieta consistía en platas, frutas, semillas y posiblemente insectos. Cuando caminaba y pasaba, empleando sus dientes de sierra para desgarrar hojas y brotes, arrastraba su larga cola puntiaguda tras de sí, pero cuando bajaba la cabeza para embestir a otro macho o golpear a un atacante, mantenía la cola rígida en posición horizontal. La cola estaba compuesta por 20 huesos pequeños y quizá tuviera la flexibilidad necesaria como para azotar a su atacante, como un potente látigo. Tenía las patas delanteras cortas y rollizas, con cinco dedos cada una, que utilizaba para arrancar hojas de los árboles o tirar ramas y acercárselas a la boca. Cada dedo terminaba en una garra muy afilada, que quizá ayudara al animal a defenderse, o tal vez a trepar por las escarpadas laderas montañosas aisladas, donde vivía, como las cabras montesas actuales. Unas largas y gruesas patas traseras soportaban su enrome cuerpo. Eran muy musculosas, y permitían al animal huir a gran velocidad de los peligrosos carnívoros, y también embestir a un macho rival en sus duelos a cabezazos. Tenía cuatro dedos en cada pata trasera, tres de ellos largos y con fuertes y anchas garras. El cuarto dedo era mucho más corto y le ayudaba a mantener el equilibrio. Medía unos 8 metros de largo, desde la punta del hocico hasta el extremo de la cola. Vivió hace 70 millones de años, en el Cretácico superior, en Norteamérica.

Panoplosaurus

Panoplosaurus: Significa reptil totalmente acorazado. Con la constitución de un tanque, tenía aproximadamente la longitud de un elefante y placas óseas a lo largo del lomo. Su cráneo estaba compuesto de piezas de hueso soldadas para aumentar la protección. Desgajaba plantas bajas con sus dientes en forma de lámina. Medía 5 metros y medio de largo. Vivió hace 75 millones de años, en América del Norte.

Paranthodon

Paranthodon: Significa antes del Anthodon o diente de flor. Sólo se ha encontrado una parte del cráneo de este Estegosaurio que se encontró en la provincia del Cabo, en Sudáfrica. Este cráneo fósil mostraba que el animal tenía dientes irregulares como los del Kentrosaurus. Caminaba sobre cuatro patas y era más largo que un coche. Probablemente tenía dos hileras de placas o púas que sobresalían de su cuello, dorso y cola. Medía 4 metros de largo. Vivió hace 120 millones de años, en el Cretácico inferior.

Parasaurolophus

Parasaurolophus: Significa reptil con cresta de lados paralelos. Este dinosaurio era el posterior al Saurolophus. Era un gran dinosaurio que podía andar a cuatro patas o sobre dos según la ocasión. A cuatro patas le permitía morder las plantitas más pequeñas, y sobre dos las hojas más altas. Su buen sentido del oído le permitía escapar mejor de los depredadores, sobre sus dos musculosas patas traseras y así poder zambullirse en el agua y también con las patas traseras nadando y valdeando ríos. Podía mover la cola de lado a lado como si fuera el aleta de un vez, casi desprovisto de medio de defensa, esto daba al dinosaurio cierta ventaja sobre los depredadores. Podía nadar hasta la seguridad de las aguas profundas, dejando atrás a su agresor. El cráneo de este último medía 70 centímetros, mientras que el de este dinosaurio alcanzaba casi 2 metros, la altura de un hombre adulto muy alto. Era el dinosaurio crestado más espectacular de todos y además de los más conocidos. En algún momento se pensó que su larga cresta servía de tubo respiratorio, pero de hecho estaba cerrada en el extremo. Al respirar, el aire salía de la garganta, penetraba en la parte inferior de la cresta, subía por unos conductos y descendía en dirección a las fosas nasales. Las crestas de muchos hadrosáuridos tenían una forma totalmente diferente, pero los conductos del aire eran similares. Su larga cresta hueca de su cráneo ha traído de cabeza durante años a los entendidos. Primero, se creía que era una cámara de flotación, o tanque de reserva de aire utilizado cuando el animal se sumergía en el agua en busca de alimento. Durante este tiempo también se creyó que la cresta le permitía respirar bajo el agua, utilizándola como tubo de bucear. Un extremo de la cresta sobresaldría en la superficie mientras el dinosaurio permanecía sumergido. Para que esto fuera posible, en el extremo del tubo debería haber habido un orificio, pero no era así. Por eso, los científicos tuvieron que aceptar la idea de que la cresta no era un tubo de buceo prehistórico. Luego, que podía ser una prolongación de las ventanas de la nariz, que mejoraba el sentido del olfato del animal. Ahora sabemos que la verdadera función de este tubo hueco. Igual que las personas usan megáfonos para que la voz suene más fuerte, podría haber usado la cresta para hacerse oír a gran distancia. Estos sonidos, que eran bramidos o mugidos, le permitían no sólo localizar a otros miembros de su grupo, sino también advertirle de un peligro. Las hembras de esa especie tenía unas crestas más pequeñas, menos espectaculares; por lo que sus bramidos eran más agudos que los de los machos. Las crestas eran posiblemente una señal de reconocerse unos a otros. Quizá indicaba el sexo o la edad. Los fósiles de su cráneo encontrado muestran que los machos tenían las crestas mayores que las hembras y las crías. Tenía varias hileras de dientes superpuestos que podían desmenuzar las ramas y frutas, después de haberlos cogido con su pico ancho como el de los patos. Cuando este dinosaurio cerraba las mandíbulas, los músculos sometían a los dientes a un movimiento de masticación característico. Tenía 3 dígitos en los miembros posteriores y 4 en los delanteros. Medía 12 metros de largo. Fue descubierto por Parks en 1923. Vivió en el Cretácico superior en Norteamérica, casi al final de la Era de los Dinosaurios.

Pararhabdodon: Este dinosaurio era un pariente cercano del Iguanodon. Es muy poco conocido. Se ha descubierto muy recientemente en España. Andaba a dos o cuatro patas. Era un herbívoro tranquilo a que se alimentaba de hojas y helechos. Medía 5 metros de largo y 3 de alto. Vivió en el Cretácico inferior.

Parksosaurus

Parksosaurus: Significa reptil de Parks. Debe su nombre al paleontólogo canadiense William Parks. Era uno de los mejores corredores en el mundo de los dinosaurios. Fue uno de los últimos supervivientes de una familia de ágiles y pequeños dinosaurios llamados hipsilofodóntidos. Estos veloces dinosaurios bípedos se han encontrado en todo el mundo, y a menudo se comparan con las elegantes gacelas actuales. Vivió unos 50 millones de años más tarde de su pariente Hypsilophodon, y se encontró en unas rocas ricas en fósiles. En el cálido clima subtropical de aquel lugar, tenía vecinos mucho más grandes que él, como los hadrosaurios y algunos tiranosaurios. Alcanzaba la longitud de un coche utilitario pequeño y le habría llegado a la cintura a un adulto humano. Lograba sobrevivir entre los gigantes con los que compartía su territorio. Cuando fue encontrado, lo único que quedaba del dinosaurio era un cráneo incompleto. El cráneo quedó enterrado en la arena, apoyado sobre la parte izquierda, y es la única parte que se conservó. Por desgracia, la parte derecha quedó más expuesta y se erosionó hasta desaparecer. Era un dinosaurio poco pesado que corría con el estilo y la soltura de un atleta. Los huesos de sus pies y espinillas eran largos, y los del muslo le ayudaban a proyectar las patas adelante y atrás a gran velocidad. Podía acelerar mucho y dejar atrás a sus enemigos. Como sus parientes, probablemente tenía las patas traseras delgadas, con cuatro dedos provistos de afiladas garras para afianzarse al terreno al correr. Sus patas delanteras eran cortas, con cinco dedos, que probablemente tenían pequeñas garras para arrancar las hojas de las ramas. La velocidad no siempre le basta a un pequeño herbívoro para sobrevivir. Necesitaba también una vista muy aguda para advertir las señales de peligro. Alrededor de sus grandes órbitas oculares tenía un anillo de huesecillos que sostenían el ojo y el párpado. Los expertos creen que le proporcionaba una vista excelente. Masticar la comida despacio y a conciencia ayuda a descomponerla y evita el dolor de estómago. Este dinosaurio desarrolló un buen sistema de masticación. Tenía fuertes músculos en los carrillos y en las mandíbulas. Mientras mascaba plantas y hojas, éstas eran trituradas por una hilera de dientes estriados que tenía superpuestos a los lados de la boca. La comida era constantemente empujada sobre los dientes y hacia el fondo de la boca por sus carrillos carnosos, de modo que podía masticarla una y otra vez. Medía 2,4 metros de longitud. Vivió hace 70 millones de años, en el Cretácico superior, en Alberta, Canadá

Ornithomimoides-Parksosaurus
 

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