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Los estigmatizados

El P. Michael Freze, SFO, en su libro "Ellos llevaron las heridas de Cristo" dice que en la historia de la Iglesia han habido 321 estigmatizados. Sesentidós han sido canonizados.

Entre los que han recibido los estigmas,  o sea las heridas de Cristo, se encuentran:  San Francisco de Asís, Santa Catalina de Siena, Teresa Neumann y el Padre Pío.

En la actualidad sucede lo mismo con muy contadas personas, entre las cuales se encuentra Gladys Herminia Quiroga de Motta de San Nicolás de los Arroyos, República Argentina, quien recibe diariamente las visitas de la Santísima Virgen desde el 25 de septiembre de 1983 hasta hoy, y quien le da mensajes para ser dados a conocer al mundo entero.
 
 
 

El 23 de octubre de 1984, el Padre Pérez envió a su obispo el siguiente informe que resultó profético:

"Gladys acepta los sufrimientos físicos y morales, ya que los juzga necesarios para el cumplimiento del plan de Dios y de la Redención.  Va comprendiendo todo esto gradualmente, y en estos últimos meses su silencio se ha acentuado: es, fundamentalmente,  un silencio interior.  Aprende a mantenerse callada estando en su casa, o en compañía de sus interlocutores.  Su creciente diálogo interior con el Señor
la vuelve más silenciosa, a pesar de su deseo de comunicar lo que está viviendo.
(...) la creo llamada a vivir los grandes dolores de la Pasión (...)".

Según explica el padre Pérez, los primeros signos físicos que experimentó
la vidente fueron los que se conocen como "estigmas internos", es decir, no observables externamente.  No se trata de heridas sangrantes sino de "una simple inflamación interior de la piel, irritación y dolor".

Después aparecieron los signos externos.  El viernes 16 de noviembre de 1984, Gladys sufrió los dolores de la Pasión.  Los estigmas aparecieron y seguirán apareciendo los jueves y viernes de Adviento de 1984 y durante la cuaresma, año tras año.

El Dr. Pellicciotta describe el fenómeno de la estigmatización de Gladys de la siguiente manera:

"Comienza con una erupción en la frente del tipo inflamatorio, una edematización (...) como si fueran líneas en toda la frente.  Tenía un dolor intenso en la cabeza (...), le di una pastilla de corticoides (...); pero no desapareció (...). Ahí comenzó la primera estigmatización.

"En los días siguientes aparecen unas pigmentaciones en la muñeca (...). Por ese lugar pasa el nervio mediano.  En el brazo tenemos tres nervios: el nervio cubital, el nervio mediano y el nervio radial.  La lesión de ellos, lógicamente, nos impide los distintos movimientos.  Al lesionar el nervio mediano, el dedo pulgar queda hacia adentro (...) Comienza a abrirse la piel y, después, sangra (...). Y le quedan pegados los pies totalmente y las rodillas; pero lo extraordinario es que los pies quedan en hiperextensión (y si Uds.estiran los pies en hiperextensión se les endurece la pantorrilla) y a Gladys le quedan totalmente flácidos.  Esto es una cosa que el Obispo pudo comprobar (...).
"Para el Viernes Santo queda crucificada en la cama (...). Sufre terribles dolores (...).

"Después tuvo también una formación como una cruz en el pecho (...). En los Viernes Santos aparecen distintos tipos de flagelaciones pero en forma parcial, no la flagelación de Cristo, como si fuesen trozos de flagelación, como si fuesen fragmentados.  Entonces, le duele la espalda y uno ve, por ejemplo, y tiene como un latigazo (...). "Mucho dolor, mucha angustia, mucha tristeza (...). "Lo que es sorprendente es que el Sábado de Gloria desaparece todo y el domingo festeja la Pascua."

El Dr. Carlos M. Pellicciotta y el Dr. Eduardo Juan Telechea, cardiólogo, enviados por el Obispo, analizaron minuciosamente el fenómeno. 

He aquí la explicación del Dr. Telechea:

"Han habido otras marcas; pero las más importantes son los estigmas de las muñecas (...).  Hay una particularidad.  En uno de los brazos es una sola marca y en otro de los brazos son dos puntos como si hubiera sido clavada dos veces en un brazo (...).  Esto coincide con el Santo Sudario (...). Jesús en uno de los dos brazos fue clavado dos veces debido a que no encontraron el espacio justo (...).
"Los viernes sangra, (...) los sábados ya comienza a formarse una cascarita y el domingo, lunes, ya está la piel normal.  Queda una marca colorada que de nuevo el jueves ya se pone más colorada y el viernes se produce la úlcera de nuevo (...).
"Los viernes de Cuaresma esto se produce mucho más.  Hay veces que comienza en el tiempo después de Navidad (...). Y hay veces que comienza en Cuaresma.   Todo depende de los años (...).
"No hay explicación científica para este fenómeno."

Efectivamente, es imposible explicar las causas de este fenómeno dentro de los límites de la ciencia médica.  Sin embargo, el resultado de algunas investigaciones científicas permiten asociarlo con una manifestación extraordinaria.

Las manchas surgen en las muñecas y no en la palma de la mano.  De acuerdo a la descripción de los doctores Pellicciotta y Telechea, los pulgares de Gladys se contraen al ulcerarse las muñecas.

Los médicos analizaron también la sangre brotada de las heridas y sus observaciones determinaron la inexistencia de tinturas u otros productos artificiales.

Los estigmas de las muñecas le aparecen durante el Adviento y la Cuaresma; pero la sangre brota los viernes de Cuaresma.  Los estigmas internos de los pies sólo se presentan el Viernes Santo. 

Se inician hacia las tres de la tarde (hora en que murió Jesús).  Cada Viernes Santo el hombro de Gladys queda marcado por una mancha alargada muy dolorosa.

Según la hermana Marta "Gladys sufre mucho más por el dolor que los hombres causamos a los corazones de Jesús y María (y que ella vé) que por los dolores de los estigmas que le dan la gracia de unirse a los sufrimientos de Jesús en la cruz".

En la actualidad, la estigmatización se sigue produciendo, pero en forma más espaciada y disminuída.  El padre Pérez explica el sentido de estos signos y dice:
"Cuando hay gracias extraordinarias no tienen por qué producirse siempre.   Dios las produce cuando Él quiere y también se retiran cuando Dios quiere. (...)   En este momento, gradualmente ya tienden a hacerse más espaciados (...).  O sea que esto puede durar indefinidamente como puede que no dure.  Eso no afecta para nada el sentido que estos acontecimientos tienen que es que (...) el Señor, a través de una participación de los Dolores de la Pasión nos hace ver la importancia de que todo cristiano participe libremente, voluntariamente en lo que significa asumir lo que le corresponde en la Pasión de Cristo.  Los estigmas son una exteriorización visible de este contenido interior que es el más profundo".
 

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