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Trasplantar médula ósea puede solucionar la artritis reumatoide severa
Según los resultados publicados esta semana en la prestigiosa revista médica The Lancet, el trasplante de médula ósea puede ayudar a los niños con artritis reumatoide severa. Este tipo de trasplante fue realizado en el Hospital Infantil Universitario de Utrecht, en Holanda, por el equipo de Nico Wulffraat, con niños de entre seis y once años de edad que padecían esta patología y en los que el tratamiento farmacológico apenas había logrado éxito. Tras un seguimiento de entre 6 y 18 meses se comprobó que todos los pacientes habían experimentado una marcada disminución en el edema y en el dolor de las articulaciones y no necesitaron seguir tomando fármacos.
Sin embargo, las opiniones de los expertos son muy prudentes al respecto, ya que aunque los resultados hayan sido calificados de prometedores, no está demasiado claro si en verdad los niños están curados, ya que la enfermedad puede regresar en cualquier momento, ya sean meses o años. Es por esto por lo que esta alternativa terapéutica haya sido considerada como experimental.
Los investigadores trataron de eliminar las células T que producen la inflamación en la artritis reumatoide. Para ello, en primer lugar recogieron la médula de las caderas de los niños. Después, se trató la médula con anticuerpos contra las células T maduras con el objeto de purgar la médula de las células T responsables de la artritis en estos casos. Por último, se trasplantó la médula con la esperanza de que cree un nuevo sistema inmune.
(Diario Médico, 11/1/99, tomado de The New England Journal of Medicine).
Reportaje de ROXANA CASTILLO
El doctor Gustavo Kusminsky es un prestigioso médico hematólogo argentino que estuvo recientemente en Barranquilla para dictar un seminario sobre el trasplante de médula ósea y para asesorar el ensanche del servicio de hemato-oncología de la Clínica General del Norte.
Egresado de la Universidad de Buenos Aires y especializado en trasplante de médula ósea en Estados Unidos e Israel, el doctor Kusminsky cuenta con más de cuatrocientos procedimientos a lo largo de sus diez años de experiencia en este campo de la medicina.
Actualmente hace parte del grupo de médicos del Instituto Médico Alexander Fleming de la capital argentina.
En su corta estancia en la ciudad, el hematólogo nos habló sobre su especialidad y subrayó que los trasplantes de médula ósea han salvado muchísimas vidas al borde de la muerte y la buena noticia para los costeños es que este procedimiento se estará practicando próximamente en la región gracias al servicio de hemato-oncología de la Clínica General del Norte.
Si bien es cierto que existe un considerable número de complicaciones que aparecen después de un trasplante, el aumento de los casos exitosos ha ido en ascenso debido a los adelantos científicos y tecnológicos.
Entrando un poco en materia y para aclarar conceptos, el doctor Kusminsky explicó que en el interior de los huesos se encuentra una sustancia líquida llamada médula ósea, en donde se producen los glóbulos rojos y blancos. Cuando las "células madres" que conforman esta médula sufren alteraciones en su desarrollo o crecen anormalmente afectan de inmediato el sistema productor de células sanguíneas y se provocan severas enfermedades hematológicas.
Una de las patologías más conocidas que afecta a las células madres de la médula ósea es la leucemia. Puede atacar a cualquier persona sin distinción de edad, raza o sexo, y si se logra detectar a tiempo puede ser curable. No todas las leucemias requieren de un trasplante, y de hecho la mayoría de las leucemias infantiles, por ejemplo, pueden curarse con quimioterapia. En ciertos casos se puede establecer un mal pronóstico inicial, o eventualmente la enfermedad puede volver luego de un éxito inicial. En estas circunstancias se indica un trasplante de médula ósea.
Otras enfermedades de la médula ósea son la aplasia medular, la anemia falciforme y la talasemia mayor. La primera de las tres se adquiere y las restantes son del orden genético.
Como experto en la materia, el doctor Kusminsky explicó en palabras sencillas que el trasplante de médula no es una operación sino un procedimiento que consiste en la transfusión de las células madres de un donante al torrente sanguíneo del paciente.
Antes del trasplante, los pacientes deben recibir radioterapia o quimioterapia para "matar" la médula defectuosa. Las altas dosis del tratamiento también permiten que otros tumores cancerígenos puedan desaparecer. En este paso, el nivel inmunológico llega a los puntos más bajos y los pacientes deben quedar internados en las máximas condiciones de aislamiento, hasta que la médula trasplantada comienza -como un injerto- a "prender".
Para aumentar las posibilidades del éxito del trasplante, el donante es escogido entre los hermanos del paciente porque tienen entre sí las mayores posibilidades de compartir información genética igual, en otras palabras, son histocompatibles.
Otro tipo de obtención de la médula ósea es tomarla del mismo paciente. Es entonces cuando se dice que la muestra es autóloga.
El procedimiento para extraer las células madres de la médula ósea del donante se hace mediante una sencilla extracción de los huesos de la pelvis. Es muy importante resaltar que el donante no pierde nada, ya que la médula se regenera constantemente, y no representa un riesgo importante para nadie el acto de donación de médula ósea.
Después de realizar todos los estudios necesarios para determinar la compatibilidad de la muestra del donante, el paciente es sometido al trasplante. El procedimiento es igual de sencillo que una transfusión de sangre, pero el riesgo es considerable si se tiene en cuenta que el paciente no tiene defensas para protegerse de las infecciones y los virus.
El paciente es aislado en un ambiente absolutamente estéril mientras se "prende" el injerto. Es decir, mientras las células madres llegan a todos los huesos del organismo y comienzan a desarrollarse. Con el paso de los días, los pacientes recuperan poco a poco los niveles de defensas aumentando la producción de glóbulos rojos y blancos.
Algunos pacientes que sufren linfomas y mielomas pueden ser sometidos a autotrasplantes de médula cuando tienen un mal pronóstico por su enfermedad y se encuentran en buenas condiciones clínicas.
La tecnología ha hecho un gran aporte para este delicado procedimiento. Por ejemplo, existen máquinas que ayudan a "capturar" las células madres de la médula ósea cuando viajan por la sangre.
La Organización Clínica General del Norte, en alianza con un grupo de médicos hematólogos y el laboratorio Rey-Fals, está organizando la Unidad de Trasplante de Sangre y Médula Osea con recursos humanos y tecnológicos altamente calificados en el manejo de sangre extracorpórea para la obtención de las células tallos o madres. El hematólogo Pedro Mendoza, jefe de la unidad, anunció con satisfacción que las obras estarán listas para mediados de junio.
Importantes especialistas de todo el continente, como el doctor Kusminsky, se han mostrado interesados en asesorar con sus conocimientos en el montaje de la unidad. En particular, el médico argentino quedó gratamente impresionado por el profesionalismo de los especialistas encargados de la unidad y por el equipo tecnológico con que cuentan.
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