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El Efecto Placebo

Mentiras que sanan
A pesar de que muchos de los hallazgos chocan contra un fuerte escepticismo, estudios demuestran que si un paciente tiene la expectativa de mejorar, es muy probable que lo logre. En Venezuela, por ejemplo, se hizo un experimento con niños asmáticos y se confirmó el poder de los tratamientos que, aunque falsos, son considerados por los pacientes como verdaderos.

Sandra Blakeslee - The New York Times
Servicio exclusivo de El Nacional
Versión Violeta Linares

Muchos médicos conocen la historia de Wright, a quien se le diagnosticó cáncer y se le dio un pronóstico de vida de apenas unos días. Mientras estaba hospitalizado en Long Beach, California, con tumores del tamaño de una naranja, escuchó que unos científicos habían descubierto un suero de caballo llamado Krebiozen, que parecía ser efectivo contra el cáncer. De inmediato le pidió a su médico, Philip West, que se lo administrara. Ese viernes recibió la primera inyección. Al lunes siguiente, rebosaba de salud. Según su galeno, los tumores se habían desvanecido. Dos meses después, Wright leyó informes médicos que desacreditaban al suero y tuvo una recaída. Su médico le dijo que hiciera caso omiso de los comentarios y le administró una segunda dosis de doble fuerza. En realidad era agua, pero nuevamente los tumores retrocedieron. Durante dos meses, Wright fue la estampa de la salud perfecta, hasta que un documento definitivo determinó que el Krebiozen no tenía ninguna cualidad curativa. Wright murió dos días después. Este caso afirma los poderes ocultos de los placebos. En la actualidad, el misterioso velo empieza a caer, a medida que los científicos escrutan mecanismos biológicos que pueden convertir un pensamiento, creencia o deseo en un agente de cambio celular, histológico y orgánico. Según Anne Harrington, historiadora de ciencia en la Universidad de Harvard, los placebos son "mentiras que sanan" o, dicho de otra forma, tratamientos falsos que algunos médicos prescriben a pacientes muy ansiosos o persistentes. Se toman como una droga activa, pero no tienen propiedades farmacológicas propias. Aunque los galenos de hoy cuentan con arsenales de medicamentos reales para combatir las enfermedades, estos tratamientos no han disminuido el poder del placebo.

Una y otra prueba
Un grupo de médicos en Texas realizó un estudio de cirugía artroscópica de rodilla, en la que se emplea anestesia general. A los pacientes con rodillas inflamadas y desgastadas se les asignó uno de estos tres tipos de operaciones: raspadura de la articulación de la rodilla, lavado de la articulación o nada. En la tercera opción, los científicos anestesiaron al paciente, hicieron tres pequeñas incisiones en la rodilla como si fueran a insertar los instrumentos usuales y luego fingieron haber operado al enfermo. Dos años después de la cirugía, las personas sometidos a la intervención quirúrgica falsa informaron a sus médicos los mismos niveles de alivio de dolor y desinflamación que los registrados por los que se sometieron a operaciones reales. Una revisión reciente de investigaciones controladas con placebos sobre drogas antidepresivas modernas reveló que los placebos y las drogas genuinas tuvieron un desempeño benéfico muy similar. "Si el paciente tiene la expectativa de mejorar, lo hará", señaló Irving Kirsch, psiquiatra de la Universidad de Connecticut que dirigió la revisión. Sus hallazgos chocaron contra un fuerte escepticismo. Un reciente estudio sobre un remedio para la calvicie reveló que 86% de los hombres que lo tomaron, mantuvieron o aumentaron su cantidad de cabello en la cabeza. Pero 42% de la muestra tomó un placebo y obtuvo exactamente los mismos resultados. Algunos estudios están específicamente diseñados para explorar el poder de los placebos. A los niños asmáticos de la Isla de Coche, en Venezuela, se les prescribió dos inhalaciones diarias de vainilla junto con una jeringa de broncodilatador. Posteriormente, se suprimió el broncodilatador y se aplicó a los pacientes sólo las inhalaciones de vainilla. El olor de la vainilla sola aumentó la función pulmonar en 33%, tanto como lo hizo el broncodilatador solo.

Efecto global y específico
Los placebos son de 55% a 60% tan efectivos como los medicamentos activos, como la aspirina y la codeína, para controlar el dolor, indicó Kirsch. Los placebos analgésicos pueden bloquearse con una droga llamada naloxone, la cual también bloquea la morfina. Por un tiempo, muchos científicos pensaron que los placebos eran efectivos porque liberaban substancias naturales del organismo similares a la morfina, llamadas endorfinas. Pero ésta no es la única explicación, agrega Kirsch. Mientras que los placebos pueden actuar globalmente sobre el organismo, también pueden tener efectos extremadamente específicos. Por ejemplo, en Japón se realizó un estudio con 13 sujetos extremadamente alérgicos a la hiedra venenosa. A cada uno se le frotó un brazo con una hoja benigna, pero se les dijo que era una hoja de hiedra venenosa. Con otra hoja, esta vez de la planta realmente venenosa, se les frotó el otro brazo; pero se les dijo que la hoja era inocua. Los 13 sujetos comenzaron a sentir un escozor tremendo y a tener ronchas al entrar en contacto con la hoja benigna. Sólo dos reaccionaron a la hoja venenosa.

La fuerza de la fe
Las investigaciones han demostrado, una y otra vez, que los placebos pueden obrar maravillas. Como las drogas reales, pueden causar efectos secundarios como comezón, diarrea y náusea. Pueden generar cambios en el ritmo cardíaco, la presión sanguínea, la resistencia eléctrica de la piel, funciones gástricas, congestión en el pene y trastornos dérmicos. La pregunta es: ¿por qué? La explicación podría estar en un nuevo campo de la neuropsicología cognitiva llamado teoría de la expectativa, es decir, lo que el cerebro cree sobre el futuro inmediato. Al igual que la teoría del reflejo condicionado (Pavlov), la teoría de la expectativa involucra aprendizaje asociativo. Los tratamientos médicos que recibimos durante nuestra vida son ensayos de condicionamiento, según los explica Kirsch. La bata blanca del doctor, la voz de la enfermera, el olor del desinfectante, han adquirido significado mediante el aprendizaje previo y producen una expectativa de alivio de los síntomas. Este condicionamiento demuestra cómo adquirimos las expectativas. Pero no explica la fuerza y persistencia de los efectos del placebo. Estas respuestas ocurren casi instantáneamente, sin pensamiento consciente aparente y, por lo tanto, están firmemente conectadas con el cerebro, de acuerdo con Kirsch. Los detractores de la medicina alternativa aseguran que su atractivo radica en el efecto placebo. Cuando las terapias convencionales no logran ayudar a pacientes aquejados de una enfermedad crónica o poco conocida, la acupuntura, homeopatía o las indicaciones de un quiropráctico saltan al escenario suministrando un sistema de fe muy potente que constituye una ayuda lista para ser usada por el agónico paciente.

Gatillos bioquímicos
El estrés crónico desata una cascada de acontecimientos biológicos que involucran numerosos químicos orgánicos, entre ellos serotonina, cortisol, citoquinas, interluquinas y factor de necrosis tumoral. El estrés disminuye la resistencia contra las enfermedades y altera la expresión genética. Pero ¿puede un pensamiento o creencia surtir el efecto contrario, desatando una cascada de químicos orgánicos que favorezcan la sanación y el bienestar? Los científicos que estudian el fenómeno creen que sí y basan su teoría en los siguientes hallazgos:
Un placebo puede reducir el estrés, con lo que le permite al organismo recuperar un nivel de desempeño natural y óptimo llamado salud. Es probable que existan moléculas especiales que sirvan de transporte a las respuestas placebo. Una investigación reciente reveló que el cerebro de animales estresados puede producir una substancia parecida al Valium, pero sólo si el animal tiene algún control sobre la fuente de su estrés. Es casi un hecho comprobado que los humanos tienen una química similar a ésta. El poder de los placebos podría radicar en la forma en que se organiza el cerebro humano antes de enviar una orden al organismo. La orden se fundamentará en la experiencia previa y en lo que el cerebro espera que ocurra seguidamente.